Polanco suele ser sinónimo de exclusividad, seguridad y alto perfil. Pero esta
vez, el escenario fue otro: un feminicidio que expone grietas incómodas.
Carolina Flores, exreina de belleza de 27 años, fue asesinada dentro de un
departamento en una de las zonas más exclusivas de la Ciudad de México.
El caso no solo impacta por la víctima, sino por cómo inició la investigación:
como homicidio doloso, y no bajo protocolo de feminicidio, pese a los indicios
evidentes.
El esposo de la víctima ha señalado a la madre como presunta responsable,
mientras la Fiscalía continúa con las indagatorias.
Más allá de las versiones, el caso deja al descubierto problemas recurrentes:
fallas en la clasificación de delitos, tiempos de reacción y la constante
necesidad de presión para que se investigue correctamente.
Porque cuando incluso en las zonas “seguras” ocurren estos hechos, la
pregunta ya no es dónde… sino por qué sigue pasando.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende

Deja una respuesta