Durante la conferencia matutina del 9 de octubre de 2024, la presidenta Claudia Sheinbaum respondió a las inquietudes de pobladores del municipio de Emiliano Zapata, Hidalgo, sobre la instalación de la empresa cerámica de origen chino “Time Ceramics”, que invirtió alrededor de 2 700 millones de pesos en la región.
Sheinbaum afirmó que la compañía no podrá operar utilizando agua potable, sino que deberá utilizar exclusivamente agua tratada, aprovechando una planta cercana disponible para tal fin. Esta medida forma parte de un acuerdo alcanzado luego de reuniones entre Semarnat, el gobierno estatal y pobladores locales.
Además, Sheinbaum destacó que el tema fue heredado de la administración anterior, y que bajo su tutela se garantizaría que la operación de la empresa no afecte los recursos hídricos comunitarios.
Por su parte, ejidatarios locales avalaron que “Time Ceramics” actúa conforme a normas ambientales y utiliza agua residual o de lluvia para sus procesos industriales, reservando el agua potable solo para consumo humano, sin impacto en la agricultura local.
El conflicto estalló cuando vecinos y colectivos ambientales denunciaron que Time Ceramics, de origen chino y con una inversión de más de 2 700 millones de pesos, presuntamente estaba extrayendo agua potable de forma irregular y devolviéndola contaminada al subsuelo. Las quejas derivaron en la intervención de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y la Fiscalía General de la República (FGR), que clausuraron perforaciones ilegales en la zona.
Ante la presión social, Sheinbaum reconoció que la instalación de la empresa fue heredada por el gobierno anterior, pero aseguró que en su administración no se tolerarán irregularidades. “La operación de Time Ceramics está condicionada al uso exclusivo de agua tratada. Eso ya fue acordado”, declaró.
Por su parte, ejidatarios y representantes comunales han salido en defensa del proyecto, asegurando que la empresa está cumpliendo con los lineamientos ambientales y que no afecta la disponibilidad de agua potable para la población.
Indicaron además que los cultivos de la zona se desarrollan con agua de lluvia, por lo que no hay conflicto directo con el uso agrícola del recurso.
La situación sigue bajo vigilancia de las autoridades, mientras organizaciones civiles mantienen su exigencia de transparencia en el monitoreo ambiental y uso de recursos hídricos.

