PAG.3

¡FELIZ DÍA DE LAS MADRES!
POR LA REDACCIÓN

PACHUCA, HGO.,08 DE MAYO DE 2026
Cada 10 de mayo México se llena de flores, serenatas, desayunos
familiares, festivales escolares y mesas rodeadas de abrazos. Millones de
madres serán celebradas como merecen: con cariño, reconocimiento y
gratitud por esa presencia silenciosa, constante y muchas veces
inquebrantable que sostiene a los hogares mexicanos.
Porque hablar de una madre es hablar del primer refugio, de la
mano que guía, de la voz que aconseja, de la fuerza que sostiene cuando
todo parece derrumbarse. Son ellas, en millones de hogares, quienes
organizan, cuidan, educan, trabajan, acompañan y, muchas veces, cargan
sobre sus hombros el peso emocional y económico de toda una familia.
Son, sin exagerar, uno de los pilares más sólidos sobre los que se
construye este país.
En México, ser madre rara vez significa una sola tarea. Significa
multiplicarse. Ser cuidadora, trabajadora, consejera, enfermera,
administradora, maestra y, en muchas ocasiones, el único sostén del
hogar. Por eso el Día de las Madres no debería ser solo una fecha
comercial o una tradición anual; debería ser también un momento para
reconocer el valor real, cotidiano y muchas veces invisible de millones de
mujeres.
Sin embargo, mientras en miles de hogares habrá música, regalos y
celebraciones, hay otras madres para quienes este 10 de mayo no tendrá
pastel, flores ni fotografías familiares.

Mujeres que un día dejaron de esperar respuestas de las
autoridades para salir ellas mismas a buscar a sus hijos desaparecidos.
Mujeres que cambiaron las reuniones familiares por brigadas de búsqueda,
los festejos por marchas, los abrazos por expedientes, las serenatas por
jornadas bajo el sol, en el monte, en el desierto o en fosas clandestinas.
Para ellas, el Día de las Madres no es una celebración. Es un
recordatorio doloroso de la ausencia.
Mientras millones recibirán un “felicidades, mamá”, ellas siguen
aferradas a una sola esperanza: volver a encontrar a sus hijos, saber
dónde están, conocer la verdad, obtener justicia.
Y quizá ahí está una de las imágenes más profundas y más
dolorosas del México actual: madres que, aun con el corazón roto, siguen
caminando. Que, aun entre el miedo y el cansancio, siguen excavando,
preguntando, denunciando y resistiendo. Que no se permiten rendirse
porque el amor de una madre, incluso frente a la tragedia, sigue siendo
más fuerte que la indiferencia.
Este 10 de mayo, México celebrará a millones de madres. Pero
también tiene una deuda con miles que no pueden festejar porque siguen
buscando. Hoy más que nunca, reconocer a las madres significa también
mirar a aquellas que han convertido el dolor en lucha y la ausencia en
resistencia. Porque una madre no solo da vida. También la defiende…
incluso cuando el país le ha fallado.

Porelnuevograficodehidalgo

El Nuevo Gráfico de Hidalgo El Periodismo es una ventana hacia la historia, donde cada día se aprende

Deja una respuesta