Lo que debía ser una oportunidad académica internacional se convirtió en una
pesadilla. 39 estudiantes del IPN en Reino Unido quedaron prácticamente a la
deriva tras la suspensión de sus becas.
Sin previo aviso.
El apoyo económico fue cancelado el 23 de marzo bajo el argumento de ser una
medida “temporal y preventiva”. Pero en la práctica, dejó a los alumnos sin
recursos para vivienda, comida y transporte.
En uno de los países más caros del mundo.
La situación no solo afecta su estabilidad diaria, sino también su futuro
académico. Sin dinero, completar sus estudios se vuelve una misión casi
imposible.
La indignación no tardó en crecer. Porque más allá del argumento
administrativo, lo que está en juego son proyectos de vida.
Y aquí la ironía es evidente: se impulsa la educación internacional… hasta que
alguien deja de pagar la cuenta.
