Piden los colegios particulares que la intención de la Secretaría de
Educación Pública de permitir que algunas escuelas particulares
den por concluido anticipadamente el ciclo escolar resulta
lamentable y preocupante. México atraviesa desde hace años una
crisis educativa silenciosa que ha debilitado el aprendizaje de miles
de estudiantes, especialmente en primaria y secundaria, y aun así
se pretende reducir todavía más el tiempo efectivo de clases.
Los menores ya han perdido demasiado tiempo entre puentes,
suspensiones, actividades administrativas y cambios constantes en
el calendario escolar. La realidad es evidente: muchos estudiantes
no están aprendiendo correctamente. Existen graves deficiencias
en lectura, comprensión, matemáticas y redacción, problemas que
se reflejan todos los días en las aulas y que padres de familia
observan con preocupación.
Ante este panorama, permitir que las escuelas particulares
terminen antes el ciclo escolar sería un error enorme y un perjuicio
directo para los alumnos. La educación no puede seguir
debilitándose por decisiones administrativas o presiones
institucionales. Cada día de clases que se pierde representa menos
oportunidades de aprendizaje y mayor rezago académico.
Las escuelas particulares argumentan distintas razones para
solicitar a la SEP la flexibilización del calendario; sin embargo,
resulta contradictorio que mientras se habla de “mejorar la calidad
educativa”, se reduzca el tiempo de enseñanza. No se puede exigir
excelencia académica con menos clases y menos preparación.
La situación es todavía más delicada en primaria y secundaria,
donde los estudiantes necesitan disciplina, continuidad y
acompañamiento constante. Adelantar el cierre del ciclo escolar
envía un mensaje negativo: que la educación puede recortarse sin
consecuencias. Y sí las hay. Los vacíos educativos terminan
reflejándose en jóvenes con bajos niveles académicos y dificultades
para enfrentar etapas posteriores.
También es injusto para los padres de familia, quienes hacen
esfuerzos económicos importantes para pagar colegiaturas
completas esperando un servicio educativo serio y responsable.
Concluir antes el calendario escolar sería incumplir con esa
responsabilidad.
La SEP debe actuar con firmeza y priorizar el aprendizaje de los
estudiantes por encima de intereses administrativos o económicos.
México no necesita menos clases; necesita una educación más
sólida, más comprometida y menos improvisada. Porque seguir
reduciendo el tiempo escolar es condenar a otra generación a un
aprendizaje incompleto.

