Cuando se trata de declaraciones explosivas, el presidente estadounidense
Donald Trump rara vez decepciona. Y esta vez no fue la excepción.
Durante su participación en la Cumbre del Escudo de las Américas, el
mandatario estadounidense señaló a México como el epicentro de la violencia
vinculada con los cárteles en el hemisferio, una afirmación que rápidamente
generó reacciones del lado mexicano.
La presidenta Claudia Sheinbaum optó por una respuesta más diplomática que
confrontativa. Su mensaje fue simple, directo y casi con manual de autocontrol
incluido: “cabeza fría”.
Al llegar al municipio de Ixtapaluca, donde inauguró el Centro de Bachillerato
Tecnológico Industrial y de Servicios (CBTIS) 296, la mandataria fue
cuestionada sobre las declaraciones del presidente estadounidense.
Lejos de encender una guerra de declaraciones, Sheinbaum pidió mantener la
calma y analizar el tema con serenidad.
La presidenta destacó que la relación entre México y Estados Unidos requiere
diálogo constante, cooperación y una visión responsable frente a los problemas
compartidos, especialmente cuando se trata de temas sensibles como
seguridad y crimen organizado.
El comentario de Trump, sin embargo, volvió a encender el debate sobre la
narrativa que algunos sectores políticos estadounidenses utilizan respecto a
México, particularmente cuando se acercan procesos electorales o discusiones
sobre seguridad regional.

Especialistas en relaciones internacionales señalan que este tipo de
declaraciones suelen tener un fuerte componente político interno en Estados
Unidos, más que una intención directa de confrontación diplomática.
Mientras tanto, desde México el mensaje fue claro: no entrar en provocaciones
innecesarias.
Porque en política internacional, a veces la estrategia más efectiva no es gritar
más fuerte… sino no perder la calma.

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