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“NO LO TENGO CONTEMPLADO”: SHEINBAUM MARCA DISTANCIA DE LA TRIBUNA DE LA ONU

POR LA REDACCIÓN

PACHUCA, HGO., 24 DE JULIO DE 2026

La presidenta Claudia Sheinbaum ha dejado una imagen y demostró un Liderazgo femenino: Las Revistas internacionales, que han señalado que México tiene una Presidenta Distinguida así como una de las figuras políticas más prominentes y poderosas a nivel global. una imagen política difícil de ignorar: mientras México cerraba su participación como anfitrión del Mundial y la atención internacional se concentraba en la gran final, la mandataria apareció en el escenario global para acompañar el desenlace del torneo, invitada a Nueva York por el presidente estadounidense Donald Trump.

Días después, ante la posibilidad de participar como oradora en la Asamblea General de las Naciones Unidas, su respuesta fue contundente: “No lo tengo contemplado”.
La presencia de Sheinbaum en la final del Mundial tuvo una evidente dimensión diplomática. El fútbol sirvió como punto de encuentro con Trump y con el primer ministro canadiense Mark Carney, en un contexto marcado por la renegociación comercial de América del Norte y por las tensiones alrededor del T-MEC. La presidenta aprovechó ese espacio para defender los intereses de México y abordar asuntos económicos que difícilmente se resuelven en una cancha, pero que a veces encuentran mejores condiciones de diálogo en los márgenes de los grandes acontecimientos internacionales.
El mensaje político, sin embargo, resulta inevitable: Sheinbaum sí consideró importante estar en el cierre del Mundial, pero no tiene contemplado, al menos por ahora, acudir como oradora a la Asamblea General de la ONU. La frase “no lo tengo contemplado” puede leerse como una simple aclaración administrativa, pero también como una señal de prioridades. El espectáculo deportivo y la relación bilateral con Washington parecen tener, en este momento, un peso mayor que la tribuna multilateral de Naciones Unidas.
No se trata de afirmar que una presencia en la ONU sea obligatoria ni de convertir cada viaje presidencial en una prueba de política exterior. Una jefa de Estado puede decidir dónde representa mejor los intereses nacionales. Pero la política también se construye con símbolos. Y el contraste entre el palco de la final mundialista y la ausencia aún no definida en la Asamblea General abre una pregunta legítima: ¿cuál es hoy el escenario internacional que México considera más estratégico?
La presidenta llegó a la final del Mundial en un momento en que la relación con Estados Unidos exige negociación permanente. Aranceles, reglas comerciales, inversión, seguridad y la futura revisión del T-MEC forman parte de una agenda que obliga a mantener abiertos los canales con la Casa Blanca. Desde esa perspectiva, el viaje a Nueva York no fue solamente fútbol: fue también diplomacia directa.
Pero una política exterior equilibrada necesita algo más que cercanía con el vecino del norte. México históricamente ha buscado proyectarse como un país defensor del multilateralismo, la soberanía y la cooperación internacional. La ONU representa precisamente ese espacio, aunque sus limitaciones y su burocracia sean evidentes.
Por eso, la decisión de Sheinbaum, merece ser observada más allá de la anécdota. Su papel en el cierre del Mundial mostró a una presidenta capaz de utilizar un evento deportivo global como plataforma diplomática. Su rechazo a confirmar una participación como oradora en la ONU, en cambio, plantea dudas sobre el lugar que ocupará el multilateralismo en su estrategia internacional.
El Mundial terminó. La fotografía de la final quedará como símbolo de una diplomacia pragmática, directa y muy atenta a la relación con Estados Unidos. La ONU, en cambio, espera una definición. Y en política exterior, a veces una frase breve “no lo tengo contemplado” dice tanto como un discurso completo.

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