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“EL PATRIMONIO NO SE TOCA”
OPINIÓN DE: CARLOS BETANCOURT

PACHUCA, HGO., 08 DE MAYO DE 2026
La colocación de sellos de suspensión por parte del Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH) en las luminarias de Casa Rule,
en Pachuca, no es un simple acto administrativo: es un recordatorio
contundente de que el patrimonio histórico no puede quedar a merced de
decisiones improvisadas ni de intereses particulares.
Casa Rule no es cualquier inmueble. Se trata de uno de los
símbolos arquitectónicos más importantes de la capital hidalguense, un
edificio que representa parte de la memoria colectiva y de la identidad

cultural de Pachuca. Cualquier modificación, intervención o alteración en
su estructura debe sujetarse a las normas establecidas por la Ley Federal
sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos. Ignorar
esto no sólo constituye una falta legal; también refleja una preocupante
indiferencia hacia el valor histórico de la ciudad.
El hecho de que el INAH haya intervenido evidencia que las
autoridades culturales detectaron irregularidades en la instalación de
luminarias dentro de un inmueble protegido. Más allá de quién resulte
responsable, el episodio abre nuevamente el debate sobre la manera en
que se ejecutan obras en espacios históricos y la falta de coordinación
entre instituciones.
Resulta contradictorio que, mientras se habla constantemente de
rescatar el Centro Histórico y promover el turismo cultural, se permitan
acciones que podrían afectar precisamente aquello que da identidad y
atractivo a la ciudad. La modernización urbana no debe convertirse en
pretexto para vulnerar edificios históricos; el desarrollo y la conservación
deben caminar juntos.
También es inevitable cuestionar si existe una supervisión real y
permanente sobre las intervenciones realizadas en inmuebles
catalogados. Porque si una acción de esta naturaleza llegó hasta el punto
de requerir sellos de suspensión, entonces algo falló antes: ya sea la
planeación, la autorización o la vigilancia.
La protección del patrimonio no debe verse como un obstáculo
burocrático, sino como una responsabilidad pública. Cada edificio
histórico destruido, alterado sin control o intervenido ilegalmente
representa una pérdida irreversible para las futuras generaciones.
Lo ocurrido en Casa Rule debería servir como advertencia y, sobre
todo, como oportunidad para replantear la relación entre gobierno,
desarrollo urbano y conservación histórica. Pachuca necesita avanzar, sí,
pero sin renunciar a su memoria, y ahora nadie dice ¿yo ordene, el
presidente municipal dijo no sabía que las iban a instalar, entonces de
donde será presidente municipal?.

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