En un mundo donde la política suele ser terrenal (y bastante caótica), esta vez
el tema vino literalmente del espacio. Donald Trump recibió en la Casa Blanca a
los astronautas de la misión Artemis II, quienes lograron lo que pocos humanos
pueden presumir: viajar más lejos de la Tierra en más de medio siglo.
Y claro, no faltó el discurso. Trump, fiel a su estilo, elogió a los astronautas
como si fueran parte de su campaña: “Se necesita gente como esta para hacer
grande a nuestro país”. Porque aparentemente, explorar la Luna también entra
en el eslogan.
Los tripulantes —Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy
Hansen— representan un hito científico, pero también un recordatorio
incómodo: mientras algunos miran al espacio, otros siguen peleando en la
Tierra.
El evento fue una mezcla de orgullo nacional, espectáculo político y fascinación
colectiva. Porque sí, llegar a la órbita lunar sigue siendo impresionante…
aunque el escenario termine siendo el Despacho Oval.
