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ALCALDES NO SE VEN, NO OYEN, NI SE SIENTEN, MUNICIPIOS EN TOTAL ABANDONO
POR LA REDACCIÓN
PACHUCA, HGO., 05 DE SEPTIEMBRE DE 2025.
En Hidalgo, parece que los presidentes municipales han adoptado una nueva modalidad de gobernanza: el “informe sin obras”. Año tras año, las autoridades locales se reúnen para rendir cuentas ante sus ciudadanos, y, curiosamente, los asistentes descubren que no hay mucho que contar. Entre discursos ensayados y presentaciones de PowerPoint que brillan más por su estilo que por su contenido, la realidad se impone: el progreso sigue siendo un concepto abstracto.
Los informes municipales, esos eventos esperados con cierta esperanza por los ciudadanos, se han convertido en una especie de espectáculo donde se repiten frases como: “Estamos trabajando por ustedes” o “Se han sentado las bases para grandes proyectos”, mientras los vecinos miran a su alrededor y solo ven calles sin pavimentar, parques abandonados y servicios públicos que parecen más bien un recuerdo de lo que alguna vez fueron.
Algunos alcaldes se sienten artistas de la retórica: con gráficos coloridos y cifras que nadie sabe interpretar, logran transmitir la sensación de que todo está bajo control. Sin embargo, basta salir a la calle para notar que el único avance visible es el que ocurre en las redes sociales del municipio, donde las fotografías muestran inauguraciones que, misteriosamente, no existen en la realidad.
Mientras tanto, la población, paciente pero escéptica, comienza a preguntarse si los informes son realmente un acto de transparencia o simplemente una elegante forma de decir: “No hicimos gran cosa, pero miren lo bien que lo decimos”. Entre aplausos obligatorios y discursos interminables, los ciudadanos aprenden, quizás con humor ácido, que en Hidalgo se premia la oratoria por encima de la obra.
Quizá el verdadero proyecto municipal sea este: dominar el arte de hablar mucho sin hacer casi nada. Y así, los informes se convierten en el equivalente local de los fuegos artificiales: mucha luz, “mucho ruido y pocas nueces… y al final, nada que ver.

