*Estas prácticas esotéricas mezclaban elementos indígenas de América, África y Europa
Pachuca de Soto, Hidalgo. – En la Nueva España, la hechicería funcionó como una forma de
resistencia y subsistencia para las mujeres marginadas por el sistema de castas, explicó Arleth
Sánchez Pelcastre, estudiante de la Licenciatura en Historia de México en la Universidad
Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).
En su investigación “Un chocolate para el fulano. Hechizos de amor de las mujeres mulatas y
mestizas”, analiza cuatro casos del siglo XVII originarios de Puebla e Hidalgo, documentados por el
Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, que muestran cómo estos rituales se utilizaban para
mitigar la violencia doméstica, buscar el ascenso social y asegurar la estabilidad económica, lejos
de un propósito amoroso o de venganza.
Estas prácticas, cargadas de un profundo sincretismo, fusionaban elementos indígenas, africanos y
europeos, donde se combinaban ofrendas de sangre menstrual, muñecos, plantas y oraciones a
santos, deidades o ánimas. Además, a través de la tradición oral, se tejían complejas redes de
saberes entre los distintos sectores del mundo femenino.
Como parte del estudio, la investigadora explora cómo la Iglesia juzgaba y sancionaba estos
hechos en la época virreinal, donde las denuncias surgían a partir de la culpa religiosa. Las
principales acusadas eran las mulatas, mujeres nacidas de la unión entre una persona de tez negra
y otra de tez blanca; asimismo, las condenas que recibían solían ser económicas.
Sánchez Pelcastre detalló que realiza este trabajo para examinar los fenómenos culturales y
sociales relacionados con el sector femenino y las comunidades marginadas, más allá de las
explicaciones supersticiosas. A través de este enfoque, aporta una comprensión más profunda del
pasado de México y también visibiliza las experiencias de estos grupos.
