Cuando se trata de dinero (y más si ya estaba asegurado), nadie se queda
callado. El Movimiento Nacional de Jubilados de la CFE lanzó una advertencia
clara: si avanza la reforma al artículo 127, habrá movilizaciones.
Y no es cualquier cosa.
La propuesta busca poner límites a las llamadas “pensiones doradas”, lo que en
términos simples significa recortar beneficios que durante años fueron
considerados intocables. El problema es que, para quienes ya están retirados,
esto no suena a ajuste… suena a golpe directo al bolsillo.
Los jubilados acusan que la reforma no solo reduciría sus ingresos, sino que
también podría poner en riesgo la estabilidad de sus pagos. Es decir, lo que
antes parecía seguro ahora entra en terreno de incertidumbre.
Del otro lado, el argumento oficial apunta a la necesidad de regular excesos y
equilibrar el gasto público. Porque sí, las pensiones elevadas llevan tiempo
siendo tema incómodo en la conversación nacional.
¿El resultado? Un choque predecible: gobierno buscando ajustar cuentas y
jubilados defendiendo derechos adquiridos.
Si algo queda claro es que este tema no se resolverá en silencio. Y cuando los
jubilados hablan de marchas, no suele ser una amenaza vacía.
