En política, la esperanza es lo último que se pierde… aunque los votos digan
otra cosa.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal Ávila,
aseguró que su bancada no pierde la esperanza de alcanzar un acuerdo con el
Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) para
sacar adelante la reforma electoral. El detalle es que ambos partidos ya
adelantaron su voto en contra.
Sí, leyó bien. Los aliados naturales de Morena han marcado distancia. Y aunque
en público la puerta sigue “abierta al diálogo”, en privado las matemáticas
legislativas no sonríen.
Monreal fue claro: “cada vez se pone más difícil”. Una frase que en el lenguaje
parlamentario equivale a reconocer que el terreno se está complicando. Porque
sin el respaldo del PT y el PVEM, la reforma enfrentaría un camino cuesta arriba
en el Congreso.
La iniciativa, impulsada desde el Ejecutivo, busca modificar aspectos clave del
sistema electoral. Sin embargo, los desacuerdos no solo vienen de la oposición
tradicional, sino ahora también desde el bloque que en otros momentos ha
caminado junto a Morena.
El escenario revela algo incómodo: las alianzas políticas no son eternas, son
estratégicas. Y cuando el cálculo electoral cambia, también cambian las
posturas.
En redes sociales, la discusión ya comenzó. Algunos ven en la resistencia del
PT y PVEM un intento de marcar autonomía. Otros interpretan el movimiento
como presión para renegociar puntos específicos del proyecto.

Lo cierto es que la reforma electoral se ha convertido en una prueba de fuego
para la cohesión del bloque oficialista. Y en el Congreso, los números mandan
más que los discursos.
Por ahora, Morena mantiene el optimismo. Pero en política, la esperanza no
vota… los diputados sí.
Y el reloj legislativo no se detiene.

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