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POR LA REDACCIÓN
PACHUCA, HGO., 03 DE ABRIL DE 2026
La política hidalguense vuelve a colocarse en terreno de
especulación y reacomodos. En los últimos días, ha comenzado a
circular con mayor insistencia la versión de que Israel Félix llegó a
Morena, un movimiento que, ha recibido de toda clase política, y de
todos los colores, su primer acto fue un impacto cuando el presidente
municipal de La Reforma, ha señalado el presidente actual Eduardo
Medicigo, que existen temas pendientes en ese muncipio sobre todo en
forma judicial y de cuentas, no solo reconfiguraría equilibrios locales,
sino que confirmaría una tendencia nacional: la migración constante de
cuadros políticos hacia el partido en el poder.
Más allá de filias o fobias, el eventual arribo de Félix no sería un
hecho aislado. Respondería a una lógica pragmática que domina la
política contemporánea, donde las estructuras partidistas tradicionales
han perdido capacidad de retención frente a proyectos que concentran
poder, recursos y viabilidad electoral. Morena, en ese sentido, continúa
siendo el polo de atracción más fuerte, se rumora ¡¿que será quien tenga
en sus manos la tómbola, , la operación tamal, será?.
Sin embargo, lo que añade un matiz interesante a este posible
escenario es la aparición, todavía discreta pero cada vez más visible, del
cantante Francisco Xavier en el entorno político. Su figura, conocida por
su trayectoria poco reconocida en el ámbito político, parece comenzar a
transitar hacia lo público con intenciones que podrían ir más allá de lo
artístico. No sería la primera vez que perfiles provenientes del
espectáculo buscan capitalizar su reconocimiento para incursionar en la
política, con resultados diversos.
La combinación de ambos nombres, abre interrogantes sobre el
tipo de estrategia que podría estar gestándose. ¿Se trata de una suma
de perfiles para fortalecer una estructura territorial? ¿O de un intento
por ampliar el alcance hacia sectores distintos del electorado?
En este contexto, Morena enfrenta un dilema recurrente: crecer
incorporando figuras de otros espacios o preservar una identidad política
más definida. Cada adhesión suma fuerza, pero también puede diluir
principios si no existe claridad en el proyecto.
Por ahora, todo se mantiene en el terreno de lo posible. No hay
confirmaciones oficiales, pero sí señales suficientes para encender el
análisis. Lo cierto es que, en política, los movimientos rara vez son
casuales. Y cuando los nombres comienzan a sonar con insistencia, es
porque algo ya se está moviendo.

