El balón todavía no rueda, pero la preocupación ya está en la cancha. La
Federación Portuguesa de Fútbol monitorea de manera activa la situación de
seguridad en México tras el reciente repunte de violencia, evaluando la
viabilidad del partido amistoso programado para el 28 de marzo en el Estadio
Azteca.
Sí, el partido está en agenda… pero bajo revisión.
El encuentro forma parte de la preparación rumbo al Mundial de 2026, torneo
que México organizará junto con Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, los
acontecimientos recientes en materia de seguridad encendieron alertas en la
delegación portuguesa, que prioriza la integridad de jugadores, cuerpo técnico y
personal.
A pesar de la inquietud, ambas federaciones mantienen comunicación
constante. El objetivo es claro: garantizar condiciones óptimas o, en su caso,
explorar alternativas que permitan concretar el duelo sin poner en riesgo a
nadie.
En términos diplomáticos, nadie habla de cancelación. Pero cuando se
menciona la palabra “evaluación”, el mensaje es evidente: la confianza depende
de garantías sólidas.
El Estadio Azteca, símbolo histórico del futbol mundial y futura sede
mundialista, vuelve a estar bajo la lupa internacional. Y aunque el gobierno
mexicano y las autoridades deportivas insisten en que existen protocolos de
seguridad robustos, el contexto obliga a reforzar certezas.
Este amistoso no es solo un partido más; es una prueba de confianza previa al
Mundial. En la antesala de 2026, cada detalle cuenta y cada señal pesa.

Por ahora, el encuentro sigue en pie. Pero el silbatazo inicial dependerá, más
que del árbitro, de las condiciones fuera del campo.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende