Pedro Miguel solicitó al INAH exhumar los restos de Cortés y
entregarlos a España ante la polémica visita de Díaz Ayuso
No fue un ciudadano anónimo. El escritor Pedro Miguel —columnista del
diario La Jornada, consejero nacional de Morena y autor de la novela El último
suspiro del conquistador— dirigió el 3 de mayo de 2026 una carta formal
al Antropólogo Joel Omar Vázquez Herrera, director general del Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH), con una solicitud que ya circula en
redes sociales: exhumar y empacar los restos de Hernán Cortés de Monroy y
Pizarro Altamirano para entregarlos al gobierno de España.
Los restos de Cortés se encuentran actualmente en un nicho al interior del
Templo de Jesús Nazareno, en la calle República del Salvador 119, en el Centro
Histórico de la Ciudad de México. Según la carta, la exhumación y el traslado
deberán realizarse conforme a:
 El Título XIV de la Ley General de Salud
 El Reglamento en Materia de Control Sanitario de la Disposición de
Órganos, Tejidos y Cadáveres
El detonante: la visita y el homenaje de Díaz Ayuso
La petición de Pedro Miguel se enmarca en la polémica visita a México
de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, quien llegó al país
para sostener encuentros económicos, políticos y culturales, así como para
participar en una ceremonia de homenaje a Hernán Cortés organizada por el
PAN. La visita ya generó el rechazo del Grupo Parlamentario de Morena en la
CDMX y del senador Gerardo Fernández Noroña, quien calificó a Díaz Ayuso de
“súper fascista”.
Para Pedro Miguel, el homenaje en suelo mexicano constituye una provocación
ofensiva que deteriora los vínculos entre ambas naciones. En su carta califica
esa agenda como expresión del “fascismo peninsular” y los “remanentes del
imperialismo español”, y concluye: si quieren rendirle honores al conquistador,
que lo hagan en España, con sus huesos en ese territorio.
México podría pedir el Códice de Madrid a cambio
Como contraparte diplomática, Pedro Miguel propone que el gobierno mexicano
exija al Reino de España la devolución del Códice Trocortesiano —o Códice de
Madrid—, o alguno de los múltiples bienes culturales que, según el firmante,
fueron sustraídos durante la conquista.

“SI LO QUIEREN HOMENAJEAR, LLÉVENSELO”: PIDEN SACAR LOS RESTOS
DE HERNÁN CORTÉS DE MÉXICO
Cuando parecía que la historia ya estaba escrita, alguien decidió reabrirla… literalmente.
El escritor Pedro Miguel lanzó una propuesta que ya encendió el debate: exhumar los restos
de Hernán Cortés y enviarlos a España. Sí, sacarlos de México y entregarlos al país de
donde salió el conquistador.
La solicitud no fue un comentario al aire ni una ocurrencia en redes. Fue una carta formal
dirigida al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde se pide que los
restos —actualmente ubicados en el Templo de Jesús Nazareno, en el Centro Histórico de
la Ciudad de México— sean trasladados conforme a las normas sanitarias vigentes.
Todo esto tiene un detonante claro: la visita de Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la
Comunidad de Madrid, y su participación en un homenaje a Cortés organizado por el PAN.
Y ahí fue donde explotó la polémica.
Para Pedro Miguel, rendir homenaje al conquistador en territorio mexicano no solo es
inapropiado, sino una provocación que afecta la relación entre ambos países. En su carta,
califica estas acciones como expresiones del “fascismo peninsular” y remanentes del
imperialismo español.
La solución que propone es directa, casi quirúrgica: si España quiere homenajear a Cortés,
que lo haga… pero con sus restos en su propio territorio.

Pero la propuesta no se queda ahí. También plantea que México podría solicitar, a cambio,
la devolución del llamado Códice de Madrid, uno de los documentos históricos vinculados
a la época prehispánica que actualmente se encuentra en España.
Es decir, un intercambio simbólico: huesos por historia.
El tema, como era de esperarse, ha generado reacciones encontradas. Por un lado, quienes
ven la propuesta como un acto de reivindicación histórica; por otro, quienes la consideran
innecesaria o incluso absurda.
Porque más allá del debate político, hay una pregunta de fondo: ¿qué se gana —y qué se
pierde— al reabrir heridas de hace más de 500 años?
Mientras tanto, los restos de Hernán Cortés siguen donde han estado por décadas, en
silencio… aunque ahora rodeados de una nueva discusión que mezcla historia, política y
nacionalismo.
Y una vez más, México demuestra que su pasado nunca termina de quedarse en el pasado.

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