Cuando parecía que la agenda política mexicana ya tenía suficiente ruido, el
PAN decidió subirle volumen con una denuncia ante la FGR contra Marcelo
Ebrard y la exembajadora en Reino Unido. ¿El motivo? Presunto uso indebido de
recursos. Porque claro, nunca falta el capítulo de “¿y ese dinero de quién era?”.
El diputado Marcelo Torres Cofiño fue quien puso el dedo en la llaga, señalando
la posible utilización irregular de un inmueble destinado a funciones
diplomáticas. En otras palabras: un espacio que debería representar al país…
pero que ahora podría representar un problema.
La exigencia del PAN es clara: que se investigue a fondo. Aunque en la práctica
mexicana eso suele traducirse en expedientes largos, declaraciones
contundentes… y resultados que llegan cuando ya nadie está mirando.
El caso, por supuesto, no solo es legal, también es político. Y como todo buen
escándalo, promete convertirse en un intercambio de acusaciones,
posicionamientos estratégicos y discursos perfectamente ensayados.
Porque en la política mexicana, las denuncias no solo buscan justicia… también
buscan timing.
