“¡AL BORDE DEL DIVORCIO COMERCIAL! Sheinbaum defiende el TMEC y
promete salvar el acuerdo: ‘Conviene a los tres’”
Mientras Estados Unidos y Canadá se lanzan miradas incómodas y
declaraciones que suenan más a terapia de pareja que a diplomacia
internacional, México decidió entrar a la conversación con un mensaje de
calma. La presidenta Claudia Sheinbaum aseguró que su gobierno trabajará
para que el TMEC no se rompa, porque –según ella– el acuerdo comercial es
conveniente “para los tres países”.
Una frase que suena a “todos respiremos y dejemos de pelear”.
Sheinbaum, que ha intentado mantener un tono conciliador ante las crecientes
tensiones entre las otras dos naciones socias, subrayó que México está
comprometido con el tratado y que hará lo necesario para sostenerlo, incluso si
el ambiente político en Washington parece una montaña rusa y en Ottawa una
sala de espera llena de dudas.
Durante su posicionamiento, la presidenta recordó que el TMEC es una pieza
clave para la economía mexicana: exportaciones, empleos, inversión, cadenas
productivas… prácticamente el sistema circulatorio del país depende de ese
acuerdo. No defenderlo sería como soltar el volante en plena curva.
Eso sí, también subrayó que México defenderá su soberanía, una frase obligada
en el discurso político nacional, especialmente cuando Estados Unidos se pone
exigente y Canadá se suma con su lista de preocupaciones. Pero Sheinbaum
insistió en que la idea no es romper nada, sino evitar que las fricciones
terminen en una guerra comercial que nadie quiere y que a nadie conviene.
Al interior del gobierno federal se percibe un mensaje coordinado: mantener el
tratado es prioridad absoluta. En la Secretaría de Economía ya preparan
reuniones, argumentarios y ajustes estratégicos para evitar que los
desacuerdos se conviertan en un conflicto mayor.
Analistas internacionales advierten que la relación entre los tres países
atraviesa uno de sus momentos más tensos desde la renegociación original del
NAFTA. Temas como energía, reglas de origen, subsidios y disputas laborales
siguen atorados en un callejón sin salida.
Sin embargo, México apuesta por jugar el papel de mediador, el que intenta que
la mesa siga unida, aunque esté coja.
En resumen:
Estados Unidos y Canadá pelean.
México hace de adulto responsable.
Y el TMEC, como siempre, pendiendo de un hilo.

