Cuando algunos artistas viven de la nostalgia, Patti Smith vive de reinventarla.
La llamada “madrina del punk” acaba de sumar otro trofeo a su vitrina: el
Premio Princesa de Asturias de las Artes 2026. Porque sí, hay leyendas… y
luego está ella.
Cantante, poeta, escritora, activista… básicamente todo lo que alguien creativo
quiso ser alguna vez. Patti Smith no solo marcó una época, la atravesó, la
rompió y la volvió a armar con una voz rasposa que suena a verdad pura.
Su inspiración no es poca cosa: Rimbaud, Bob Dylan, García Lorca. O sea, puro
peso pesado. Y eso se nota. Su música tiene esa mezcla de poesía intensa y
energía rebelde que parece decir: “sí, el mundo arde, pero hagamos arte con
eso”.
El premio no sorprende, pero sí confirma algo: el punk no murió, solo se volvió
elegante. Y Patti Smith sigue siendo su mejor embajadora.
En tiempos de algoritmos, tendencias fugaces y canciones que duran menos
que una historia de Instagram, ella sigue demostrando que el arte verdadero no
necesita filtros.

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