Nota músical

Entre el fraude y la locura: El perturbador legado de The Medium de Gian Carlo Menotti

Por: [Luis Antonio Santillán Varela]
3/05/2026
A ochenta años de su estreno en 1946, la ópera de cámara The Medium, escrita y
musicalizada por Gian Carlo Menotti, se mantiene como una de las exploraciones
más crudas de la psique humana y la explotación de la fe. Esta obra de apenas
una hora de duración no solo es un referente del género, sino una pieza que
desafía los límites entre lo real y lo sobrenatural a través de un drama psicológico
asfixiante.

El teatro de la impostura
La trama nos sitúa en el sombrío salón de Madame Flora, apodada "Baba", una
mujer alcohólica que subsiste organizando sesiones espiritistas fraudulentas. Con
la complicidad de su hija Mónica y Toby, un sirviente mudo rescatado de las calles
de Budapest, Baba engaña a padres en duelo simulando el contacto con sus hijos
fallecidos. No obstante, el engaño se torna en pesadilla cuando, en plena sesión,
la médium siente una mano gélida e invisible apretando su garganta. Este
incidente desencadena una espiral de paranoia. Baba, incapaz de distinguir si el
ataque fue real o una alucinación producto de su alcoholismo y culpa, termina
convirtiendo a Toby en su chivo expiatorio, lo que conduce a un clímax sangriento
y devastador.

El poder del silencio y la música
Uno de los pilares de la obra es el contraste entre el sonido y el silencio. Mientras
que Mónica se caracteriza por líneas melódicas líricas y tiernas, como en su
famosa aria “Monica's Waltz”, Baba es retratada con frases musicales dentadas y
declamatorias que reflejan su tormento interno. Por otro lado, el personaje de Toby
representa un desafío único: aunque es mudo, no carece de "voz". Según análisis
académicos, Toby se comunica a través de un "lenguaje semiótico" compuesto por
gestos, miradas y el uso de disfraces, donde la orquesta se encarga de "hablar"
por él, mediante pausas y disonancias. Al final de la obra, Mónica pronuncia una
de las frases más conmovedoras del libreto: "Toby, quiero que sepas que tienes la
voz más hermosa del mundo", reconociendo que su comunicación va más allá de
las palabras.
Vigencia y representación actual

En algunas puestas en escena contemporáneas, como la dirigida por Christian
Gohmer en México, se ha destacado la relevancia actual de la ópera. Gohmer
señala que el público se identifica con la tragedia porque vivimos "bombardeados"
por la charlatanería mediática que abusa de la necesidad espiritual inherente al
ser humano.

La obra también sigue rompiendo barreras en el ámbito de la interpretación.
Recientemente, la soprano asiática Haiming Wu, quien interpretó a Mónica en una
producción de Nueva York, destacó la exigencia técnica del papel, que se sitúa
frecuentemente en el passaggio de la soprano. Para Wu, encarnar este rol
representó un hito profesional y personal, subrayando la importancia de la
diversidad en los escenarios operísticos internacionales.

The Medium concluye con una pregunta que queda suspendida en el aire mientras
Baba observa el cuerpo sin vida de Toby: "¿Fuiste tú?". Es un cierre que, apoyado
en el concepto de lo "siniestro" (o uncanny) de Freud, deja al espectador con la
incertidumbre de si el horror fue una manifestación del más allá o simplemente el
resultado de una mente fracturada por la mentira.

Las Sinfonías de Bach: El Arte de Enseñar a «Cantar» a Tres Voces

Por [Luis Antonio Santillán Varela]
19/04/2026
En el vasto catálogo de Johann Sebastian Bach, las 15 Sinfonías para teclado (BWV 787-801) ocupan un lugar privilegiado como una de las herramientas pedagógicas más brillantes de la historia de la música. Compuestas originalmente para la instrucción de su hijo mayor, Wilhelm Friedemann Bach, estas piezas no solo son ejercicios técnicos, sino «pequeñas joyas musicales» que buscan desarrollar el gusto compositivo y la interpretación expresiva.
Detalles de la Obra: Más que Simples Ejercicios
Las Sinfonías, a menudo denominadas por editores modernos como «Invenciones a tres voces», forman parte de una colección de treinta piezas que incluyen también las quince invenciones a dos voces. Bach las organizó siguiendo un orden cromático ascendente (desde do mayor hasta si menor), evitando deliberadamente las tonalidades más complejas por razones pedagógicas.El propósito fundamental de estas obras, según el propio Bach en sus manuscritos de 1723, es enseñar a los estudiantes a manejar correctamente las tres partes obligadas y a desarrollar un estilo «cantabile» en la ejecución. A diferencia de las invenciones que tienen dos voces, las sinfonías presentan una estructura contrapuntística a tres voces mucho más densa y compleja.
Sinfonías frente a Otras Formas: ¿En qué se Diferencian?
A menudo surge la confusión entre las Sinfonías de Bach y otras formas similares como las invenciones o las fugas. Las fuentes analizadas destacan diferencias clave:
• Frente a las Invenciones: La diferencia más evidente es la textura. Mientras que las invenciones se limitan a dos voces, las sinfonías introducen una tercera voz, lo que requiere una mayor independencia técnica y permite el uso del triple contrapunto (el reordenamiento vertical de las partes).
• Frente a las Fugas: Aunque las sinfonías utilizan procedimientos fugados y cánones, son más flexibles que una fuga estricta. En una fuga, las reglas son más rigurosas: el tema siempre se expone de forma monofónica al inicio y debe ir seguido de una respuesta en la dominante; en cambio, en las sinfoníasel contenido temático es más libre, los motivos se cortan y varían con mayor frecuencia en toda la pieza, y la textura suele ser más consistente de principio a fin; además, las sinfonías suelen ser más cortas y están más ornamentadas.
• Origen del nombre: Curiosamente, en el Klavierbüchlein para su hijo, Bach no las llamó inicialmente sinfonías, sino «Fantasías» (y a las invenciones «Preámbulos»). El término «Sinfonía» se consolidó más tarde para designar estas estructuras contrapuntísticas barrocas a tres partes.

El Legado Didáctico
El valor de estas piezas reside en su capacidad para transformar un ejercicio técnico en una experiencia estética profunda. Bach utiliza en ellas todos los recursos a su alcance: cromatismo, pedales armónicos y principios de bajo continuo. Según expertos, estas obras logran que el alumno pase del mero ejercicio mecánico de los dedos a un enfoque puramente musical, cumpliendo con la máxima ciceroniana de «enseñar, deleitar y conmover».
Hoy en día, las Sinfonías de Bach siguen siendo una piedra angular en la formación de cualquier pianista, manteniendo viva la intención original del maestro: proporcionar una «guía honesta» para alcanzar la maestría en la composición y la ejecución.

Plácido Domingo: Seis Décadas de Excelencia en la Ópera Mundial

Por: Luis Antonio Santillán Varela

Fecha: 18 de mayo de 2025.

Con más de 60 años sobre los escenarios, Plácido Domingo es considerado una leyenda viva de la ópera. Su talento, dedicación y versatilidad lo han convertido en uno de los artistas más influyentes y prolíficos del mundo lírico.
Un Inicio Forjado en la Pasión.

Nacido en Madrid en 1941 y criado en México, Domingo comenzó su carrera musical desde muy joven. Tras sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música de México, inició una trayectoria que lo llevaría a convertirse en uno de los tenores más reconocidos del siglo XX.

Su debut operístico se produjo en 1961 con el papel de Alfredo en La Traviata, y desde entonces su ascenso fue imparable. Su voz potente y expresiva, unida a su capacidad actoral, le permitieron asumir un repertorio amplísimo que abarca desde Verdi y Puccini hasta Wagner.

Un Récord Difícil de Igualar
Plácido Domingo ha interpretado más de 150 roles operísticos a lo largo de su carrera, algo sin precedentes en el mundo de la ópera. Además de su consagrada trayectoria como tenor, ha ampliado su repertorio como barítono en años recientes, demostrando una evolución vocal y artística notable.

Ha actuado en los principales teatros del mundo —incluyendo el Metropolitan Opera de Nueva York, la Scala de Milán, el Teatro Real de Madrid y la Ópera de Viena—, y ha grabado más de un centenar de discos entre óperas completas, recitales y álbumes de crossover.
Más Allá del Escenario.

Domingo no solo ha brillado como intérprete, sino también como director de orquesta y promotor de jóvenes talentos. Fue director general de la Ópera Nacional de Washington y de la Ópera de Los Ángeles, donde impulsó nuevas producciones y programas educativos.

Fundador del concurso internacional Operalia, ha contribuido decisivamente al descubrimiento y desarrollo de nuevas voces del panorama lírico. Gracias a su visión, muchos cantantes que hoy encabezan los elencos internacionales dieron sus primeros pasos bajo su tutela.

El Fenómeno de Los Tres Tenores
Uno de los momentos más mediáticos de su carrera fue su participación en el trío Los Tres Tenores, junto a Luciano Pavarotti y José Carreras. Sus conciertos, iniciados en 1990 durante el Mundial de Fútbol en Italia, atrajeron a millones de espectadores en todo el mundo y acercaron la ópera a un público más amplio.

Un Legado Vivo
A sus más de 80 años, Plácido Domingo continúa activo, ofreciendo recitales y participando en producciones especiales. Su legado no solo se mide en aplausos y reconocimientos —que incluyen premios Grammy, medallas de honor y doctorados honoris causa—, sino en la profunda huella que ha dejado en el arte vocal.

Su nombre ya está inscrito entre los grandes de todos los tiempos, como sinónimo de excelencia, entrega y amor por la música.

Beethoven, el compositor insurgente: música como expresión de libertad


Por Luis Antonio Santillán Varela

Más allá de ser uno de los compositores más influyentes de todos los tiempos, Ludwig van Beethoven encarna una figura profundamente comprometida con los ideales de libertad y transformación social. Su obra, cargada de intensidad emocional y audacia estructural, refleja las tensiones políticas y culturales que marcaron la Europa de fines del siglo XVIII y principios del XIX.

Beethoven vivió en una era de grandes sacudidas históricas: la Revolución Francesa, el auge y caída de Napoleón Bonaparte, y el colapso del Antiguo Régimen. Estas circunstancias no solo impactaron su entorno, sino también su pensamiento. Admiró inicialmente a Napoleón como símbolo de los valores republicanos, hasta que este se autoproclamó emperador, provocando la indignación del compositor. Así, borró con furia la dedicatoria de su Tercera Sinfonía, conocida posteriormente como “Heroica”, una obra que, según él, celebraba el espíritu de lucha de la humanidad, no de los tiranos.

La ideología de Beethoven estaba profundamente anclada en los valores ilustrados. Creía firmemente en la igualdad entre los hombres, en la libertad de pensamiento y en la capacidad del arte para transformar la sociedad. Estas convicciones se manifiestan claramente en su Novena Sinfonía, donde la “Oda a la Alegría” declara: “¡Todos los hombres se volverán hermanos!”, una declaración de fraternidad universal que trasciende barreras.

A pesar de haber dependido económicamente de la nobleza, Beethoven no se subordinó nunca al poder. Se hizo respetar como creador autónomo, consciente de que su talento no debía estar condicionado por jerarquías sociales. En sus escritos, expresó que el artista pertenece a una esfera espiritual que lo coloca más allá de la obediencia ciega a las clases dominantes.

Su sordera, progresiva y devastadora, pudo haber acabado con su carrera, pero en lugar de ello, intensificó su determinación creativa. En el Testamento de Heiligenstadt, una carta dirigida a sus hermanos que jamás llegó a enviar, confesó su profunda tristeza ante su condición, pero también reafirmó su decisión de continuar componiendo. “El arte me sostuvo”, dejó escrito.

Beethoven demuestra que la música puede ser mucho más que entretenimiento: puede ser una declaración ética, una postura ante la vida y una forma de resistencia. En un mundo donde las voces críticas son a menudo silenciadas, su legado sigue sonando como una llamada a la dignidad, a la justicia y a la libertad.

Más de dos siglos después, la obra de Beethoven no solo sobrevive: inspira, moviliza y conecta con nuevas generaciones que, como él, creen que el arte puede cambiar el mundo.

Tu che di gel sei cinta (Tú, que estás rodeada de hielo)
Aria del tercer acto de la ópera Turandot.


Por: Luis Antonio Santillán Varela

La recomendación musical de esta semana es una joya del repertorio operístico: la hermosa aria Tu che di gel sei cinta, perteneciente al tercer acto de la última ópera de Giacomo Puccini, Turandot. Esta obra, marcada por enigmas, castigos y glorias imperiales, esconde en su trama una figura modesta y silenciosa que termina por robar el corazón del público. 

No es la altiva, fría y cruel princesa Turandot, ni tampoco el temerario príncipe Calaf. Es Liù, una joven esclava que, sin pedir nada, lo da todo. Su muerte constituye uno de los momentos más intensos y conmovedores de toda la ópera: una escena que, desde la música, el gesto y el silencio, cambia el rumbo de la historia y toca profundamente los corazones.

Escena de la muerte de Liù
Turandot, la princesa de hielo, se niega a entregar su mano al principe Calaf, aún después de que ha resuelto sus tres enigmas. Calaf, confiado en su destino, lanza un desafío: si ella logra descubrir su nombre antes del amanecer, podrá matarlo.

Los esbirros de la corte arrestan entonces al anciano y desterrado rey Timur, padre de Calaf, y a Liù, la fiel esclava que ha acompañado al monarca en su exilio, para poder conocer el nombre del príncipe. A pesar de la presión y la tortura, Liù guarda silencio. 

El público sabe que ella conoce el nombre del príncipe, pero no lo revela. Su única motivación es el amor que siente por Calaf: un amor puro, silencioso y no correspondido. En ese momento, Liù entona su famosa aria: Tu che di gel sei cinta (“Tú, que estás rodeada de hielo, vencida por tanta llama, también lo amarás tú…”). Las palabras que dirige a Turandot no son un reproche ni una súplica: son una profecía. Y, tras un breve silencio, Liù toma un puñal y se quita la vida.

En ese instante, la orquesta se apaga. La música queda suspendida en el aire, sostenida apenas por cuerdas suaves y melodías descendentes que acompañan la caída emocional del personaje. Es la música del alma que se apaga, junto con la ternura que desafía al poder.

Simbolismo
Liù, vestida con ropas sencillas y rostro humilde, representa el amor humano, cálido y entregado. Turandot, con su armadura emocional y su mirada de acero, simboliza el poder frío y racional. La escena del suicidio es una inversión de valores: la débil se vuelve fuerte, y la poderosa se conmueve.

Puccini murió antes de concluir Turandot, pero dejó en su partitura un testamento emocional: la figura de Liù como la verdadera heroína. No por su victoria, sino por su entrega. 

Por eso, cada vez que se representa esta ópera, el público enmudece ante esa escena. No importa cuántas veces se escuche: el susurro de Liù sigue doliendo. Y sigue iluminando.

Dato curioso:
Puccini escribió esta escena antes de morir. El resto del acto final fue completado por el compositor Franco Alfano, quien intentó preservar la sensibilidad del maestro en los compases finales de la obra.