El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, es una jornada que, para muchos,
significa rendir homenaje y hacer regalos a las mujeres.
Por alguna extraña razón, hay quienes las felicitan y les regalan flores. Más que
un festejo, esta fecha es una conmemoración y un recordatorio de la lucha que
por siglos han debido sortear las mujeres para obtener el reconocimiento de su
papel en la sociedad. Así que, lejos de ser un motivo de festejo, es un
recordatorio de la batalla por la equidad que lleva al menos un siglo en la lucha
a favor de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo de cada una de ellas.
Uno de los acontecimientos más comentados que dieron origen al Día
Internacional de la Mujer es el incendio en la fábrica de camisas ‘Triangle
Shirtwaist’, el cual ocurrió en Nueva York, Estados Unidos, el 25 de marzo de
1911. Ahí, cerca de 123 mujeres perdieron la vida y otras resultaron heridas al
no poder escapar del fuego que se provocó en su espacio de trabajo. Éste se
consideró el desastre industrial más mortífero de la Gran Manzana en donde,
tiempo después, se supo que la mayoría de quienes fallecieron eran mujeres
migrantes e, incluso, menores de edad trabajando en ese lugar.
Es por ello que dicha conmemoración encuentra sus raíces más profundas en la
lucha de ellas por participar en la sociedad en igualdad de circunstancias, en su
derecho al voto y la búsqueda por mejores condiciones de trabajo.
Las mujeres del mundo desean y merecen un futuro igualitario sin estigma,
estereotipos ni violencia; un futuro que sea sostenible, pacífico, con igualdad de
derechos y oportunidades para todas las personas. A fin de lograr este objetivo,
el mundo necesita mujeres en todas las mesas en las que se tomen decisiones.
