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POR LA REDACCIÓN
PACHUCA, HGO., 03 DE JULIO DE 2026
Las declaraciones recientes de Paco Ignacio Taibo II vuelven a
colocar en el centro del debate público una crítica que, aunque no es
nueva, sigue generando incomodidad en la clase política mexicana: la
persistencia de prácticas y herencias del viejo régimen dentro de los
partidos tradicionales.
Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica y una de las
voces más combativas del discurso cultural y político de la izquierda
mexicana, ha insistido en señalar al PRI y al PAN como expresiones de
un sistema político que, desde su perspectiva, no logró romper del todo
con dinámicas de corrupción, clientelismo y privilegios.
En su intervención, el escritor no se limitó a una crítica general. Su
tono fue más bien frontal, apuntando a lo que considera una continuidad
histórica entre los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional y
del Partido Acción Nacional, especialmente en materia de alianzas,
decisiones económicas y manejo del poder público.
PRI y PAN, por su parte, han respondido históricamente a este tipo
de señalamientos defendiendo su papel en la transición democrática del
país y en la construcción de contrapesos institucionales. Sin embargo,
para Taibo II y otros críticos, esa narrativa no logra borrar los episodios
de abuso de poder, crisis económicas y escándalos de corrupción que
marcaron distintas etapas de ambos partidos.
Más allá de la polémica inmediata, lo que queda en evidencia es la
persistencia de un debate que México no ha cerrado: si la alternancia
política ha significado una transformación real del sistema o únicamente
una rotación de élites con prácticas similares bajo distintos colores
partidistas.

