En lo que ya parece una tradición política, Lori Chavez DeRemer dejó su cargo
como secretaria de Trabajo de Estados Unidos en medio de una investigación
por presunta conducta indebida. Porque nada dice “salida digna” como una
auditoría en curso.
La Casa Blanca, en un curioso ejercicio de relaciones públicas, aseguró que
realizó “una labor fenomenal”. Esto, mientras la Oficina del Inspector General
investigaba posibles irregularidades relacionadas con viajes personales
financiados con recursos públicos. Fenomenal… pero cuestionable.
El caso no termina ahí. También involucra a miembros de su equipo por
presunto fraude, al justificar traslados personales como eventos oficiales. Y por
si faltaba algo, su esposo también fue señalado por conductas inapropiadas en
instalaciones federales.
Con esta salida, ya son tres funcionarios del gabinete que abandonan el cargo
en apenas dos meses. Keith Sonderling asumirá de forma interina, en lo que
seguramente será otro capítulo de esta serie política.
Porque en este gobierno, los cambios no paran… aunque las explicaciones sí.
