Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores.
Karin Salazar Castillo
Las enfermedades neurológicas como la eplepsia, Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple o esclerosis lateral amiotrófica (ELA), son diagnósticos que estremecen a la persona afectada, a su famiia y a su entorno cercano, todas ellas tienen en común la afectación al sistema nervioso y constituyen las principales causas de discapacidad y mortalidad a nivel mundial.
Aunque los avances que la ciencia ha logrado en este campo son prometedores, no han sido suficientes para acabar con estas enfermedades, quedando aún mucho camino por recorrer.
Aparte de los riesgos no modificables como la edad y la genética, hay otros que riesgos que sí se pueden evitar, y se puede lograr a través de la prevención. Sin embargo, ciertos estilos de vida que favorecen el desarrollo de estas patologías sí que se pueden evitar. “El pilar clave para reducir el impacto de las enfermedades neurológicas es la prevención. Fomentándola, conseguiríamos reducir considerablemente la carga de la gran mayoría de ellas. Por ejemplo, hoy sabemos que hasta el 90% de los casos de ictus y el 40% de los de Alzheimer podrían evitarse cuidando adecuadamente nuestro cerebro”, destaca Jesús Porta-Etessam, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
La Sociedad Española de Neurología (SEN), ha lanzado la campaña “Salud cerebral para todas las edades”, con el fin de concienciar la importancia de priorizar el cuidado de la salud cerebral, a continuación, compartimos el Decálogo para mantener un cerebro saludable:
1. Realizar actividades que estimulen la actividad cerebral, como leer, escribir, participar en juegos de mesa, realizar actividades manuales, completar crucigramas, aprender y practicar un nuevo idioma, etc.
2. Evitar el sobrepeso y realizar algún tipo de actividad física de forma regular, bien mediante la práctica de algún deporte o dando uno o dos paseos diarios de al menos 30 minutos.
3. Evitar sustancias tóxicas, como el alcohol, el tabaco, la contaminación ambiental o cualquier tipo de drogas.
4. Controlar factores de riesgo vascular, como la tensión arterial, la diabetes o la hiperglucemia.
5. Potenciar relaciones sociales y afectivas, evitando la incomunicación y el aislamiento social, que favorecen el desarrollo del deterioro cognitivo en el futuro.
6. Seguir una dieta equilibrada, evitando el exceso de grasas animales, azúcar, sal y alimentos procesados y ultraprocesados. En cambio, optar por alimentos naturales, sobre todo frutas, legumbres y verduras.
7. Tratar de dormir ocho horas diarias. Un sueño de calidad es clave para la salud cerebral.
8. Evitar un uso excesivo de pantallas, algo que reduce la capacidad de concentración, retención y aprendizaje. Además, este hábito dificulta conciliar y mantener el sueño por la noche.
9. Proteger el cerebro contra las agresiones físicas del exterior, haciendo uso del cinturón en el coche y del casco en cualquier actividad que lo requiera.
10. Reducir el estrés en todos los ámbitos de la vida en la medida de lo posible.
El presidente de la Sociedad Española de Neurología, Jesús Porta-Etessam, señala que “debemos apostar tanto por la prevención primaria, adoptando estilos de vida saludables, evitando factores de riesgo como el tabaquismo o la inactividad física, y promoviendo la
educación sanitaria desde edades tempranas; como por la prevención secundaria, fomentando la detección temprana y el tratamiento oportuno de las enfermedades neurológicas mediante revisiones y el acceso adecuado a los servicios sanitarios”.
Correo para comentarios y sugerencias: cuidadospam25@gmail.com
Referencias:
https://cuidateplus.marca.com/bienestar/2025/07/22/son-posibilidades-infarto-sigues-tratamiento-colesterol-
183627.html

