A veces el ciclismo no se gana con fuerza bruta. Se gana con cabeza. Y eso lo
demostró Isaac Del Toro, quien conquistó la clasificación general del UAE Tour
en su octava edición, firmando una de las victorias más importantes de su joven
carrera.
Con apenas 22 años, el ciclista bajacaliforniano compitió en una de las pruebas
más exigentes del calendario internacional y lo hizo con una precisión que
muchos describen como la de un metrónomo: constante, calculado, sin perder
el ritmo.
La definición no fue sencilla. En los últimos cinco kilómetros lanzó un par de
ataques estratégicos para superar al italiano Antonio Tiberi, quien no le puso
las cosas fáciles. Fue un cierre de esos que elevan el pulso y obligan a mirar la
pantalla sin parpadear.
Del Toro no partía como favorito absoluto, pero sí como uno de los talentos más
prometedores del pelotón. Y cuando llegó el momento decisivo, no dudó. Atacó.
Resistió. Remató.
El mexicano ha dicho en más de una ocasión que el ciclismo es, ante todo, un
juego mental. “Lo único que debes hacer es seguir intentándolo”, ha señalado.
Esa mentalidad quedó reflejada en cada kilómetro del recorrido.
No estaba completamente seguro de ganar. Pero sí estaba convencido de
intentarlo hasta el final. Y en el deporte de alto rendimiento, esa diferencia lo
cambia todo.
El triunfo en el UAE Tour no solo suma un trofeo más a su palmarés. Envía un
mensaje claro: México tiene un ciclista capaz de competir y ganar en el más
alto nivel internacional.
Mientras algunos buscan excusas, otros buscan el momento exacto para
atacar.
Isaac Del Toro encontró el suyo.
