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POR LA REDACCIÓN

PACHUCA, HGO., 27 DE MARZO DE 2026
La reciente incorporación de cinco nuevas patrullas al parque
vehicular de seguridad en Pachuca ha sido presentada como un avance
en la estrategia para fortalecer la vigilancia y proteger a la ciudadanía.
Sin embargo, más allá del anuncio, surge una pregunta inevitable: ¿se
trata realmente de un refuerzo en la seguridad o de un aumento en la
capacidad de sancionar?
En el discurso oficial, más patrullas significan mayor presencia
policial, tiempos de respuesta más rápidos y una cobertura más amplia
en colonias con alta incidencia delictiva. En teoría, esto debería
traducirse en una disminución de delitos y en una percepción de mayor
tranquilidad para los habitantes. Pero la experiencia cotidiana de
muchos ciudadanos apunta en otra dirección.
No es raro que, ante este tipo de medidas, la población perciba un
incremento en operativos enfocados en infracciones menores, revisiones
vehiculares o multas administrativas, más que en acciones
contundentes contra delitos de alto impacto. Esto genera una sensación
de que la prioridad no siempre está alineada con las preocupaciones
más urgentes de la ciudadanía.
La seguridad pública no se mide únicamente por la cantidad de
patrullas en circulación, sino por la eficacia de su uso. La clave está en
la estrategia: inteligencia, prevención, cercanía con la comunidad y
combate real a la delincuencia. Sin estos elementos, cualquier
incremento en recursos corre el riesgo de quedarse en una medida
superficial.

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