La fiebre del Mundial 2026 debería estar en su punto: emoción, boletos
agotados, fans planeando viajes, jerseys nuevos… pero no. Resulta que la
emoción se está convirtiendo en pánico, porque según reportes que están
corriendo con fuerza en redes sociales, ya van cerca de 16,800 boletos
cancelados para partidos en Estados Unidos. Y el número sigue subiendo como
si fuera marcador en goleada.
La razón no son los precios absurdos de vuelos, ni los hoteles que te cobran
hasta por respirar el aire acondicionado. No. El verdadero motivo es algo mucho
más serio: miedo. Miedo a viajar a Estados Unidos por el clima actual de
inmigración, las tensiones políticas y, sobre todo, por las tácticas del ICE bajo
la administración Trump.
Muchos aficionados —especialmente de Latinoamérica— están diciendo
abiertamente que no se sienten seguros entrando al país, incluso con visa en
mano. Reportes, videos virales, testimonios de detenciones, revisiones
agresivas y un ambiente hostil están haciendo que la gente piense dos veces
antes de ir a ver fútbol… o mejor dicho, que ni lo piensen y cancelen de una.
Lo irónico es que este Mundial se promocionó como “un evento para unir al
continente”. Pero si sumamos deportaciones, redadas, miedo y políticas
migratorias ultra-duras, pues la vibra quedó más parecida a un episodio de
Narcos que a una fiesta deportiva.
En redes, algunos usuarios dicen que prefieren perder el boleto a arriesgarse a
una mala experiencia en frontera. Otros simplemente no quieren viajar a un país
donde sienten que “ser latino es un riesgo”. Y aunque hay quienes aseguran que
es paranoia colectiva, las cifras de cancelación están ahí, creciendo como si
Estados Unidos hubiera decidido sabotear su propia fiesta.
La FIFA no ha dado una postura clara, pero lo que está pasando ya afecta tanto
a turismo como a la imagen del evento. Y si la tendencia continúa, podríamos
ver estadios semivacíos en uno de los espectáculos deportivos más esperados
del planeta.
El Mundial 2026 prometía ser histórico. Y vaya que lo será… aunque por razones
que nadie quería.

