La ultramaratonista rarámuri Lorena Ramírez ya se encuentra en la República
Popular China, preparada para enfrentar uno de los retos más exigentes del
ultramaratón mundial: el Hong Kong 100 Ultramarathon 2026, una prueba
devastadora de 100 kilómetros que se realizará del 22 al 25 de enero.
Lorena, reconocida internacionalmente por correr con huaraches y vestidos
tradicionales, viajó hasta Asia como parte de su preparación para seguir
dejando huella en el deporte global. Su presencia en este evento no es
casualidad: forma parte de los atletas más respetados del ultramaratón, gracias
a su resistencia casi legendaria y a su estilo que desafía toda lógica deportiva
moderna.
Después de un 2025 lleno de logros, incluido el Premio Nacional del Deporte y
su participación en proyectos como “México Imparable”, Lorena llega a China
con una misión muy clara: poner la bandera mexicana en lo más alto y
demostrar, una vez más, que la grandeza no necesita tenis de última generación
ni patrocinios multimillonarios.
El Hong Kong 100 es conocido por su complejidad técnica, sus ascensos
brutales y sus climas impredecibles. Pero si alguien sabe correr en condiciones
extremas, ésa es Lorena. La corredora rarámuri proviene de una tradición donde
el correr no es deporte, sino identidad, historia y conexión espiritual.
Su participación ha generado enorme expectación tanto en México como en el
extranjero. Muchos la consideran una de las figuras más auténticas del deporte,
capaz de inspirar a miles sin necesidad de campañas mediáticas, solo con su
disciplina, humildad y talento descomunal.
En un mundo obsesionado con récords, marcas deportivas y redes sociales,
Lorena Ramírez representa lo opuesto: correr porque se puede, correr porque se
ama, correr porque es parte de la vida. Y ahora lo hará en uno de los escenarios
más exigentes del planeta.

