El mundo del rock llora la partida de Ozzy Osbourne, el eterno “Príncipe de las Tinieblas” y voz inconfundible de Black Sabbath. Su muerte, confirmada por su familia, ha desatado una ola de homenajes alrededor del planeta. Tenía 76 años y, según el comunicado, se fue rodeado de amor.

En Birmingham, su ciudad natal, cientos de fans se han reunido en el icónico Puente Black Sabbath para rendirle tributo. Inaugurado en 2019, el sitio muestra en una banca los rostros de los miembros originales de la banda. Hoy, está cubierto de flores, velas, cartas y guitarras en miniatura. Una despedida digna de una leyenda.

Mientras tanto, del otro lado del mundo, su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood también se ha convertido en un altar espontáneo. Púas de guitarra, posters, mensajes escritos a mano y hasta chaquetas negras adornan el suelo. 

Nadie quiere decirle adiós… pero todos quieren agradecerle. 

Ozzy no solo fue un ícono del heavy metal, también fue una figura única en la cultura pop. Polémico, intenso, entrañable. Su carrera abarcó más de cinco décadas, y hasta hace unas semanas ofrecía lo que sería su último show, sentado, pero con esa misma presencia que siempre hizo temblar los escenarios.

Aún no se confirma la causa oficial de su fallecimiento, aunque desde hace años luchaba contra el Parkinson, una enfermedad que poco a poco fue limitando su movilidad… pero jamás su espíritu.

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