En medio de una jornada marcada por tensión, cuestionamientos y operativos
de seguridad, la presidenta Claudia Sheinbaum salió a dar un mensaje que
busca tranquilizar… aunque el contexto diga otra cosa: “Es seguro estar en
México”.
La declaración llega tras la alerta emitida por Estados Unidos para evitar viajar
al país, así como el reciente ataque en Teotihuacán, que dejó una víctima
mortal y varios heridos. Para la mandataria, se trata de un hecho aislado,
respaldando su postura con cifras: entre enero y febrero llegaron 16 millones de
visitantes extranjeros.
Mientras tanto, el gobierno intenta demostrar acción inmediata. El secretario de
Seguridad, Omar García Harfuch, informó que en las últimas 72 horas se han
realizado al menos 20 cateos en conjunto con la Fiscalía General de la
República, además de diversas detenciones. Prometió que en breve se darán
más detalles sobre la estrategia de seguridad.
Sobre el ataque en Teotihuacán, las autoridades descartaron preliminarmente
un móvil racial y apuntan a un posible problema de salud mental del agresor,
identificado como Julio César Jasso Ramírez. Según el fiscal, el atacante se
encontraba “desconectado del mundo real”. También se reveló que utilizó
cartuchos de uso restringido, lo que abre nuevas líneas de investigación.
La presidenta también abordó otro tema delicado: la muerte de dos agentes
estadounidenses en Chihuahua. Negó que existan operaciones conjuntas entre
México y Estados Unidos, y señaló que, de comprobarse algo así,
correspondería al Senado revisar responsabilidades.
En paralelo, el gobierno busca reforzar su imagen internacional. La secretaria
de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, calificó como “positiva” la reunión con el
Alto Comisionado de la ONU, donde se discutieron temas de derechos humanos,
migración y discriminación.
A esto se suma el interés por fortalecer relaciones con Japón, especialmente en
temas ambientales y económicos, retomando una colaboración que existe
desde los años 90.
Finalmente, Sheinbaum explicó por qué no existen arcos de seguridad en zonas
arqueológicas: están diseñadas para el disfrute turístico, no como espacios de
control estricto. Una lógica que hoy, tras lo ocurrido, inevitablemente vuelve al
debate.
El sitio de Teotihuacán reabrirá el próximo 22 de abril. La pregunta es si la
percepción de seguridad también lo hará.

