Por: Virgilio Guzmán
Esta poesía se la dedique a mi padre Genaro Guzmán Mayer en mi
libro “Suspiro de la errabunda” obra de 260 cuartillas de puro tema
DE LA MUERTE que aún no se ha publicado, tal vez algún día . . .
cuán do los hidalguenses vivamos un verdadero cambio, este
contiene unas excelentísimas viñetas de mi gran amigo, el mejor
escultor actual en nuestro estado José Bazán.
La errabunda y las letras
Para mi amado, admirable e inolvidable padre Genaro
Cuando reflexiono
y me pregunto seriamente.
¿si estos textos de mi creación y de mi locura son poesía?
¿si estas letras ocupan este nombre digno?
Nunca recibo tu mensaje
ni tu opinión
para depositar en mi la confianza padre
y no continuar con la misma inseguridad o cobardía
que dirán estos textos
en el triste silencio del olvido.
Padre: déjame si quieres un recado para presumir a mis
amigos;
a mi madre que siempre te extrañan pero a tanta distancia de
tu muerte,
no hay alguien que guarde tanto su amor.
pese siempre padre
que muchas veces nos cambiaste por tus versos,
tus rimas y la ingeniería de tu métrica.
pero te fallo el cálculo padre
no tomaste en cuenta tanta fidelidad eterna de mi madre
pero tu celebre memoria, que de alguna manera nos dejaste
hoy te confieso que mi madre también te cela
porque se confiesa sola frente a la errabunda.
¿en qué pensabas cuando tus letras corrían?
a cada rato que escribías
¿Por qué nunca me enseñaste a hacerlo?
te vuelvo a preguntar padre . . .
ya que la manejaste con tanta destreza
como el mejor labrador de figuras
como el músico organizando coordenadas de sonido
como el artesano, con sus finos cálculos lo hace,
como tú la hiciste la poesía.
¿El pensamiento poético contemporáneo?
¿tú guardaste el recuerdo de algunos tiempos,
Tal vez, como algunas audaces de palabra
sacadas de las metáforas del pensamiento
o de la inspiración de las musas
o de la palabra gigante de los poetas clásico
antiguos y modernos
¿o estoy inventando?
sé con toda certeza,
padre has hecho que entre a la reflexión,
sobre todo:
por cargar el sobre peso en mis hombros
a mis letras de aprendiz
Tu nombre y tus ideales por los pobres pesan
pero por lo menos, sabrás
que como Don Quijote cargo ideales como tú
carga que pese a las rimas nunca distes descanso ni un
instante.
En mi importunada memoria, guardo algunas citas
que me permitieran tu voz
Padre, la errabunda, te pudiera gustar
más ahora que te dedico estos párrafos
que vienen de lejos
y de largos años y de la oscuridad
por eso cuando yo muera se quedarán mis ojos
dentro de una ancestral enfermedad
que yo he heredado,
la poesía y la diabetes
lastima,
hubiera preferido que fueran algo de tus letras
ni la glucosa poética enredando mi cuello a cada rato
pero creo debo saborear las delicias como si fueran
palanquetas
los pirules, las cocadas, los ricos cocoles con pilón
mmm, pero,
se me estaba olvidando ya la errabunda
que cortésmente me trata aún
Las mías son muy vivas esperanzas
que resplandecen siempre
Padre, creo que solo quitarte la palabra,
nos diste muchas, muchas para el pueblo que amabas
¿y a nosotros padre?
fue la palabra reposada y silenciosa
frente a tú cadáver que solo me acerque
y te di un beso en tú frente y te dije
¡perdóname padre!
no lo olvido
ya que nunca me nutrí de tú poesía
ha, pero si de tus ideales
que siempre salieran a flote en tu conversación
que me sentía estar ante tu enorme estatura de hombre
y de tu ejemplar humildad,
que hace siempre sus estragos a la soberbia
y nos deja descubrir de la más profunda brecha penosa dentro
brecha tan ancha como de la tierra
para decir palabra
para luchar y guardar el silencio reprimido
el que te hace a ti mismo perseguido y maltrecho
como el hambre desolada,
la palabra debe decirse
no tenerla reprimida y callada
la voz callada apaga al hombre
GRACIAS PADRE
por la vivida esperanza
contra el pensamiento de hambre
viva el canto popular y las montañas,
las sierras, las laderas y sus siembras
de las ideas que he veces debemos tomar como cuarteles.
Hiciste el más inmenso himno,
el que se fermenta en la poesía
el que se madura y se bebe
con el lenguaje popular
el que más fino se canta
en la lira popular de la poesía.

