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“LA SUCESIÓN QUE TODOS NIEGAN… PERO PARA LA QUE TODOS YA
ESTÁN LISTOS”
POR LA REDACCIÓN
PACHUCA, HGO., 13 DE MARZO DE 2026
En México estamos acostumbrados a escuchar que los políticos
viven en otra realidad económica. Sueldos altos, prestaciones
generosas, asesores, viáticos y toda una maquinaria financiada por el
dinero público. Por eso, cuando se habla de los diputados del Congreso
del Estado de Hidalgo, surge una narrativa curiosa: dicen que “no ganan
tanto”.
Y, bueno… depende con qué se compare. Un diputado local
hidalguense ronda los 50 mil pesos mensuales. Para algunos esto es
prueba de austeridad republicana; para otros, simplemente una versión
más discreta del mismo privilegio político de siempre. Porque sí, 50 mil
pesos, quizá no suene escandaloso si se compara con congresos de
otros estados donde los legisladores superan los 80 o hasta 100 mil
pesos mensuales. Pero tampoco es exactamente el salario promedio de
la mayoría de los ciudadanos que representan.
Claro, siempre está el argumento de que “antes ganaban más”. En
legislaturas anteriores, con compensaciones y otros apoyos, las cifras
podían acercarse o incluso superar los 100 mil pesos mensuales. Así que
el recorte se vende como un sacrificio heroico, casi digno de estatua. El
problema es que la austeridad se vuelve más fácil de presumir cuando
se parte de un ingreso bastante cómodo.
Además, el sueldo no cuenta toda la historia. Hay asesores
pagados por el Congreso, apoyos administrativos, recursos para gestión
y, por supuesto, el tradicional aguinaldo que puede equivaler a varios
meses de salario. Nada ilegal, todo perfectamente presupuestado… pero
tampoco exactamente una vida de carencias.
Y mientras el debate gira en torno a cuánto ganan o cuánto
dejaron de ganar, en la política hidalguense ya comenzó otra discusión
más interesante: la cuenta regresiva para la próxima sucesión en el
gobierno estatal. Aunque faltan años para el relevo en el Gobierno del
Estado de Hidalgo, en los pasillos políticos ya se empiezan a acomodar
las piezas, medir fuerzas y, por supuesto, construir posicionamientos.
Porque si algo ha demostrado la política mexicana es que las
campañas empiezan mucho antes de que lo diga el calendario electoral.
Y en Hidalgo no parece ser la excepción: entre discursos de austeridad,
debates legislativos y recorridos “de trabajo”, algunos actores ya
parecen más preocupados por el futuro político que por el presente
legislativo.
Al final, la discusión no es si los diputados del Congreso del Estado
de Hidalgo ganan “mucho” o “poco”. La verdadera pregunta es si lo que
ganan corresponde al trabajo que realizan y a los resultados que
entregan.
Porque si el sueldo fuera proporcional a la productividad
legislativa, quizá la conversación sería distinta. O tal vez solo tal vez
algunos sueldos tendrían que ajustarse… todavía más.

