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LA CONTIENDA COMIENZA A TOMAR FORMA CON LA ASTUCIA DE
VIGGIANO Y LA IMPOPULARIDAD DE SIMEY OLVERA
PACHUCA, HGO., 09 DE ENERO DE 2026
El panorama político del estado empieza a mostrar a estas figuras
que podrían marcar la agenda electoral con anticipación. Entre ellas
destacan dos perfiles diametralmente opuestos: Carolina Viggiano y
Simey Olvera, cuya diferencia de arraigo, experiencia y percepción
pública podría convertirse en uno de los ejes centrales de la contienda.
Carolina Viggiano, con una carrera política consolidada y una
trayectoria que combina cargos legislativos y de gestión dentro del
Partido Revolucionario Institucional (PRI), se ha ganado la reputación de
“colmilluda” en el ambiente político. Su conocimiento profundo de las
estructuras partidistas, su habilidad para maniobrar alianzas y su
capacidad para anticipar movimientos de sus rivales la convierten en
una competidora formidable. Para muchos, Viggiano representa la
política de escritorio y de estrategia calculada: sabe cuándo avanzar,
cuándo retroceder y cómo maximizar su influencia en cada escenario,
tanto local como nacional.
Por otro lado, Simey Olvera enfrenta un reto más complejo. Su
carrera, marcada por intentos de consolidación en distintos niveles de
gobierno, no ha logrado traducirse en apoyo ciudadano sólido. Incluso en
su propio municipio, su figura no despierta confianza ni reconocimiento
suficiente, lo que la coloca en una situación delicada de cara a la
elección. Para algunos analistas, Olvera representa un caso de política
sin arraigo real: su presencia es conocida, pero no necesariamente bien
recibida, y tendrá que trabajar intensamente para cambiar esta
percepción si quiere aspirar a un puesto de relevancia estatal.
La combinación de estos perfiles genera un contraste claro: de un
lado, la experiencia calculadora de Viggiano, capaz de moverse entre
bambalinas y sumar apoyos; del otro, la figura controversial de Olvera,
cuya legitimidad y popularidad aún están en duda. Este choque de
percepciones podría ser determinante en los años previos a la elección,
definiendo alianzas, candidaturas y estrategias de campaña que
anticipan una contienda más intensa de lo que muchos esperan.
Además de Viggiano y Olvera, no se puede ignorar a Xóchitl
Gálvez, la política nacional que, hasta ahora relegada en el contexto
local, podría irrumpir en el escenario hidalguense con un enfoque más
disruptivo y mediático. Su experiencia a nivel federal y su estilo directo
podrían atraer a un electorado que busca nuevas alternativas,
convirtiéndola en un factor que nadie podrá subestimar.
Con estos elementos sobre la mesa, Hidalgo comienza a dibujar un
panorama electoral de contrastes, entre la astucia política y el bajo
arraigo, entre la experiencia consolidada y las figuras emergentes, la
carrera hacia 2028 promete ser una de las más disputadas en la historia
reciente del estado. Cada movimiento será observado de cerca, y cada
estrategia podría definir no solo quién lidera, sino también cómo se
reorganizan las fuerzas políticas dentro de Hidalgo.

