Las leyendas también tropiezan, y esta vez le tocó a Gianluigi Buffon vivirlo
desde el banquillo. El histórico portero italiano renunció como jefe de la
delegación de la Federación Italiana de Futbol apenas un minuto después de
que Italia quedara fuera del Mundial 2026.
La eliminación, tras caer ante Bosnia en el repechaje de la UEFA, fue el golpe
final para una selección que sigue sin encontrar rumbo. Y Buffon, símbolo de
otra época, decidió no quedarse a ver el incendio.
Su salida es tan simbólica como dolorosa: Italia no solo pierde partidos,
también pierde referentes. La transición generacional sigue siendo una deuda
pendiente, y el fracaso en clasificar al Mundial vuelve a encender las alarmas.
Buffon, que durante años fue sinónimo de seguridad bajo los tres palos, optó por
una salida rápida, casi quirúrgica. Sin discursos largos ni excusas.
A veces, hasta las leyendas saben cuándo es momento de irse.

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