El glamour, las luces y la perfección cuidadosamente ensayada de Miss
Universo volvieron a fracturarse, esta vez por la renuncia de uno de sus jueces
más visibles: Omar Harfouch, quien decidió abandonar su participación en el
certamen denunciando una supuesta votación secreta que, asegura, contradice
las normas y la transparencia que el concurso presume cada año.
De acuerdo con Harfouch, durante el proceso de deliberación se le informó que
la votación ya había sido realizada sin su participación, lo que lo habría dejado
fuera de una decisión clave. Según su testimonio, jamás tuvo acceso a las
puntuaciones finales ni al sistema de evaluación, lo que levantó sospechas
sobre la legitimidad del proceso y lo llevó directamente a renunciar.
El problema no es menor: Miss Universo ha sido señalado en múltiples
ocasiones por irregularidades, favoritismos y decisiones “misteriosas” que
terminan encendiendo las redes sociales. Pero esta vez no se trata de rumores,
sino de la acusación directa de alguien que estaba sentado —literalmente— en
la mesa de votación.
Harfouch señaló que la opacidad en la selección de finalistas va en contra de lo
que el certamen dice defender: meritocracia, equidad y evaluación profesional.
Afirmó que, si el jurado es convocado para decidir, entonces las decisiones
deben incluirlos realmente. De lo contrario, la figura del juez es solo un adorno
más… y él no estaba dispuesto a ser parte del decorado.
La organización de Miss Universo, por su parte, no ha dado una explicación
detallada. Emitió únicamente un comunicado vago donde asegura que “el
proceso cumple con los estándares internacionales” y que la renuncia es “una
decisión personal”. Exactamente el tipo de respuesta que se da cuando quieres
apagar un incendio con una cucharita de agua.

En redes sociales, como era de esperarse, la reacción fue inmediata: teorías,
memes, comparaciones con certámenes pasados y la eterna pregunta de si
Miss Universo es realmente un concurso o una novela que se escribe en tiempo
real. Para muchos, esta nueva controversia confirma que el brillo del certamen
tiene más filtros que una foto de Instagram.
Si algo deja claro este episodio, es que en Miss Universo no solo se elige a una
reina: también se elige qué partes del proceso pueden contarse… y cuáles
deben quedarse, convenientemente, en secreto.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende