Karin Salazar Castillo

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores. Formación de personas cuidadoras.

Karin Salazar Castillo
Ser una persona cuidadora es una función que implica dedicar tiempo, atención y
sobre todo, afecto a una persona que necesita ayuda para realizar sus actividades
de la vida diaria. Puede ser un familiar, amigo, profesional o cualquier persona
voluntaria que asume la responsabilidad de atender las necesidades físicas,
emocionales y sociales de otra persona.
No existe un perfil único para las personas cuidadoras, ya que depende de las
características y circunstancias de cada caso. Sin embargo, se pueden identificar
algunos factores que influyen en la decisión de asumir este rol, como el grado de
parentesco, el vínculo afectivo, la disponibilidad, la capacidad y la motivación.
Las personas cuidadoras desarrollan un papel fundamental en la mejora de la
calidad de vida de quienes necesitan ayuda, al realizar diversas funciones como
asistir en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, proporcionar
apoyo emocional y social, facilitar la comunicación y la participación, prevenir
complicaciones y promover la autonomía.
El brindar el servicio de cuidados a personas adultas mayores,
independientemente de su grado de dependencia, no sólo requiere paciencia, se
necesitan conocimientos, técnicas y métodos que ayuden a la persona cuidadora
a motivar a quien cuida, a que se incorpore al día a día y tratar de adaptar su
entorno para que pueda disfrutar de una vida plena, independiente y autónoma,
con salud, seguridad, integración y participación en las esferas económica, social,
cultural y política de su entorno. Entendiendo esto, para cuidar bien hay que
formarse en el cuidado, hacerlo tiene muchas ventajas: permite aprender y
practicar lo que se necesita para cuidar bien y con confianza a las personas que
dependen de uno; facilita estar al día y adaptarse a las novedades y demandas del
sector; y abre las puertas a una formación permanente y específica, mejorando
capacidades y ofreciendo nuevas posibilidades de crecimiento profesional.

Es posible acceder a formación en línea a través de internet en páginas como
Supercuidadores 1 ; Refréscame la memoria 2 o en la página del ISSSTE 3 . En
nuestro entorno, hay varias opciones de capacitación, una de ellas la da el
Instituto para la atención de las y los adultos mayores del estado de Hidalgo, el
IMSS, y otras pueden encontrarse en el sector privado, a través de fundaciones,
universidades y en lugares como la Parroquia Basílica de Santa María de
Guadalupe, la tradicional “Villita”, donde se imparten “cursos y talleres de todo y
para todos” y en este mes inician Acompañamiento a cuidadores y Cuidado del

adulto mayor.
Estimada persona cuidadora, te sugiero acercarte y pedir informes, ya que el
conocimiento da tranquilidad en el cuidado, disminuye el estrés y promueve el
autocuidado de la persona cuidadora. No olvidar que una persona cuidadora de
calidad, necesariamente se cuida a sí misma, incluyendo sus relaciones sociales
que se convierten en redes de apoyo cuando las necesite.
Infórmate, capacítate y brinda un cuidado de calidad con tranquilidad.

Correo para comentarios y sugerencias: cuidadospam25@gmail.com
Referencias:
https://cuidadores.unir.net/informacion/cuidador/4302-que-es-ser-un-cuidador

1 https://cuidadores.unir.net/
2 https://refrescamelamemoria.com/
3 https://www.issste.gob.mx/cursocuidadores/index_ant.html

Reflexión sobre el cuidado

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores.

Karin Salazar Castillo
A todas las personas que gentilmente siguen esta columna, les envío mis mejores
deseos para este nuevo año que inicia. Hemos expresado nuestras felicitaciones a nuestra familia y amigos, haciéndoles saber nuestro cariño y gratitud por coincidir
con nosotros en este camino que transitamos juntos.
Debido a estas felicitaciones, es que quiero compartir con todas las personas
cuidadoras de una persona adulta mayor con o sin deterioro cognitivo, este texto
que una querida amiga me hizo llegar, del cual desconozco el autor 1 :
“Ya todos nos felicitamos unos a otros con cariño y agradecimiento, pero… ¿tú ya
te felicitaste?
¿Ya te felicitaste por los momentos en que quisiste tirar la toalla y sacaste fuerza
para salir adelante?
¿Ya te felicitaste por esas noches de insomnio y al día siguiente levantarte con
una sonrisa?
¿Ya te felicitaste por luchar y lograr hacer realidad tu sueño?
Por esos días que no podías contener el llanto, pero aun así sacaste fuerza para
apoyar a quien lo necesitaba.
¿Ya te felicitaste por guardar silencio ante una ofensa, aunque el alma te dolió
profundamente?
¿Ya te felicitaste por los amaneceres llenos de Sol que tuviste la oportunidad de
disfrutar?
Por los grandes amigos que has sabido conservar y por aceptar con paz a quienes
se fueron.
¿Ya te felicitaste por tus éxitos?
Por dar ánimo y amor sin esperar nada a cambio.
¿Te felicitaste por ser amado y respetado por alguien especial?
¿Ya te felicitaste por tener la satisfacción de un trabajo bien hecho?
¿Por el amor de tu familia y el cariño incondicional de tus amigos?
Hoy felicítate también por ser quién eres: ¡único e irrepetible!
Por tus sueños, por la pasión que pones en lo que haces, por el amor que ahora te
tienes a ti mismo…

1 Derechos de autor a quien corresponda.

Por ser fuerte, por aprender día a día y por saber que la divinidad en la que crees
(o tú mismo) te tiene deparadas las mejores cosas de este mundo…
Por la música, por el baile, por sonreír, por poder caminar, correr, saltar…
¡¡¡Por la magia de estar vivo!!!
¡¡¡Yo, hoy también me felicito!!!”
Espero que les agrade tanto como a mí, me pareció muy adecuado como reflexión
del importante servicio de cuidados, en los que la paciencia, empatía y tolerancia
son aliados fundamentales que ayudan a disminuir el estrés del día a día, que en
ocasiones hace que las propias personas cuidadoras no se den cuenta de su valor
e importancia. Hacerlo lleva al autocuidado para que el servicio prestado sea de
mayor beneficio para la persona que se cuida.
¡¡¡Felicítate tú también, persona cuidadora!!!
Que este nuevo año 2026, te llene de bienestar para brindar un servicio de
cuidado de calidad para ti y para la persona que cuidas. ¡¡¡Feliz año 2026!!!

Preparando la navidad para personas con Alzheimer/otras demencias.

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores.

Karin Salazar Castillo
Estamos a nada de iniciar los festejos decembrinos, en donde la rutina de todo el año puede verse alterada por
la llegada de visitas, familia, adorno de la casa, planeación de la cena, todo ello y mucho más genera una gran
cantidad de estrés para las personas cuidadoras de personas con Alzheimer/otras demencias.
Así que para llevar el cuidado con tranquilidad y alegría, disfrutando los eventos de la época, se sugiere planear
el cuidado invirtiendo tiempo en organizar y prevenir cualquier posible inconveniente, para que todo salga lo
mejor posible, siendo flexible con los resultados.
Esta planeación incluye hacer que la persona con Alzheimer/otras demencias que se cuida, pueda sentirse
cómoda y orientada para que sus interacciones con la familia y amigos sean lo más satisfactorias posible.
Una forma de orientar a la persona en la época es invitándola a adornar la casa poco a poco, es decir, un día
decorar el árbol, otro día colocar algunos adornos adicionales, teniendo cuidado de no excederse para que no
desconozca el lugar donde vive y en cambio sí pueda ubicar la temporada navideña.
La participación en las actividades de la época ayudan a la persona con Alzheimer/otras demencias, a sentirse
integradas a la familia, pero es importante que las actividades a las que se le invite estén acordes a sus
capacidades para que pueda disfrutarlas, por ejemplo, preparar algún platillo, hacer algunas manualidades,
colaborar en el adorno del árbol o el nacimiento, etc. Así que aquí te dejo tres recursos motivacionales para una
navidad tranquila con la persona que se cuida:
1. Una ayuda a la Memoria. Etiquetas para invitados/visitas.

La llegada de familiares o visitas inesperadas suele generar estrés ya que no se
sabe cómo se comportará con ellas la persona con Alzheimer/otras demencias.
Antes del encuentro, se sugiere indicarles que se abstengan de hacer comentarios
como “¿Te acuerdas de mí? o ¡Adivina quien soy!. Ya que este tipo de expresiones
pueden crear ansiedad y frustración, por lo que se sugiere tener etiquetas
adheribles, ya sea decoradas o sencillas, para que las visitas/familiares anoten su
nombre con letra grande, de molde y legible y la peguen sobre su ropa en un lugar visible. Esto ayudará a la
persona con demencia a ubicar con quién está interactuando.
2. Un momento divertido. Villancicos.
Los villancicos alegran las celebraciones de la temporada navideña,
son fuente de recuerdos y pueden ayudar a disminuir el estrés. Un
juego puede ser imprimir tarjetas con fragmentos de estas melodías a
manera de fichas que se pueden repartir en la mesa y luego buscar
entre los invitados quien tiene la ficha que complete la letra. Se
sugiere practicar el juego con la persona que se cuida para que se
familiarice con la mecánica.

3. Una forma de sentirse útil. Doblar Servilletas

Contribuir poniendo la mesa, haciendo adornos o doblando
servilletas al mejor estilo navideño hace que las personas con
Alzheimer/otras demencias se sientan integrados, partícipes y
orientados en la temporada, al tiempo que refuerzan sus
sentimientos de valía y utilidad. Si se elige el doblado de servilletas
para decorar la mesa, hay un sin número de tutoriales en internet
que facilitan la tarea, sólo es importante seleccionar aquéllos que se

adapten mejor con las capacidades de la persona que se cuida.
Estas son algunas actividades que pueden ayudar a llevar las fiestas navideñas con tranquilidad, seguro que de
acuerdo al caso e intereses de la persona que se cuida, podrán encontrar algunas otras que generen
satisfacción y sean vinculantes con la época. Espero sus comentarios sobre las actividades que llevarán a cabo.
Correo para comentarios y sugerencias: cuidadospam25@gmail.com
Referencias:
https://www.youtube.com/@refrescamelamemoria/posts

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores. 29 de octubre. Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, y 5 de noviembre. Día Internacional de las Personas Cuidadoras.

Colaboración: Karin Salazar Castillo

La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), entre otros, ha declarado dos días
muy importantes:
Uno es el 29 de octubre como el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, para visibilizar la
importancia de los cuidados y para hacer un llamado a las naciones a invertir en la economía del cuidado y
crear sistemas integrales de cuidados que sean sólidos, inclusivos y respetuosos de los derechos humanos
que respondan a las necesidades de todas las personas, sin importar su género, edad o discapacidad. Con
el objetivo de avanzar hacia una sociedad del cuidado que promueva un acuerdo de corresponsabilidad
ente hombres y mujeres y entre el Estado, la sociedad, la comunidad y los hogares, teniendo como metas,
valorar, reducir y redistribuir el trabajo de cuidado no remunerado, que recae en gran parte sobre las
mujeres, y reconocer el trabajo de cuidado remunerado como esencial para el bienestar de la sociedad.
La otra fecha importante es el 5 de noviembre, como el Día Internacional de las Personas Cuidadoras para
sensibilizar, concienciar y llamar la atención sobre la labor, muchas veces silenciosa, que día a día realizan
millones de personas que cuidan de otras, debido a su situación de discapacidad o dependencia, así como
para honrar la figura del cuidador/a, tanto profesionales como informales.
Es claro que todos vamos a necesitar cuidados en alguna etapa de nuestras vidas. Los recién nacidos
necesitan cuidados exclusivos. Quienes sufren una enfermedad temporal o un accidente necesitan de
alguien que los asista provisionalmente, y con la llegada de la vejez como una etapa más de este proceso,
en la que se producen diversos cambios físicos, psicológicos y sociales, aunque en grado y momento
diferente para cada persona, es necesario brindar cuidados diferenciados de acuerdo a las necesidades de
cada caso.
Proporcionar el servicio de cuidados a personas independientemente de su edad y grado de dependencia,
no sólo requiere paciencia, se necesitan conocimientos, técnicas y métodos que ayuden a la persona
cuidadora a motivar, a incorporarse al día a día y tratar de adaptar su entorno para que puedan disfrutar de
una vida plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación en las esferas
económica, social, cultural y política de su entorno.
Sin duda, las personas cuidadoras son uno de los pilares que
mantienen funcionando al resto de la sociedad, al estar en
contacto estrecho y continuo con las personas que cuidan y atender
y supervisar diversos aspectos como son: la higiene personal, la
toma de las medicaciones, la alimentación e hidratación, etc. A su
vez, apoyan en la adquisición o refuerzo de aspectos como las
conductas sociales, la comunicación fluida y asertiva, las
emociones y la responsabilidad. Por lo que su trabajo es variado y
abarca diferentes ámbitos de interés. Debido a ello, también
pueden colapsar, por lo que desde diferentes áreas y profesiones,
se les puede brindar apoyo. En casa, por ejemplo, los distintos miembros de la familia pueden colaborar en

las actividades de cuidado, para que así puedan tener momentos de descanso, recreación e incluso
autocuidado. Por otro lado, las instituciones pueden ofrecer servicios accesibles que faciliten la atención en
salud, oportunidades de empleo, etcétera. Por ello, podemos asegurar que cuidar del cuidador es una tarea
que todos podemos realizar con amor para poder construir una sociedad más humana.

Aquí dejamos algunas cosas que una persona cuidadora puede decirse a sí misma para ayudarse a
sentirse mejor:
 Estoy haciendo lo mejor que puedo, con los recursos que tengo.
 Lo que estoy haciendo sería difícil para cualquier persona.
 No soy perfecta y eso no tiene nada de malo.
 No puedo controlar algunas de las cosas que pasan, pero actúo en lo que sí puedo controlar.
 A veces simplemente necesito hacer lo que funcione en el momento.
 Aunque haga todo lo que se me ocurre, la persona con demencia/Alzheimer todavía puede tener
problemas de conducta a causa de la enfermedad, no por mi culpa.
 Disfrutaré todos los momentos cuando podemos estar juntos en paz.
 Trataré de buscar ayuda de un consejero si el cuidado se convierte en demasiado para mí.
Querida persona cuidadora, recuerda que este viaje del cuidado no es en solitario, las redes de apoyo son
un pilar fundamental para las personas cuidadoras, busca o crea herramientas, grupos y apoyos, ya que
mientras mejor sea tu salud, física, mental y emocional, mejor será el cuidado que brindes.

Correo para comentarios y sugerencias: cuidadospam25@gmail.com
Referencias:
https://lac.unwomen.org/es/stories/noticia/2023/10/el-dia-internacional-de-los-cuidados
https://www.un.org/es/observances/care-and-support-day

La persona adulta mayor y sus cuidadoras (es): un reto inmediato


https://gerontologia.org/portal/information/showInformation.php?idinfo=5210
https://www.nia.nih.gov/sites/default/files/2024-02/cuidese-mientras-querido.pdf

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores, sobre la memoria, consejos para su cuidado.

Karin Salazar Castillo

Todos en algún momento nos hemos quejado de nuestra memoria. Sólo que la
memoria no es una sola unidad, sino que es una capacidad cognitiva compleja
que depende de la participación e integridad de otras funciones cognitivas.
Además se ve afectada por múltiples circunstancias coo enfermedades, o
efectos secundarios de algunos medicamentos, por el estrés o por no haber
dormido bien, entre otras cosas.

Al depender de un complejo funcionamiento cerebral en red y de la participación de distintas
capacidades cognitivas, no es fácil distinguir si las dificultades que tenemos con la memoria en la vida
diaria, son precisamente problemas de memoria o de otra función cognitiva como problemas de
atención.
Generalmente, cuando nos quejamos de
nuestra memoria, solemos hacerlo, de un tipo
específico de memoria: la memoria episódica,
que es aquella que tiene que ver con los hechos
de nuestra vida.
Existen distintos tipos de memoria, a los cuales,
algunas alteraciones cerebrales, como el
Alzheimer, les afectan en distinta intensidad y
orden según el avance de la enfermedad. Pero,
¿cuándo los problemas de memoria deberían
ser motivo de preocupación? Es importante
entender que la genética no es determinante y
que el Alzheimer no es hereditario en la
inmensa mayoría de casos. También es importante distinguir las señales de alerta del Alzheimer o de
otra forma de demencia, de los olvidos que pueden explicarse por el propio envejecimiento o por otras
causas. Esencialmente, lo que llevaría a una consulta médica, sería cuando la persona presenta
cambios en una o más funciones cognitivas (la memoria es una de ellas), y éstos cambios interfieren
con la capacidad de la persona para hacer las actividades de la vida diaria de forma independiente, y
se observa un empeoramiento progresivo, no siendo transitorios o secundarios a una circunstancia
puntual (una época de estrés, un duelo, una enfermedad pasajera o una preocupación absorbente, por
ejemplo).
Entre los mejores consejos para la memoria y, en general, para favorecer un óptimo rendimiento
cognitivo a lo largo de la vida, está el de cuidar de nuestra salud y bienestar a lo largo de la vida.

El estar mentalmente activo y ponernos retos que estimulen nuevas conexiones neuronales favorece la
llamada reserva cognitiva, que confiere una mayor resistencia del cerebro a la aparición de posibles
cambios neuropatológicos. Son diversas las actividades que podemos llevar a cabo en nuestro día a
día para potenciar la reserva cognitiva. En general, todas aquellas actividades que nos supongan un
cierto esfuerzo mental, que nos exijan salir un poco de nuestra zona de confort y que, además, sean
variadas contribuirán a ello.
Ya sea porque la memoria nunca ha sido nuestro punto fuerte o porque, por cualquier circunstancia,
notemos que ya no es la que era, podemos seguir algunas recomendaciones para mejorar su
rendimiento o para compensarlo en aquello que podamos:
Consejos para cuidar la memoria.
 Atender a la salud y el bienestar.
o Controlar factores de riesgo cardiovascular
o Procurar mantener hábitos de vida
saludables
 Mantener la mente activa. Ponerse retos que supongan cierto esfuerzo mental y favorezcan la
reserva cognitiva y la resistencia del cerebro.
o Leer, aprender un idioma o tocar un instrumento
o Usar tecnología nueva o participar en juegos de mesa.
Estrategias para optimizar la memoria.
 Atención plena. Evitar distracciones al tratar de aprender o registrar información nueva.
 Organizar la información.
o Agrupar datos por categorias.
o Crear acrónimos o palabras clave para recordar listas.
 Visualización y Asociación Relacionar nombres con datos o imágenes mentales.
 Mantener un orden. Designar y usar lugares específicos para objetos importantes.
Compensar la memoria cuando no es óptima.
 Ayudas externas.
o Notas adhesivas o con imanes en el refrigerador.
o Alarmas y recordatorios en el teléfono celular.
o Calendarios, agenda y planificadores.
o Pequeños trucos como cambiarse el reloj de muñeca o el anillo de dedo.
o Actitud positiva.
o No penalizarse por olvidos o despistes.
o Reducir la ansiedad y frustración para favorecer el rendimiento de la memoria.

Correo para comentarios y sugerencias: cuidadospam25@gmail.com
Referencias:
https://blog.fpmaragall.org/consejos-memoria

https://recursos.fpmaragall.org/hubfs/Guias%20%F0%9F%93%9A/%F0%9F%93%9A%20%5BGu%C3%ADa%5
D%20Conocer%20y%20Ayudar%20a%20la%20Memoria/Ebook/Conocer%20y%20Ayudar%20a%20la%20Memo
ria%20%7C%20PDF.pdf?hsLang=es

Importancia de las redes de apoyo para las personas cuidadoras que cuidan a pacientes con Alzheimer

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores.
Importancia de las redes de apoyo para las personas cuidadoras que cuidan a pacientes con Alzheimer.

Karin Salazar Castillo
Es frecuente que los cuidadores no dispongan de formación o experiencia profesional previa. 

Especialmente cuando se trata del cónyuge o de alguna persona del entorno familiar cercano.

Las redes de apoyo social de las personas mayores con la enfermedad de Alzheimer (EA) pueden ayudar a garantizar entornos favorables para reducir el avance acelerado de la enfermedad y aminorar la sobrecarga de cuidado en las familias y personas cuidadoras.
¿Qué son las redes de apoyo? Son “el conjunto de relaciones que integran a una persona con su entorno social, o con personas con las que establecen vínculos solidarios y de comunicación para resolver necesidades específicas. 

Las redes pueden reducirse o extenderse proporcionalmente al bienestar material, físico o emocional de sus integrantes, y al involucramiento y la participación activa en el fortalecimiento de las sociedades. 

Están en constante movimiento y las integran personas (cualquier número a partir de dos) que comparten intereses, principios ciudadanos y que asumen principios de reciprocidad, no violencia y acción voluntaria”.

Entre los tipos de apoyos que brindan las redes podemos encontrar los siguientes: Emocionales:
afectos, confianza, compañía, empatía, reconocimiento, escucha. Pueden ser a través de visitas, llamadas telefónicas, invitaciones, abrazos, etc.; Instrumentales: Ayuda para transportarse, labores del hogar, hacer las compras, el cuidado o acompañamiento; Cognitivos: Intercambio de experiencias, información, consejos que permitan entender o recordar una situación, etc.; y Materiales: Dinero, alojamiento, comida, ropa, donaciones, etc.

Estas redes de apoyo son parte del tratamiento integral con el que debe contar la persona que padece EA, la participación de la comunidad es fundamental para su bienestar. Por ello, es importante tomar en cuenta los siguientes elementos para fomentar las redes de apoyo social de las personas mayores con esta enfermedad:

 Fomentar actividades de participación, socialización y recreación en su entorno: esto favorece el mantenimiento de las funciones cognitivas y permite que la persona mantenga su funcionalidad e independencia por más tiempo.

 Fortalecer las redes de apoyo comunitarias: que las personas cercanas como vecinos y amistades se involucren y tengan conocimiento sobre el padecimiento de la persona. Su inclusión es fundamental, ya que se puede brindar soporte moral y emocional, así como recursos diversos que reduzcan la sobrecarga de cuidados en las familias.

 Identificar casas de día y centros comunitarios que brinden servicios: en los cuales la persona pueda realizar actividades que favorezcan su socialización y estimulen sus habilidades cognitivas.

 Identificar grupos de apoyo para familiares y personas cuidadoras: es esencial recibir soporte emocional y moral a través de vínculos que brinden escucha activa, comprensión y afecto, esto ayuda a reducir el estrés producido por la sobrecarga de cuidado y favorece la salud mental y emocional de las familias.

 Como familiares identificar cursos de capacitación para personas cuidadoras: estos cursos brindan herramientas que permiten eficientar los cuidados de la persona mayor con EA, así como generar estrategias para hacer una distribución equitativa de los cuidados y obtener habilidades que fomenten el autocuidado y el bienestar integral de la persona cuidadora.

Así, las redes de apoyo social representan un aspecto importante en el bienestar de las personas mayores, por lo que conocer cuáles son las principales redes de apoyo social con las que se cuenta en la vida diaria, así como en situaciones de crisis, permite acudir a la persona o personas indicadas en el momento en que suceda alguna situación que no es posible enfrentar aisladamente, por lo que se
recomienda;
 Realizar un listado de aquellas personas que nos apoyarían incondicionalmente,
 Organizar este listado por grupos de apoyo, es decir, si son familiares, amistades, vecinos y los tipos de apoyos que pueden brindar.

 De estos grupos, identificar cuál sería el más importante y por qué  Mantener actualizado los contactos de los grupos de apoyo.

Para obtener mayor información sobre la EA es importante acercarse a instituciones especializadas que brindan servicios integrales e información confiable, como serían la Clínica de la Memoria del INAPAM, el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN). Departamento de Grupos de Apoyo; la Asociación Mexicana de Enfermedad de Alzheimer; Alzheimer México. I.A.P.; y la Fundación Alzheimer, Alguien con quien contar, I.A.P., entre otras. (Nota: en las ligas de referencia pueden encontrar los datos de contacto de estas instituciones).

El Alzheimer afecta a muchas familias directa o indirectamente, compartir experiencias, aprender de los demás y establecer vínculos con personas en la misma situación, es un elemento clave para mejorar la calidad de vida de la persona con Alzheimer y de la persona cuidadora. 

Correo para comentarios y sugerencias: cuidadospam25@gmail.com

Referencias:
https://www.gob.mx/inapam/articulos/importancia-de-las-redes-de-apoyo-social-para-las-personas-mayores
https://www.gob.mx/inapam/es/articulos/dia-mundial-del-alzheimer-elementos-para-fortalecer-las-redes-de-
apoyo-social-de-las-personas-con-la-enfermedad-de-alzheimer-y-sus-familias?idiom=es

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores. Mes Mundial de la Enfermedad de Alzheimer (EA)

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores.
Mes Mundial de la Enfermedad de Alzheimer (EA).

Karin Salazar Castillo
El primer Día Mundial del Alzheimer se celebró el 21 de septiembre de 1994, y desde 2012 la organización Alzheimer’s Disease International (ADI) decidió extender la conmemoración por todo el mes de septiembre, y así se consignó el Mes Mundial del Alzheimer, que tiene como objetivo concientizar sobre esta enfermedad y contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas diagnosticadas y sus cuidadores.

El lema elegido para el Día Mundial del Alzheimer 2025 es «Igualando derechos“ para resaltar la defensa de la persona enferma, de la familia en la que se inserta, de la sociedad en que vive y se relaciona, pues se tiene la impresión de que conforme avanza la enfermedad y sus consecuencias los derechos de las personas se van viendo más retraídos, más limitados,y es necesario respetar tanto su dignidad como sus derechos.

De acuerdo con la Dra. Diana Betancourt Ocampo, coordinadora del área de investigación de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac México, “en el año 2021, la Secretaría de Salud estimó que aproximadamente 1.3 millones de personas en México vivían con algún tipo de demencia, cifra que se espera incremente para el 2050 a 3.5 millones de personas. De estos casos, el 70% corresponden a la enfermedad de Alzheimer, convirtiéndola en el tipo de demencia más común”.

Debido a las proyecciones estadísticas en las que la esperanza de vida aumenta por lo que se irá teniendo una sociedad más envejecida, y considerando que la edad es el principal factor de riesgo para padecer la enfermedad, el aumento en la edad de la población en México y en el mundo explicará el incremento de casos nuevos en los siguientes años, lo que la convierte en un problema de salud pública que debe tomarse en cuenta desde ahora. No obstante, es necesario dejar muy claro que, aunque la edad sea un factor de riesgo, la demencia no es un proceso normal del envejecimiento.

La enfermedad de Alzheimer (EA) “es incurable y va degenerando las células nerviosas del cerebro y disminuyendo la masa cerebral, de forma que los pacientes muestran un deterioro cognitivo importante que se manifiesta en dificultades en el lenguaje, pérdida del sentido de la orientación y dificultades para la resolución de problemas sencillos de la vida cotidiana”

1 .Respecto de su tratamiento, se prescriben medicamentos que ayudan con algunos síntomas de la enfermedad y para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Una vez que aparecen los primeros síntomas, los pacientes van degenerando y se van volviendo más dependientes. Poco a poco se harán imprescindibles los cuidados permanentes de una persona cuidadora y del apoyo de la familia que aún sigue siendo la principal fuente de cuidados y que ve impactados y comprometidos sus recursos económicos, físicos, afectivos y sociales, por lo que es importante no olvidarles.

Retomando a la Dra. Betancourt, “existen diversos factores de riesgo asociados a la EA, algunos de ellos son: ser mujer, tener 65 años o más, bajo nivel educativo, tabaquismo, obesidad, padecer diabetes mellitus, depresión, inactividad física e hipertensión.

Dentro de los síntomas que más caracterizan a esta enfermedad en una fase inicial se encuentran:
dificultad para recordar conversaciones, nombres o acontecimientos recientes; apatía y síntomas de depresión. En un momento más avanzado, pueden presentarse problemas de comunicación, confusión, falta de juicio y cambios de conducta. Para las últimas etapas suelen presentarse problemas para caminar, hablar y alimentarse.”

¿Qué hacer para celebrar el Mes Mundial del Alzhéimer?
Si se tiene a alguien cercano con EA o se sabe de alguien que sea el cuidador principal de una persona diagnosticada con esta enfermedad, brindar ayuda, sería sensacional, platicar con la persona y preguntar cómo se puede ayudar, le dará un respiro, ya que esta enfermedad es muy exigente en cuanto a los cuidados que deben darse.

Además, en muchas ocasiones, el diagnóstico llega en un momento difícil y no siempre los médicos saben orientar a la familia y esto genera un gran estrés. Para tener tranquilidad, es necesario informarse sobre los principales aspectos de la EA y buscar orientación acerca de los cuidados, el avance de la enfermedad, talleres de estimulación, centros de día y profesionales de la salud muy especializados.

Por ello, es importante la difusión de los síntomas de la enfermedad, ya que el adecuado conocimiento y conciencia del problema, podría permitir un diagnóstico temprano para controlar los factores de riesgo y valorar el uso de los tratamientos disponibles, para mejorar la calidad de vida del paciente y de su familia.

El próximo 18 de septiembre en el Seminario Permanente del Centro Histórico de esta ciudad, se llevará a cabo una plática sobre la EA, en las instalaciones de la Fundación Arturo Herrera Cabañas, ubicadas en la Calle de Allende No. 113 a las 5 pm, para lo cual extiendo una cordial invitación. Acude, informáte, para conocer si en casa o en el entorno cercano puede haber signos de alerta sobre la EA.

Correo para comentarios y sugerencias: cuidadospam25@gmail.com

Referencias:

1 https://www.anahuac.mx/mexico/noticias/alzheimer-uno-de-los-tipos-de-demencia-mas-comunes-en-mexico
2 https://www.ceafa.es/es/que-hacemos/dia-mundial-del-alzheimer/dia-mundial-del-alzheimer-2025
3 https://www.hpc.org.ar/temas-de-interes/dia-mundial-del-alzheimer/

Cuidar el cerebro. Diez claves para prevenir enfermedades neurológicas.

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores.

Karin Salazar Castillo
Las enfermedades neurológicas como la eplepsia, Alzheimer, Parkinson, esclerosis múltiple o esclerosis lateral amiotrófica (ELA), son diagnósticos que estremecen a la persona afectada, a su famiia y a su entorno cercano, todas ellas tienen en común la afectación al sistema nervioso y constituyen las principales causas de discapacidad y mortalidad a nivel mundial.

Aunque los avances que la ciencia ha logrado en este campo son prometedores, no han sido suficientes para acabar con estas enfermedades, quedando aún mucho camino por recorrer.

Aparte de los riesgos no modificables como la edad y la genética, hay otros que riesgos que sí se pueden evitar, y se puede lograr a través de la prevención. Sin embargo, ciertos estilos de vida que favorecen el desarrollo de estas patologías sí que se pueden evitar. “El pilar clave para reducir el impacto de las enfermedades neurológicas es la prevención. Fomentándola, conseguiríamos reducir considerablemente la carga de la gran mayoría de ellas. Por ejemplo, hoy sabemos que hasta el 90% de los casos de ictus y el 40% de los de Alzheimer podrían evitarse cuidando adecuadamente nuestro cerebro”, destaca Jesús Porta-Etessam, presidente de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

La Sociedad Española de Neurología (SEN), ha lanzado la campaña “Salud cerebral para todas las edades”, con el fin de concienciar la importancia de priorizar el cuidado de la salud cerebral, a continuación, compartimos el Decálogo para mantener un cerebro saludable:

1. Realizar actividades que estimulen la actividad cerebral, como leer, escribir, participar en juegos de mesa, realizar actividades manuales, completar crucigramas, aprender y practicar un nuevo idioma, etc.

2. Evitar el sobrepeso y realizar algún tipo de actividad física de forma regular, bien mediante la práctica de algún deporte o dando uno o dos paseos diarios de al menos 30 minutos.

3. Evitar sustancias tóxicas, como el alcohol, el tabaco, la contaminación ambiental o cualquier tipo de drogas.

4. Controlar factores de riesgo vascular, como la tensión arterial, la diabetes o la hiperglucemia.

5. Potenciar relaciones sociales y afectivas, evitando la incomunicación y el aislamiento social, que favorecen el desarrollo del deterioro cognitivo en el futuro.

6. Seguir una dieta equilibrada, evitando el exceso de grasas animales, azúcar, sal y alimentos procesados y ultraprocesados. En cambio, optar por alimentos naturales, sobre todo frutas, legumbres y verduras.

7. Tratar de dormir ocho horas diarias. Un sueño de calidad es clave para la salud cerebral. 

8. Evitar un uso excesivo de pantallas, algo que reduce la capacidad de concentración, retención y aprendizaje. Además, este hábito dificulta conciliar y mantener el sueño por la noche.

9. Proteger el cerebro contra las agresiones físicas del exterior, haciendo uso del cinturón en el coche y del casco en cualquier actividad que lo requiera.

10. Reducir el estrés en todos los ámbitos de la vida en la medida de lo posible.

El presidente de la Sociedad Española de Neurología, Jesús Porta-Etessam, señala que “debemos apostar tanto por la prevención primaria, adoptando estilos de vida saludables, evitando factores de riesgo como el tabaquismo o la inactividad física, y promoviendo la
educación sanitaria desde edades tempranas; como por la prevención secundaria, fomentando la detección temprana y el tratamiento oportuno de las enfermedades neurológicas mediante revisiones y el acceso adecuado a los servicios sanitarios”.

Correo para comentarios y sugerencias: cuidadospam25@gmail.com
Referencias:
https://cuidateplus.marca.com/bienestar/2025/07/22/son-posibilidades-infarto-sigues-tratamiento-colesterol-
183627.html

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores. Como ayudar a una persona con depresión.

Por: Karin Salazar Castillo

La Organización Mundial de la Salud (OMS), ha definido a la depresión como el trastorno psicológico más común, junto con la ansiedad. Es multicausal y depende de factores biológicos, psicológicos y sociales.

Probablemente con la mejor de las intenciones, tendemos a decirles a nuestros familiares y amigos con depresión lo que deben hacer, lo que deben pensar e, incluso, cómo se deben sentir porque les estamos proyectando nuestro propio malestar al verlos tristes o abatidos. Les damos nuestros consejos que son eso “consejos” pero no necesariamente adecuados, entre otras cosas, porque las personas con depresión tampoco necesitan “consejos”.

Lo que nunca jamás le debes decir a una persona con depresión:
⦁ ¡Anímate! La depresión presenta síntomas afectivos (tristeza, culpa), motivacionales (pérdida de motivación, dependencia), cognitivos (indecisión, visión catastrófica), fisiológicos (alteraciones del apetito y del sueño) y conductuales (pasividad, evitación). Por tanto, no se trata de que no quieran animarse sino que, sencillamente, no pueden. Decirle a la persona con depresión que se anime, lo único que se sucede es que se frustre aún más viendo que no lo consigue.

⦁ Haz deporte y se te pasará. Es cierto que el ejercicio nos hace segregar endorfinas que actúan como un antidepresivo natural. Sin embargo, uno de los síntomas principales de los pacientes con depresión es la clinofilia, es decir, las ganas de estar en la cama porque, simplemente, no pueden levantarse de ella.

⦁ Arréglate, tienes que salir a la calle, te distraerás y estarás bien. En general, es una buena idea. Pero hay varios problemas; primero, que las personas con depresión suelen tener la autoestima baja con lo cual arreglarse, ponerse guapa o cualquier variante ya constituye en sí una nueva fuente de frustración. Por otra parte, cuanto más insistamos en algo que no puede – moverse del sofá o la cama o viceversa – lo único que conseguiremos es que la paciente tenga una idea más fija acerca del “no puedo”.

⦁ Practiquemos tu actividad favorita. Así se te pasará. Seguro que ha sido siempre una estupenda idea sólo que si el paciente tiene depresión, existe otro síntoma llamado anhedonia que es la incapacidad para disfrutar de actividades agradables que antes te gustaban. Arrastrar a la persona con depresión a realizar la que era su actividad favorita aunque parezca paradójico, no es una buena idea. La persona acabará yendo para satisfacerte pero se sentirá agobiada.

⦁ No puedo ayudarte si no me cuentas todo lo que te pasa. Sabemos que las familias y los amigos de las personas con depresión también sufren, que a menudo se sienten perdidas y sin respuestas a sus múltiples preguntas, que no saben bien qué decir o cómo tratar a su familiar o a su amigo pero al paciente, que desea explicar lo que le ocurre con todas sus fuerzas, le cuesta porque cree que nadie le va a entender, que son sensaciones que sólo le ocurren a él o, en el peor de los casos, que lo van a tratar de ”loco” pasando por el miedo a una posible enfermedad mental. Sin embargo, el paciente es consciente de que hay algo que no va bien.

⦁ Con gente con tantos problemas que hay en el mundo y no dejan de luchar, no sé de qué te quejas. La depresión es una enfermedad tan real como una enfermedad física, sólo que es un trastorno psicológico que tiene un impacto significativo en diversas áreas de la persona que la sufre. Es importante reconocer que no existe salud completa sino existe salud física y mental.

La depresión no se elige, la depresión llega a tu vida y arrasa con pensamientos, emociones, sueños e ilusiones, disminuye la autoestima. Si llegamos con frases como las anteriores o similares, lo único que conseguimos es que el paciente se sienta presionado – más que nada por él mismo – y se acabe frustrando, la autoestima disminuya más, se desmotive más y empeore.

Es absolutamente comprensible el dolor de los familiares y los amigos de una persona con depresión, pero hay que ser muy cuidadosos con las frases que lleven implícitos juicios de valor sobre el enfermo por varias razones: curarse de una depresión no es sólo tener fuerza de voluntad, aunque sería mucho más sencillo todo. Pero sobre todo, porque el enfermo tiene muy mala imagen de sí mismo y acaba creyendo cualquier cosa que le digan. Volvemos a caer en frustración, desmotivación, empeoramiento de la depresión. 

Es mejor recomendarle que tenga paciencia, que siga el tratamiento a pesar de la incomodidad o de la molestia que le pueda causar en sus primeras fases.

Como familiares o amigos de alguien con depresión, es necesario comprender que no se trata de que no sepa valorar las cosas buenas de su vida si no que existe la incapacidad de hacerlo por la sintomatología de la propia depresión.

La empatía y la comprensión serán buenos aliados, la persona con depresión debe saber que se le comprende, que hay un deseo genuino de entender cómo son sus sentimientos, de ayudarle, haciéndole saber que se está allí para todo aquello que necesite. Sólo así se le dará la fuerza necesaria para continuar.

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Referencias:
https://www.siquia.com/blog/las-17-peores-cosas-que-le-puedes-decir-a-una-persona-con-depresion/
https://www.mspbs.gov.py/portal/26834/iquestcomo-ayudar-a-una-persona-con-depresion.html

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores. El cuidado y las mujeres

Por: Karin Salazar Castillo

En diversos artículos hemos hablado de que envejecer es un proceso natural por el que todas las personas debemos transitar ya que forma parte del proceso de vida.

 Todos necesitamos cuidados en alguna etapa de nuestras vidas. Los recién nacidos necesitan cuidados exclusivos. Quienes sufren una enfermedad temporal o un accidente necesitan de alguien que los asista provisionalmente, y con la llegada de la vejez como una etapa más de este proceso, en la que se producen diversos cambios físicos, psicológicos y sociales, aunque en grado y momento diferente para cada persona, lo que lleva a brindar cuidados diferenciados de acuerdo a las necesidades de cada caso. ¿Y quienes son las personas más comúnmente designadas para hacerse cargo de esos cuidados? Las
mujeres.

Aquí cabe decir que al hablar de mujeres, nos referimos a las mujeres de la familia, ya que ésta es una institución que ha sido y sigue siendo la principal fuente de servicios de cuidados. Así, estas “mujeres de la familia ya sean esposas, hijas, nueras, tías o sobrinas, derivado del paradigma de que su rol social corresponde a la esfera doméstica, se convierten en cuidadoras no profesionales de personas adultas mayores, lo hacen sin ninguna ayuda económica ni capacitación previa. Un factor que propicia esta desigualdad es el hecho de que históricamente ha existido la noción de que el cuidado de personas requiere de habilidades que son innatas a las mujeres y se les ha cargado esa responsabilidad dentro de sus familias y comunidades, lo cual las coloca en situaciones de desventaja: no se les paga ni se les permite insertarse en el trabajo remunerado, además de que no tienen protección social.” (1) Asimismo, al asumir el rol de cuidadoras, muchas mujeres deben disminuir o inclusive abandonar sus puestos laborales, afectando su independencia, su crecimiento laboral y su autonomía financiera.

Por eso en esta entrega, y teniendo como marco del Día de las y los Cuidadores de Personas Dependientes (2 de marzo) y del Día Internacional de la Mujer (8 de marzo) retomamos algunos datos importantes que reflejan la desigualdad en el cuidado : A nivel nacional, de acuerdo con Encuesta Nacional para el Sistema de Cuidados (ENASIC) 2022, de la población de 15 años y más que brinda el servicio de cuidados, el 75.1% son mujeres respecto del 24.9% de hombres. De este mismo rango de edad y que realizan la funcion de cuidadores principales, el 86.9% (19.5 millones de personas) son mujeres, en tanto el 13.1% (3 millones de personas) son hombres.

Para disminuir esta brecha, una comunicación adecuada en el entorno familiar constituye el factor más importante, permite que el cuidado se realice como una actividad en cooperación con los varones de la familia (esposo, hijos, padres, hermanos), para fomentar la igualdad de género en el cuidado, donde sea mayor su participación.

El brindar el servicio de cuidados a personas adultas mayores, independientemente de su grado de dependencia, no sólo requiere paciencia, se necesitan conocimientos, técnicas y métodos que ayuden a la persona cuidadora a motivar, a incorporarse al día a día y tratar de adaptar su entorno para que puedan disfrutar de una vida plena, independiente y autónoma, con salud, seguridad, integración y participación en las esferas económica, social, cultural y política de su entorno. Entendiendo esto, para cuidar bien hay que formarse, y aquí reitero que la información y el conocimiento dan tranquilidad en el cuidado, disminuyen el estrés y promueve el autocuidado de la persona cuidadora.

Para finalizar comparto el Decálogo de supercuidadores para cuidar a personas mayoreso dependientes:

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Referencias:
https://animalpolitico.com/analisis/organizaciones/verdad-justicia-y-reparacion/hablemos-del-cuidado-de-las-personas-adultas-mayores (1)
https://blogs.iadb.org/igualdad/es/cuidar-a-otros-cosa-de-mujeres/https://www.inegi.org.mx/app/saladeprensa/noticia/3290

https://cuidadores.unir.net/informacion/actualidad/3346-decalogo-de-supercuidadores-para-cuidar-a-personas-mayores-o-dependientes

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores Independencia de las personas adultas mayores.

Karin Salazar Castillo
La independencia es la capacidad de actuar, hacer y elegir sin intervención o tutela ajena y aplica tanto a personas como a instituciones formales, como el Estado. Con ella, se ejerce la libertad, ya que se actúa por cuenta propia, pero también implica tomar decisiones y asumir la responsabilidad de sus consecuencias. Tradicionalmente, se alcanza al dejar atrás la niñez y la adolescencia; con el paso del tiempo, disminuye, ya que es posible que necesitemos asistencia para llevar a cabo las actividades diarias debido a cambios en la movilidad, la capacidad y la salud. 

Para muchas personas adultas mayores, perder su capacidad de independencia es un desafío y puede causar frustración y depresión. En estos casos, la independencia implica un equilibrio entre aceptar ayuda y recibir apoyo para realizar actividades de manera autónoma, siendo fundamental mantener una comunicación fluida entre la persona mayor y las personas que le cuidan, para garantizar este equilibrio.

La independencia tiene diversos matices y es siempre importante analizarla en conjunto con la autonomía, que en esencia implica no sólo el hecho de hacer si no también de estar consciente de los actos, de la conducta y de los riesgos. 

Fomentar la independencia en la vejez ofrece beneficios significativos para las personas adultas mayores. No sólo contribuye a mejorar su salud física y mental, sino también fortalece su confianza y autoestima, y enriquece su sentido de propósito y calidad de vida. Además, les brinda la oportunidad de sentirse útiles, lo cual es especialmente importante si les preocupa convertirse en una carga para sus seres queridos. 

Es importante para los cuidadores saber, no sólo que existen herramientas para medir el grado de independencia de una persona mayor, sino también conocer cómo hacerlo. El conocimiento del grado de independencia se obtiene de conocer de cada paciente el estado de cada uno de estos elementos de su vida: Autonomía, Capacidades Cognitivas, Relación Social, Dieta (o nutrición), Desorientación y Caídas.

Aprender cuál es el nivel adecuado de atención para sus seres queridos es sencillo con la orientación adecuada. Existen herramientas orientadas a determina el grado de independencia de las personas.

Para ello, distinguimos entre dos grupos de actividades:

Las actividades de la vida diaria (AVD) de las personas adultas mayores. Son tareas básicas que una persona debe poder realizar por sí sola para vivir de forma independiente. Las AVD incluyen bañarse, ducharse, vestirse, movilidad y más.

Las ADL y las IADL Las listas de verificación ADL e IADL son importantes para las personas cuidadoras, porque permiten controlar la salud y las capacidades funcionales de las personas adultas mayores a su cargo, y establecer mejor sus necesidades actuales y futuras. Además, son un indicador de cuándo buscar ayuda profesional o considerar opciones de apoyo para las personas. Los cambios en las capacidades de una persona mayor para completar las AVD y las IADL pueden significar que es hora de conectarse con un médico para discutir inquietudes o considerar atención domiciliaria o traslado de los seres queridos a una residencia donde les puedan brindar toda la atención que requieren

En la próxima entrega compartiré algunas herramientas que permiten medir el grado de independencia de las personas adultas mayores y recuerdo el correo de cuidadospam25@gmail.com donde quedamos atentos a sus comentarios. 

Referencia:

Cómo medir el grado de independencia de los adultos mayores

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores Independencia de las personas adultas mayores 2ª parte

Karin Salazar Castillo 

A manera de recapitulación, en la entrega pasada hablamos de la importancia de fomentar la autonomía e independencia de las personas adultas mayores, ya que contribuye a mejorar su salud física y mental, fortalece su confianza y autoestima, y enriquece su sentido de propósito y calidad de vida.

Hablamos también de las actividades de la vida diaria (AVD/ADL) y de las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD/IADL) y cómo éstas ayudan a las personas cuidadoras a controlar la salud y las capacidades funcionales de las personas adultas mayores a su cargo, y establecer mejor sus necesidades actuales y futuras. Finalmente, se comentó que el conocimiento del grado de independencia se obtiene de conocer de cada paciente el estado de cada uno de estos elementos de su vida: Autonomía, Capacidades Cognitivas, Relación Social, Dieta (o nutrición), Desorientación y Caídas.

Ahora vamos a hablar sobre las herramientas que existen para medir el grado de independencia de una persona mayor, respecto de las .AVD y AIVD:
El índice de Katz, es un instrumento clínico que se utiliza para medir el grado de independencia de una persona en AVD. Incluye seis ítems que corresponden a cada una de las áreas que se evalúan:

Alimentación, Baño, Movilidad, Uso del inodoro, Continencia urinaria y fecal, y Vestido. De acuerdo al grado de independencia, la puntuación varia de cero puntos cuando la dependencia es total y hasta 3 puntos cuando la persona no requiere ninguna ayuda.

Índice de Barthel, también sirve para medir las AVD, incluye dos categorías adicionales al de Katz: el aseo y las escaleras. Es más adecuado para entornos de cuidados intensivos, ya que es más detallado y detecta mejores cambios sutiles en la salud de una persona. Al igual que con la evaluación de Katz, cuantos más puntos tenga en total, más independiente será su ser querido.

Índice de Lawton evalúa las habilidades instrumentales, detectando los primeros signos de deterioro en personas mayores. A pesar de la falta de escalas adecuadas para medir estas capacidades, el Índice de Lawton continúa siendo una de las más utilizadas. Entrenadas, las personas cuidadoras pueden aplicar esta herramienta Para medir la capacidad cognitiva de una persona adulta mayor, se tienen 2 herramientas:

Índice de Pfeiffer, es un breve cuestionario que aborda aspectos generales de la vida del individuo mayor y de los acontecimientos circundantes. Ofrece indicadores precisos en términos de sensibilidad y especificidad, centrándose principalmente en la memoria y la orientación del paciente mayor. 

Esta evaluación de rápida aplicación sirve como un método de detección inicial del deterioro cognitivo.

Índice Mini mental, se utiliza para detectar posibles signos de demencia senil en evaluaciones sistemáticas de pacientes geriátricos, así como para monitorear su progresión. Permite una evaluación más amplia de la función cognitiva. Hay dos versiones disponibles: una con una puntuación máxima de 30 y otra con 35.

Respecto de los elementos demás elementos de vida de las personas mayores, su medición puede hacerse de acuerdo a los siguientes criterios:
Relación social, se refiere a la habilidad de la persona para interactuar con su entorno cercano, incluyendo familiares y amigos. De manera que cuanto más se relacione con estos grupos, menos dependencia tenderá a tener. 

Estar rodeado de seres queridos es un signo positivo, siempre y cuando no haya una afectación cognitiva que requiera que la persona pase más tiempo en casa.

Dieta, es un aspecto significativo, ya que, en términos generales, a medida que se envejece, es recomendable llevar una dieta de elaboración rápida, ligera y de fácil digestión, de fácil masticación y deglución. 

Además, se debe potenciar la ingesta de alimentos con fibra y derivados lácteos a la vez que se debe controlar la ingesta de sal y azúcar. La buena presentación de la comida también es importante.

Lo anterior, debido a que el proceso de envejecimiento en general incluye afectaciones en la mandíbula y el aparato digestivo, por lo que es importante controlar el estado de los dientes de la persona adulta mayor, y evaluar correctamente el tipo de dieta de alimentación que necesita, si blanda o entera; así como también poder evaluar el estado de su sistema digestivo.

Desorientación, este indicador revela el grado de confusión experimentado por la persona mayor, y está estrechamente vinculado a su percepción del tiempo y espacio. Cuanto más tiempo pasa sola una persona, mayor puede ser su desorientación. 

La interacción diaria es fundamental para ayudar a la persona a mantener un mejor control espaciotemporal. Por lo tanto, es importante que, siempre que sea posible, la persona mayor esté acompañada de manera regular, ya sea familiares cercanos o de una persona cuidadora.

Caídas. El manejo de las caídas también nos permite evaluar el nivel de dependencia de la persona mayor.

Un aumento en la frecuencia de las caídas sugiere una disminución en su autonomía.

En cada situación, es necesario investigar más a fondo la causa subyacente de las caídas.

Finalmente, en caso de duda, siempre contactar con su médico para plantearle sus inquietudes sobre las limitaciones de las personas mayores que se cuidan, pero sobre todo, buscar juntos opciones de ayuda que les permitan superar o mitigar esas limitaciones, y puedan tener acceso a la atención que necesitan, para que disfruten de una buena calidad de vida.

Les recuerdo el correo de cuidadospam25@gmail.com donde quedamos atentos a sus comentarios y sugerencias.

Referencia:
https://portalgeriatrico.com.ar/como-medir-el-grado-de-independencia-de-los-adultos-mayores/

Índice de Katz de Independencia en las Actividades de la Vida Diaria

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores con Karin Salazar Castillo

Por: Karin Salazar Castillo

Hola amables lectores, esta será la primera colaboración del 2025 y quiero agradecer primero a El Nuevo Gráfico de Hidalgo por la oportunidad y confianza en esta columna, en seguida a ustedes por leerla y espero que les esté siendo de utilidad.

Hasta ahora les he compartido temas que por mi experiencia personal considero son importantes, y de los que debería haber más información prática para hacer la vida de las personas cuidadoras más fácil.

Ahora comparto con ustedes un correo electrónico donde podrán escribir y sugerir temáticas de las que quisieran saber o profundizar: cuidadospam25@gmail.com

Algo que aprendí y que en diversas ocasiones les he mencionado, es que el conocimiento da tranquilidad, abre el panorama y facilita el cuidado, nos ayuda a reflexionar, a tener más paciencia, a ser empáticos con la persona que se cuida, que generalmente es un familiar querido. 

Estamos iniciando un nuevo año y es una magnífica oportunidad para planear el cuidado de nuestro familiar, documentando su día a día, tanto sus signos vitales, medicamentos, como comportamientos y actitudes ante el desafío de las alteraciones de sus capacidades de memoria, lenguaje y cognitivas. Lo que aportará elementos para mantener una relación armónica y cordial que ayude en la relación de cuidado y permita que nuestro familiar esté motivado, se abra a la ayuda y participe en las actividades de la vida diaria.

¿Cómo podemos documentar el día a día de nuestro familiar? Haciendo un registro de aquellas situaciones de crisis, describiendo qué ocurrió antes, durante y después de que surgiera, en qué condiciones, quién estaba presente, si se dijo o hizo algo que causara la alteración, cómo se comportó la persona y cómo lo hizo quien la cuida, qué modificaciones se pueden realizar para evitar que la conducta se repita, reflexionar si la respuesta ante la crisis fue la adecuada o no, o qué hubiera sido mejor. Esto puede parecer complicado, pero es una inversión que a la larga aporta muchos beneficios ya que ayuda a prevenir conflictos o situaciones incómodas con la persona a quien se cuida.

Un registro de sus signos vitales (presión, glucosa, etc.) y un control de medicamentos dan seguridad del estado de salud. Saber cómo fue su historia de vida, qué le gusta o no, e identificar sus fortalezas permite adecuar las actividades a lo que la persona puede hacer y evita que se frustre. 

Recordar que hemos dicho que hay que centrarnos en lo que podemos controlar, y el entorno donde vive la persona es algo de lo que podemos tener control, por lo que hay que verificar entre otras cosas, la seguridad, iluminación, señalización, contrastes, organización visual, en cada área de la casa, lo que aportará tranquilidad para la movilidad y estabilidad de la persona.

Así que iniciemos este 2025 con el ánimo renovado y con el cuidado desde el corazón, que las personas que cuidamos se dan cuenta desde su memoria emocional del compromiso y afecto que tenemos por ellas. ¡Feliz año nuevo 2025!

Señales de alerta y una guía para entrar en acción sobre el Alzheimer/demencia

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores (XL)

Por: Karin Salazar Castillo
La población del mundo está envejeciendo, y debido a los avances en la atención de la salud durante el último siglo, las personas tienen vidas más largas; sin embargo, esto tuvo como resultado un aumento en el número de personas con enfermedades no  transmisibles, incluyendo la demencia, de la cual su forma más común es la enfermedad de Alzheimer, que representa entre el 60 y 80% de los casos de demencia, y aunque afecta mayormente a personas mayores, la demencia no es una parte normal del envejecimiento, es una enfermedad progresiva que causa discapacidad debido a un deterioro grave por una variedad de enfermedades cerebrales que afectan la memoria, el
pensamiento, el comportamiento y la habilidad de realizar actividades de la vida diaria.

Es común que la gente conozca a alguna persona afectada por la demencia. Sin embargo, a pesar de la creciente conciencia sobre la enfermedad, su comprensión sigue siendo baja. 

La falta de comprensión contribuye a crear temores sobre el desarrollo de la demencia y fomenta prácticas de estigmatización como la evasión o la discriminación. 

Para los que viven con demencia, sus cuidadores y familiares, el estigma contribuye al aislamiento social y a retrasos en la búsqueda de un diagnóstico y ayuda.

De acuerdo con una encuesta sobre demencias aplicada por la OMS, el 81% de las personas no saben la diferencia entre las fases iniciales del Alzheimer y el comportamiento normal asociado con el envejecimiento.

La Alzheimer’s Association ha creado esta lista de señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia.

Cada persona puede experimentar una o más de estas señales en grados diferentes. Si identifica una o más señales en usted mismo o en otra persona, puede ser difícil saber qué hacer.

Es natural tener dudas o sentirse nervioso sobre discutir estos cambios con alguien más, sin embargo, estas son preocupaciones importantes de salud que deben ser evaluadas por un médico para saber qué está pasando y cuáles son los pasos para seguir, ya que la detección temprana, puede explorar tratamientos que podrían aliviar los síntomas y ayudar a mantener un nivel de independencia por
más tiempo.

La Alzheimer’s Association, también ha desarrollado cuestionarios guías para saber cómo abordar las preocupaciones de la memoria ya sea para uno mismo o para otras personas, al final del artículo encontrarán las ligas donde pueden consultarlos. 

No obstante, mencionaremos las preguntas que incluyen de lo que como persona cuidadora o como persona diagnosticada deben cuestionarse: 

Evaluar la situación:

1. ¿Qué cambios en la memoria, el pensamiento o el comportamiento ha notado? ¿Qué

está haciendo — o no hace — la persona que es fuera de lo común y le preocupa?

__________

2. ¿Qué más puede estar pasando? Varias afecciones pueden causar cambios en la

memoria, el pensamiento y el comportamiento. ¿Qué son algunos problemas de

salud o estilo de vida que pueden ser un factor? Algunos ejemplos incluyen estrés

familiar o problemas médicas como infecciones urinarias, diabetes o depresión.

3. Aprenda sobre las señales del Alzheimer y otras demencias y los beneficios de un

diagnóstico temprano. ¿Se ha dado cuenta de alguna de las señales en la persona?

¿Cuáles son?

4. ¿Alguien más ha notado los cambios? Averigüe si amigos o familiares han notado

cambios. ¿Qué son?

Tener una conversación:

5. ¿Quién debe tener la conversación para platicar preocupaciones? Podría ser usted,

un miembro de la familia o un amigo de confianza, o una combinación. Suele ser

mejor hablar solo con la persona, para que no se sienta amenazada por un grupo,

pero utilice su juicio sobre lo que le hará sentir más cómodo. » Nombre(s):

___________

6. ¿Cuál es el mejor momento y lugar para tener la conversación? Tenga la

conversación lo antes posible. Además de escoger la fecha y hora, considere dónde

usted y la persona se sentirán más cómodos.

7. ¿Qué dirá usted o la persona que tendrá la conversación?

Intente lo siguiente:

» He notado [cambio] en usted, y me preocupa. ¿Lo ha notado? ¿Le preocupa?

» ¿Cómo se han sentido últimamente? Parece diferente.

8. Ofrezca acompañar a la persona al médico. Pregunte si la persona irá con un médico

y apóyela al ofrecer ir a la cita. Algunas palabras alentadoras pueden incluir: » Creo

que nos tranquilizaría si habláramos con un médico.

9. Si es necesario, tenga múltiples conversaciones. Es posible que la primera

conversación no sea exitosa. Escriba algunos apuntes acerca de como fue para

ayudar a planificar para la próxima conversación. » Lugar de la conversación: »

Fecha/parte del día» ¿Qué funcionó? » ¿Qué no funcionó? » ¿Cuál fue el resultado?

» ¿Qué se puede hacer de otra manera para la próxima?

Buscar ayuda

10. Busque ayuda. Puede hacerlo con su médico, con organizaciones de la sociedad civil

especializadas en el tema o en las instituciones de salud pública.

La información da tranquilidad, así que saber sobre la demencia permite prevenir

conflictos con la persona que se cuida y elaborar un plan de cuidados que beneficie a

ambos y en general a toda la familia y su entorno cercano.

Referencias:

https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/98377/9789275318256_spa.pdf?sequence=1&isAllowed=y

https://www.alz.org/alzheimer-demencia/las-10-senales

https://www.alz.org/media/Documents/alzheimers-dementia-10-steps-to-approach-memory-concerns-in-others-spanish-ts.pdf

https://www.alz.org/media/Documents/alzheimers-dementia-10-steps-to-approach-memory-concerns-in-self-spanish-ts.pdf

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores (XXXIX) Ayudando a la familia y a los niños a entender la Enfermedad de Alzheimer/demencias relacionadas.

Karin Salazar Castillo

Cuando se recibe el diagnóstico de que un ser querido tiene Alzheimer/demencias relacionadas, además del estrés que genera, surge la preocupación de cómo compartir esta información con el resto de la familia y amigos, se tiene la incertidumbre de cómo van a tratar a la persona después de saberlo y cuál sería su reacción, por lo que muchas veces prefieren mantenerlo como un secreto y disculpando los comentarios y actitudes de su familiar. Sin embargo, tratar de que sea un asunto privado es muy difícil y muchas veces antes de conocer el diagnóstico las personas cercanas sienten que algo no está bien.

Lo mejor es contarle a la familia y amigos sobre el diagnóstico recibido de Alzheimer/demencias relacionadas y contarles sobre la enfermedad, cómo afecta a la persona, compartir información para que puedan entenderla y convivir con ella, saber cómo pueden ayudar y que en ocasiones quien sea la persona cuidadora principal va a necesitar descansos, para ello algunas sugerencias pueden ser:

 Ayudarles a comprender cuánto la persona aún puede hacer y entender. 

 Darles sugerencias sobre cómo iniciar una conversación con la persona. Por ejemplo, “Hola Juan, yo soy María, tu sobrina”.
 Decirles que eviten corregir a la persona con Alzheimer si comete un error o se le olvida algo.
 Informarles qué no deben decirle a la persona como preguntar quien es o cómo se llama, porque
lo más probable es que no lo recuerde y eso le genera angustia
 Ayudarles a planear actividades con la persona, tales como ir a reuniones familiares, salir a comer, ir a un lugar de culto, participar en actividades comunitarias o visitar viejos amigos.
 Cuando están fuera de su hogar, suelen decir o hacer cosas que pueden parecer extrañas, una opción es llevar una tarjeta que podría decir: «Mi familiar tiene la enfermedad de Alzheimer.» 

Puede hacer o decir algo extraño inesperadamente. Gracias por su comprensión”. Hacerlo, informa a otros la situación de la persona sin que ella lo escuche y evita dar explicaciones varias veces.

Como esta enfermedad afecta a todos los integrantes de la familia, incluyendo a los niños, es importante platicar con ellos sobre la situación de su familiar, ya que tanto niños como adolescentes son muy observadores y captan más de las situaciones que les rodean de lo que, a menudo, muestran. Al mismo tiempo, suelen ser muy flexibles y adaptables.
Los niños y adolescentes precisan de respuestas y explicaciones adaptadas a su edad y capacidad de entendimiento. No se debe, ni es recomendable, obviar esta necesidad, ya que suelen ser más conscientes de lo que tal vez aparentan y los cambios que perciben también les pueden afectar emocionalmente., por lo que será importante compartirles información que puedan entender de acuerdo a su edad y a su relación con la persona diagnosticada. 

Algunas sugerencias son:

 Que entienda que su abueloo abuela se comporta diferente porque tiene una enfermedad.
 Explicarles que nadie causó la enfermedad. A veces los niños pequeños pueden pensar que ellos hicieron algo que lastimó a sus abuelitos.
 Ayudarles a entender que sus sentimientos de confusión, tristeza y enojo por la situación son normales y hacerle saber que los adultos de la familia también los sienten.
 Contestar las preguntas de una forma simple y honesta. Por ejemplo, a un niño pequeño ente 4 y 7 años, se le puede decir: “Tu abuelita tiene una enfermedad que hace que se le dificulte recordar las cosas” o utilizar comparaciones metafóricas como “tiene unas cositas dentro de la cabeza que no funcionan bien y que hacen que se olvide, se enfade o no se acuerde de su nombre, pero te sigue queriendo mucho”
 Entre los más mayores de este grupo de edad (4 a 7 años), se pueden incorporar explicaciones muy sencillas sobre qué es el Alzheimer y la memoria, haciendo énfasis en cómo es de necesaria para todo: para recordar los nombres de las personas, el día en que estamos, los nombres de los objetos, dónde se guardan las cosas, cómo se va de un sitio a otro, etc.

 A partir de los 8 y hasta los 12 años es cada vez más probable que el niño pregunte directamente qué le pasa al abuelo o a la abuela. Es importante darle una respuesta que incluya el concepto de enfermedad. Ahora ya se puede incorporar una explicación de qué es el Alzheimer algo más detallada, que incluya el funcionamiento cerebral. Se puede explicar, con más o menos detalle, lo que son las neuronas: “como botoncitos importantísimos del cerebro que trasladan la información y permiten recordar, hablar, saber dónde estamos, pensar…”

También es importante incorporar la idea de no curación, para no generar falsas expectativas.
Porque, “aunque la estudian mucho, los médicos aún no tienen una medicina que lo pueda curar, pero sí que lo podemos ayudar, haciéndole las cosas más fáciles y no enfadándonos con él/ella”. 

Siempre procuraremos que entienda que, aunque a veces parece que no sea así, nunca debe dudar del amor que el abuelo o abuela siente por él. Aunque son muy jóvenes para implicarles en tareas directas de cuidado, sí se les puede hacer partícipes de la compañía, de los paseos y de participar en juegos con el ser querido con Alzheimer, que le ayude con algunos ejercicios cognitivos sencillos que el niño entienda bien, pero nunca forzarlo a estar con la persona o a asumir conductas que le resulten incómodas.

 A partir de los 13 años, ya se puede hablar abiertamente de qué es el Alzheimer y todo lo que conlleva, ayudándoles a comprender que es preferible irse preocupando de los problemas a medida que vayan surgiendo, porque, aunque hay mucha información sobre esta enfermedad, en realidad, no hay dos personas con Alzheimer iguales. Es recomendable hablar con ellos sobre sus preocupaciones y sentimientos y no forzarlos a estar cerca de la persona, hasta que ellos lo hagan por iniciativa propia, y quieran incorporarse al cuidado de forma moderada para que no les impida realizar sus actividades de interés.

Independientemente de la edad, los más jóvenes de la casa también forman parte de la familia y ven cómo va progresando un cambio de comportamiento por parte del ser querido con demencia que merece una explicación. Y es que es importante explicar qué es el Alzheimer y aclarar que, aunque existan olvidos, el amor no se olvida: aspectos importantes que el menor debe escuchar por parte de los adultos.

Referencias:

https://www.nia.nih.gov/espanol/enfermedad-alzheimer/ayudar-familiares-otros-entender-enfermedad-alzheimer
https://blog.fpmaragall.org/como-explicar-que-es-el-alzheimer-a-ninos-y-adolescentesl

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores (XXXV) El cuidado diario a una persona con Alzheimer/demencia.


II. Aseo personal y vestirse


Karin Salazar Castillo

Por lo general, cuando a una persona le gusta su apariencia (el cómo se ve), se siente con mejor ánimo. Ayudar a las personas con Alzheimer/demencia a cepillarse los dientes, afeitarse, peinarse o ponerse maquillaje y vestirse a menudo puede ayudar en su autoestima.

Aquí, algunos consejos sobre el aseo personal, recordando siempre dejar que la persona haga lo más posible por sí misma:
Sobre el cuidado bucal:
 Un buen cuidado bucal ayuda a prevenir problemas dentales, tales como caries y enfermedades de las encías.
 Enseñar a la persona cómo cepillarse los dientes, diciéndole cómo hacerlo paso por paso. Por ejemplo, recoja la pasta de dientes, remueva la tapa, ponga la pasta de dientes en el cepillo y luego cepille. Incluso puede hacerse de manera gráfica y pegarlo en el baño de manera visible.
 La persona cuidadora puede cepillar sus propios dientes al mismo tiempo.
 Ayudar a la persona a limpiar su prótesis dental, asegurándose de que utilice el material de limpieza para las prótesis dentales de modo correcto.
 Decirle a la persona que se enjuague la boca con agua después de cada comida y que use enjuague bucal una vez al día.
 Si usted tiene que cepillarle los dientes a la persona, use un cepillo con mango largo y con cabezal en ángulo o uno eléctrico.
 Llevar a la persona al dentista, seguir sus consejos sobre qué tan seguido debe hacer una visita al consultorio dental.

Otros consejos sobre el aseo:
 Animar a una mujer a ponerse maquillaje si siempre lo ha usado. Si es necesario, ayudarle a ponerse polvo y lápiz labial. No utilizar maquillaje para los ojos.
 Animar a un hombre a afeitarse y ayudarle si es necesario. Usar una afeitadora eléctrica por razones de seguridad.
 Llevar a la persona al barbero o salón de belleza, incluso algunos acuden al domicilio.
 Mantener las uñas de la persona cortas y limpias tanto en manos como en pies.

Sobre la hora de vestirse, y al igual que con el aseo personal, dejar que la persona se vista sola por el mayor tiempo posible, pero estar preparado para ayudar si es necesario. Las personas con Alzheimer suelen necesitar más tiempo para vestirse y escoger su ropa puede serle difícil, ya que pueden no recordar cómo hacerlo o angustiarse por las opciones o la tarea en sí, debido a las alteraciones cognitivos y conductuales que caracterizan a la enfermedad; comprender las causas puede ayudar tanto a la persona cuidadora como a quien se cuida:
 ¿La persona tiene problemas de equilibrio o las habilidades motoras necesarias para sujetar botones o cerrar cremalleras?
 ¿La persona recuerda cómo vestirse, cómo ponerse la ropa y en qué secuencia?
 ¿Él o ella reconoce su ropa?
 ¿Es él o ella consciente de la hora del día o la estación del año?
 ¿Tiene una condición que pueda afectar el movimiento, como dolor debido al artritis?
 ¿A la persona le preocupa la falta de privacidad, un cuarto frío, mala iluminación o ruidos fuertes?
 ¿A la persona se le ordena apresurarse para vestirse rápido?
 ¿La persona recibe instrucciones claras paso a paso sobre cómo vestirse o la tarea parece demasiado complicada?
 ¿La persona se avergüenza por vestirse delante de usted o de otros?

Estos son algunos consejos para simplificar las opciones a la hora de vestirse:
 Cuando sea posible, darle a la persona la oportunidad de seleccionar sus atuendos o colores favoritos, ofreciendo solamente dos opciones de una prenda (por ejemplo, dos pantalones o dos faldas).
 Evitar que los armarios tengan ropa en exceso, ya que puede ser abrumador tener muchas opciones de ropa.
 Seleccionar ropa cómoda, sencilla y holgada que sea fácil de poner y quitar.
 Chaquetas, camisas y blusas cuyos botones estén al frente son a veces más fáciles de poner que los suéteres.
 Sustituir los botones, broches y cremalleras por velcro, para mayor comodidad.
 Asegurarse de que la longitud de la ropa sea la apropiada, para evitar tropezones y caídas.
 Asegurarse de que la persona utilice zapatos cómodos que no sean resbalosos.
 Si la persona utiliza silla de ruedas, adaptar la ropa normal para proteger su privacidad y permitir una mayor comodidad.
 Asegurarse de que la ropa sea suelta, especialmente en la cintura y las caderas, y de que las telas que sean suaves y elásticas.
 Organizar el proceso de vestirse, entregando una prenda a la vez mientras se le dan instrucciones cortas y sencillas, como «ponte la blusa/camisa,» en lugar de «vístete”, o darle instrucciones sobre cómo vestirse paso por paso, también puede hacerse de manera gráfica y tenerlo visible,
 Colocar la ropa en el orden en que debe ponerse cada prenda.
 No apresurar a la persona a vestirse. Apurarla puede causar ansiedad.
 Si la persona quiere usar la misma ropa en varias ocasiones, intentar conseguir prendas iguales o tener opciones similares disponibles.
 Está bien si la persona quiere usar varias capas de ropa, sólo hay que asegurarse de que él o ella no se encuentren demasiado calientes.
 Cuando esté en el exterior, asegurarse que la persona este vestida apropiadamente para el clima.
 Está bien si la ropa no combina.

Referencias:

https://www.nia.nih.gov/espanol/cuidar-familiar-enfermedad-alzheimer/proporcionar-cuidado-diario-persona-alzheimer
https://www.alz.org/ayuda-y-apoyo/cuidado/cuidado-personal/vestirse?lang=es-MX
https://refrescamelamemoria.com/

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores (XXXV)

El cuidado diario a una persona con Alzheimer/demencia.

Por Karin Salazar Castillo

I. La hora del baño

Lo ideal es que la personas con Alzheimer hagan lo más que puedan por sí mismas, sin embargo, en determinado momento, van a necesitar ayuda para bañarse, peinarse, cepillarse los dientes y vestirse.

Es posible que no quieran ayuda con estas actividades, ya que son privadas. Puede que se sientan avergonzadas de estar desnudas frente a las personas que los cuidan, e incluso también pueden estar enojados de ya no poder cuidarse por sí mismos.

Una de las cosas más difíciles es ayudar a una persona con Alzheimer a tomar un baño o ducha. Hacer planes por adelantado puede ayudar a que sea mejor para ambos. Es posible que la persona tenga miedo, y pueden comunicar su desagrado de manera verbal o física resistiéndose cuando se las intenta bañar. En algunos casos, esto puede agravarse hasta convertirse en una actividad peligrosa y frustrante para todos los participantes. 

Existen maneras de hacer que el baño sea más fácil y cómodo; una opción es tratar de seguir los hábitos de baño que la persona mantuvo toda su vida, tales como tomar un baño o ducha en la mañana o antes de dormir; sin embargo, cada situación es única, y encontrar lo que funciona mejor suele ser el resultado de prueba y error. 

Estos son algunos consejos de seguridad para cuando se ayude a la persona con Alzheimer a bañarse:

 Nunca deje a una persona confundida o delicada de salud sola en la bañera o ducha.
 Siempre revise la temperatura del agua antes de que la persona entre a la bañera o ducha.
 Utilice una ducha de mano.
 Utilice un tapete de baño hecho de goma e instale barras de seguridad en la bañera.
 Utilice una silla de ducha fuerte y estable en la bañera o en la ducha. Esto ayuda a las personas que no tienen buen balance y puede prevenir las caídas. Las sillas de ducha se pueden comprar en las farmacias y tiendas de suministros médicos.

Otros consejos de baño:

Dele a la persona un baño completo dos o tres veces a la semana. Para la mayoría de las personas, un baño de esponja cada día para limpiar el rostro, las manos, pies, axilas y áreas genitales o “privadas” es suficiente.

 Lave el pelo de la persona en el fregadero/lavadero. Esto puede ser más fácil que lavarlo en la ducha o bañera. Usted puede comprar una conexión de manguera para el fregadero.

 Obtenga ayuda profesional para ayudar a la persona a bañarse si esta tarea se convierte en algo muy difícil para hacerlo solo.

Referencias:
https://www.nia.nih.gov/espanol/cuidar-familiar-enfermedad-alzheimer/proporcionar-cuidado-diario-persona-alzheimer
https://www.alz.org/media/documents/bathing-alzheimers-spanish-ts.pdf
https://www.coprad.cl/consejos-en-el-aseo-y-cuidado-personal-para-personas-con-alzheimer/
https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=-YIz3eJCYoM

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores (XXXIV)

Cómo enfrentar las últimas etapas de la enfermedad de Alzheimer. 3ª parte

Cuidados al final de la vida

Karin Salazar Castillo

La demencia es condición que típicamente involucra un deterioro gradual y progresivo de la cognición, el comportamiento y el funcionamiento de un individuo, hasta alcanzar la muerte.

El manejo de las demencias requiere de cinco aspectos: Diagnóstico, tratamiento etiológico (causas de la enfermedad y los factores internos y externos) y sintomático, actividad y vigilancia (cuidados) de la persona, cuidados de la persona postrada y orientación y apoyo a la familia.
Una vez definido el diagnóstico, la orientación y apoyo familiar es tal vez el aspecto más importante del manejo de la persona con Alzheimer/demencia, ya que es ella la que se convierte en cuidadora principal no profesional y debe tener clara la información sobre la naturaleza de la enfermedad y las posibilidades de tratamiento, sus efectos colaterales y su eficacia. Así, en la medida que la información
acerca de la enfermedad llegue en forma clara y sencilla el grado de incertidumbre bajará, se fortalecerán los vínculos de confianza con el médico y sus indicaciones serán seguidas mas adecuadamente.

Pero es necesario tener claro que la enfermedad de Alzheimer/demencias relacionadas, al ser un proceso de deterioro gradual y progresivo, implican una condición terminal, es decir, el final de la vida es parte del proceso natural de la enfermedad, por lo que requiere de atención paliativa integral de
forma interdisciplinaria para mejorar la calidad de vida de la persona, aliviar su dolor y apoyar a quienes le asisten. Desde el momento de su diagnóstico aunque el tiempo que transcurra entre éste y
el evento final pueda tomar meses incluso años, debe tenerse un planteamiento de objetivos claros, humanizados y centrados en la persona; que satisfagan sus necesidades, consideran y respetan su individualidad y contemplan aspectos como la voluntad adelantada.

La persona que vive con Alzheimer/demencias relacionadas, necesita cuidado constante, especialmente en su etapa final, en la que generalmente tiene dificultades para comer y tragar, necesita asistencia para caminar y, finalmente, pierde la capacidad de caminar; necesita ayuda atiempo completo con atención personalizada, y es vulnerable a infecciones, especialmente neumonía.

Cuidar a alguien en la etapa final de su vida siempre es difícil, pero puede serlo aún más cuando la persona tiene Alzheimer/demencias relacionadas. En este contexto, la función como cuidador se centra en preservar la calidad de vida y la dignidad de la persona. 

Durante la última etapa, puede ofrecer consuelo emocional a su ser querido de muchas maneras diferentes como haciéndole compañía, en caso de que le sea posible, permitirle que exprese sus temores hacia la muerte, permitirle que recuerde su vida, no ocultarle información difícil si aún es capaz de comprender, respetar sus deseos y necesidad de privacidad.

Si bien una persona en la etapa final del Alzheimer generalmente pierde la capacidad de hablar y expresar sus necesidades, las investigaciones indican que algo de la naturaleza de la persona puede perdurar. 

Esto significa que es posible que se pueda seguir conectando durante la etapa final de la enfermedad, pero experimenta el mundo a través de los sentidos, así, el tacto, el sonido, la vista, el gusto y el olfato serán el medio de comunicación. 

Se sugiere intentar ponerle su música favorita, leerle fragmentos de libros que sean significativos para la persona, mirar juntos fotos antiguas, prepararle su comida favorita, frotarle la piel con una loción con su esencia favorita, cepillarle el cabello, sentarse juntos al aire libre en un día bonito y otras muchas más que la creatividad sugiera, ya que le ayudará a aliviar cualquier malestar que tuviera.

Por supuesto, este cuidado puede generar frustración al no saber qué hacer para que la persona que se cuida esté lo más cómoda posible, ya que ella no puede decir cómo lograrlo.

También puede generarse angustia al querer que comparta sus recuerdos y sentimientos y que se despida, pero ya no puede hacerlo, sin embargo, la persona(s) cuidadora(s) y la familia cercana, pueden decirlo, y es muy importante despedirse y expresarse con ella desde el corazón, y aunque puede ser un momento extremadamente doloroso, tener esta oportunidad de despedirse también puede ser un regalo que le ayude a aceptar su pérdida y a pasar de la etapa de cuidados y el duelo a la aceptación y la sanación.

Pueden surgir muchas emociones cuando la persona con Alzheimer/demencias relacionadas fallece, puede sentirse tristeza, depresión enojo, pero también puede sentirse alivio de que la persona ya no está sufriendo y que ya no es necesario cuidarla. 

Esta sensación de alivio a veces puede resultar en sentimientos de culpa. 

Todos estos sentimientos son normales.

Hacer planes para el final de la vida de una persona y saber lo que se espera, puede hacer este tiempo un poco más fácil para todos. La atención al final de la vida debe centrarse en mantener y celebrar la historia de vida de la persona, y de brindar apoyo a la familia, conmemorando una vida que tuvo significado y ayudar a hacer que la persona se sienta más cómoda en el proceso.

Referencias:

https://www.paho.org/es/campanas/hora-de-actuar-por-la-demencia
https://www.alz.org/ayuda-y-apoyo/cuidado/cuidados-durante-la-etapa-final
https://www.nia.nih.gov/espanol/cuidar-familiar-enfermedad-alzheimer/como-enfrentar-ultimas-etapas-enfermedad-alzheimer
https://docs.bvsalud.org/biblioref/2021/04/1013981/rcspv28n01art117.pdf
https://www.helpguide.org/es/fin-de-la-vida/cuidados-durante-la-ultima-etapa-y-el-final-de-la-vida

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores (XXXIII) Cómo enfrentar las últimas etapas de la enfermedad de Alzheimer. 2ª parte. Alimentación.

Karin Salazar Castillo
En las últimas etapas de la enfermedad de Alzheimer y demencias relacionadas, muchas personas pierden interés en la comida y la persona cuidadora empezará a notar cambios en cómo o cuándo la persona come. 

Es posible que ya no sea consciente de la hora de las comidas, ni de cuándo ya ha comido suficiente, de que piense que ha comido mucho y sólo ha probado un bocado, o ya no come diferentes tipos de alimentos, lo que hace que no consuma las proteínas, vitaminas y minerales necesarios para mantenerse saludable.

Para ayudar a la persona que se cuida a comer mejor, la persona cuidadora puede probar diferentes cosas y descubrir lo que les funcione mejor. A continuación se indican algunas sugerencias: 

 Servir las comidas a la misma hora cada día.
 Convertir el área de comida en una zona tranquila y silenciosa. Apagar la televisión, reproductor de música o el radio.
 Ofrecer sólo una comida a la vez y no llenar el plato o la mesa con muchas cosas.
 Usar platos coloridos para que la persona pueda ver la comida.
 Limitar los bocadillos entre comidas.
 Asegurar que la prótesis dental de la persona esté debidamente ajustada. Las prótesis dentales que están flojas o que tienen abolladuras o grietas pueden causar dolor o que la persona se atragante, lo cual hace que comer sea difícil. Si la prótesis dental no le queda bien a la persona, hay que quitarla hasta que pueda obtener una que le quede bien.
 Informar al médico si la persona que se cuida pierde mucho peso en un periodo corto (comparar la diferencia entre un mes y otro).
Aquí algunas sugerencias específicas sobre alimentos y líquidos para comer y beber:
 Alentar la alimentación autónoma, a veces, una persona necesita pistas para empezar. Colocar comida en
una cuchara, poner suavemente la mano de la persona en la cuchara y guiarla hasta su boca.Si no puede, ayudarle a comer.
 Darle a la persona comida que puede comerse con las manos como queso, sándwiches pequeños, trozos pequeños de pollo, frutas frescas o verduras. Los sándwiches hechos con pan de pita son más fáciles de comer.
 Darle alimentos saludables de altas calorías para comer o beber tales como las malteadas de proteína.
También puede mezclar alimentos saludables en una licuadora y dejar que la persona se beba su comida.
Consultar con el médico qué tipos de suplementos son mejores para la persona.
 Tratar de usar grasas saludables al cocinar, como el aceite de oliva. Si la persona tiene una enfermedad del corazón, checar con el médico sobre la cantidad y tipos de grasa que puede usar.
 Si la persona tiene diabetes o presión arterial alta, ver con el médico o un especialista de nutrición sobre cuáles comidas debe limitar.
 Dar a la persona un multivitamínico, que añade vitaminas, minerales y otras cosas importantes a su dieta, previa consulta con el médico.
 Servir porciones más grandes en el desayuno porque es la primera comida del día.
Con el avance de la enfermedad de Alzheimer/demencias relacionadas, es posible que la persona ya no pueda masticar o tragar fácilmente, lo cual es un problema serio, ya que si la persona traga incorrectamente puede causar asfixia o inhalación de alimentos o líquidos en los pulmones, lo que a su vez puede causar neumonía, e incluso puede resultar en la muerte. Las siguientes sugerencias pueden ayudar con los problemas para tragar:

 Colocar la comida claramente en la boca evita que la lengua empuje la comida hacia fuera.
 Asegurarse de cortar la comida en trozos pequeños y que los alimentos sean suficientemente suaves para comer, como yogur, sopas, puré de manzana, gelatina o flan.
 Triturar los alimentos o convertirlos en líquido con la licuadora o un molino de comida para bebé.
 No usar popotes o pajillas; podrían causar más problemas al tragar. En su lugar, hacer que la persona beba pequeños tragos de una taza, o utilizar una cuchara pequeña (cafetera).
 Limitar la cantidad de leche que la persona toma, si es común que la leche se le atore en la garganta.
 Dar a la persona bebidas de diferentes temperaturas (tibia, fría y a temperatura ambiente) para ver cuál le es más fácil de tragar.
 Ayudar a la persona a sacar la comida del tenedor o cuchara con la parte superior del labio, en lugar de los dientes.
 No apresurarla, la persona necesita tiempo para masticar y tragar cada bocado antes de ofrecerle más comida.
 No dar de comer a una persona que esté soñolienta o acostada. La persona debe estar en una posición recta y sentada durante la comida y por lo menos por 20 minutos después de la comida.
 Situarse a la misma altura o por debajo de los ojos de la persona que se cuida, evitará que alce la cabeza y se pueda atragantar.
 Asegurarse de que la barbilla esté lo máximo posible sobre el pecho.
 Acariciar suavemente el cuello de la persona haciendo un movimiento hacia abajo y decirle “trague” para recordarle que lo haga.
 Verificar si las pastillas de la persona pueden ser trituradas o tomadas en forma líquida.
 Observar para monitorear la respuesta de la persona que se cuida y ajustar la técnica de alimentación con la que responda mejor, según vaya siendo necesario.
 Hablar con el médico si se está preocupado por la forma de tragar de la persona con Alzheimer/demencias relacionadas.
Ayudar a la persona con Alzheimer/demencias relacionadas a comer puede ser agotador. Planificar las comidas con tiempo y tener la comida lista puede hacer este trabajo un poco más fácil para la persona cuidadora. 

También es necesario tener en cuenta que es posible que las personas coman muy poco en ciertos momentos y luego se sientan con más ganas de comer en otros. Es bueno hacer que la hora de la comida sea lo más agradable y placentera posible, ya que una actitud cálida y afectuosa siempre es importante. Sin embargo, no importa lo bien que se planea, es posible que la persona no tenga hambre cuando la persona cuidadora esté lista para servirle la comida, para no entrar en conflicto, porque se reducen las oportunidades de que ingiera alimentos, hay que armarse de paciencia, pero ser dirigente, tener buenas rutinas de alimentación harán que la persona se familiarice con las características de la hora de la comida y asuma este hábito con mucha más naturalidad.

Se debe observar una buena higiene personal, lavarse bien las manos con agua y jabón, y ayudar a la persona a hacerlo antes de cada comida. Si es necesario, realiza cuidados bucales como enjuagarse la boca antes de las comidas para estimular el apetito. Antes de los alimentos, es buena idea comentar el menú para mejorar su cognición y estimular su interés por los alimentos que toma, qué características nutricionales tienen, cómo se preparan. Esto ayudará a su desarrollo cognitivo y facilitará la comunicación.


Referencias:


https://www.nia.nih.gov/espanol/cuidar-familiar-enfermedad-alzheimer/como-enfrentar-ultimas-etapas-enfermedad-alzheimer
https://helpycare.com/consejos-noticias-servicios-domesticos/como-alimentar-a-una-persona-mayor-dependiente/

Hablemos del cuidado de las personas adultas mayores. La piel y el envejecimiento.

Colaboración: Karin Salazar Castillo

La piel es el órgano más grande del cuerpo. Se compone de tres capas: La capa exterior de la piel es llamada epidermis. Ésta protege las capas internas del mundo exterior, aquí se produce la queratina, que impermeabiliza y fortalece la piel; también contiene melanina que da su color a la piel. 

Esta capa permite tener el sentido del tacto y proporciona inmunidad al cuerpo contra invasores externos como los gérmenes y las bacterias. La capa más profunda de la piel es la hipodermis y contiene las células de grasa, o tejido adiposo, que aíslan el cuerpo y le ayudan a conservar el calor. 

Entre ambas, se encuentra la dermis, que brinda fortaleza, apoyo y flexibilidad a la piel. También se encuentran los receptores sensoriales, que permiten que el cuerpo reciba estimulaciones del mundo exterior y reaccione ante la presión, el dolor y la temperatura. 

Una red de vasos sanguíneos le brinda a la piel los nutrientes necesarios y remueven los desechos. 

Las glándulas sebáceas producen el aceite de la piel, lo que evita que ésta se reseque, estas glándulas de aceite están por todo el cuerpo,
excepto en las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Ya sabemos cómo se compone la piel, pero ésta va cambiando con la edad, conforme se envejece la dermis va perdiendo su fuerza y flexibilidad, la piel se pone más delgada, pierde grasa y ya no se ve tan lozana y lisa como antes.

Las venas y huesos se pueden ver más fácilmente. Los rasguños, cortes o golpes pueden tomar más tiempo en sanar. Años de broncearse al sol o de pasar mucho tiempo a la luz del sol sin la suficiente hidratación aplicada mediante el uso de cremas, puede resultar en arrugas, flacidez, sequedad, manchas por la edad y hasta cáncer.

Muchas personas mayores sufren de piel seca, generalmente en la parte inferior de las piernas, en los codos y en la parte inferior de los brazos. La piel seca se siente áspera y escamosa. Para ayudar a mejorar la piel seca y con picazón, puede usar productos hidratantes como lociones, cremas o ungüentos todos los días; tomar menos baños de tina o duchas y usar jabones más suaves.

El agua tibia reseca la piel menos que el agua caliente. Trate de usar un humidificador (un aparato que añade humedad al cuarto).

Las personas mayores pueden desarrollar moretones más fácilmente que las personas más jóvenes, además, de que pueden tomar más tiempo en sanar. 

Es recomendable hablar con su médico si los tiene y no sabe cómo los adquirió, especialmente en partes del cuerpo usualmente cubiertas con ropa, ya que algunos medicamentos o enfermedades pueden causarlos.

Elementos en el ambiente, como la luz ultravioleta (UV) del sol, pueden hacer que la piel se vuelva menos elástica. La fuerza de la gravedad puede causar que la piel se afloje y se arrugue. Ciertos hábitos, como fumar, también pueden arrugar la piel. Si las arrugas son una preocupación, no utilizar productos y procedimientos sin antes consultar a un dermatólogo o a su médico.

Las manchas de la piel por la edad, son planas de color café frecuentemente causadas por años de exposición al sol sin la adecuada hidratación. 

Son más grandes que las pecas y comúnmente aparecen en áreas como la cara, las manos, los brazos, la espalda y los pies. El uso de un protector solar de amplio espectro que ayuda a proteger contra dos tipos de rayos solares (rayos UVA y UVB) puede prevenir más manchas por la edad. 

Las verrugas son crecimientos de piel pequeños, usualmente de color carne, que tienen una superficie elevada. Se vuelven comunes a medida que las personas envejecen, especialmente en las mujeres.

Se encuentran con mayor frecuencia en los párpados, el cuello y en los pliegues del cuerpo como la axila, el pecho y la ingle.

La causa principal del cáncer de piel es el sol. Las lámparas solares y las cabinas de bronceado también pueden causar cáncer de piel. Cualquier persona, de cualquier color de piel, puede desarrollar cáncer de piel.

Las personas con piel clara que produce pecas fácilmente tienen el mayor riesgo. 

El cáncer de piel puede ser curado si es encontrado antes de que se extienda a otras partes del cuerpo.

Revise su piel una vez al mes, revise los lunares, las marcas de nacimiento u otras partes de la piel usando el sistema ABCDE:
A = Asimetría (una mitad del crecimiento se ve diferente a la otra mitad)
B = Bordes que son irregulares
C = Color que ha cambiado o más de un color
D = Diámetro más grande que el tamaño del borrador de un lápiz
E = Evolución, o sea, el crecimiento cambia en tamaño, forma, síntomas (picazón, sensibilidad), superficie (especialmente si está sangrando) o en las diferentes tonalidades del color.

Visite al médico inmediatamente si tiene cualquiera de esas señales para asegurar que no es cáncer de piel.

Un poco de sol puede ser beneficioso, pero para mantener la piel sana, habrá que tener cuidado y seguir estos consejos: Limitar el tiempo que se expone al sol, evitando exponerse cuando los rayos solares son más fuertes, aun cuando el día esté nublado; usar protector solar, con factor de protección de 15 o más, preferentemente los que indican “amplio espectro”, aplicándolo al menos cada 2 horas; usar ropa protectora, como un sombrero de ala ancha que pueda proporcionar sombra al cuello, orejas, ojos y cabeza. Usar anteojos de sol que bloquean de 99 a 100 por ciento de los rayos del sol.

Si tiene que estar al sol, usar camisas sueltas y livianas de manga larga y pantalones largos o faldas largas; y evitar broncearse.

Referencias:

https://www.nia.nih.gov/espanol/piel/cuidado-piel-envejecimiento
https://medlineplus.gov/spanish/ency/anatomyvideos/000029.htm