Sorprendió al anunciar su renuncia a la dirigencia estatal de Nueva Alianza
Hidalgo, un cargo que aún tenía tiempo por delante. Oficialmente, la decisión
fue “por congruencia”. Extraoficialmente… bueno, eso siempre queda abierto a
interpretación.
El exdiputado federal aseguró que no existen faltas administrativas, financieras
ni jurídicas que motivaran su salida. Todo está en orden, según él. Y aun así,
decidió irse.
La salida llama la atención no solo por el momento, sino por el contexto:
durante su gestión, el partido logró crecimiento electoral, fortalecimiento
interno y mayor presencia política en Hidalgo.
En su mensaje, habló de cerrar ciclos y dar paso a nuevas etapas. Un discurso
clásico… pero que en política rara vez es casual.
Porque cuando alguien se va “sin problemas” … normalmente es cuando más
dudas quedan.
