El Gobierno de México, en coordinación con organizaciones civiles y comunitarias, celebró este jueves por primera vez el Día de la Mujer Indígena, con el objetivo de reconocer su contribución histórica, social y cultural al país, así como visibilizar los retos y desigualdades que enfrentan.
La conmemoración se centró en resaltar el papel de las mujeres indígenas en la preservación de tradiciones, lenguas, conocimientos ancestrales y actividades productivas, al tiempo que se busca promover su acceso a derechos fundamentales como la educación, la salud y la participación política.
En un evento realizado en la Ciudad de México, autoridades federales y representantes de distintos pueblos originarios participaron en ceremonias culturales, mesas de diálogo y presentaciones artísticas, destacando la riqueza de la diversidad étnica de México.
La presidenta Claudia Sheinbaum enfatizó que esta fecha “es un reconocimiento al esfuerzo, la sabiduría y la resiliencia de las mujeres indígenas que han sostenido la historia de nuestros pueblos”.
Diversas organizaciones sociales señalaron que, aunque la conmemoración representa un avance simbólico, es necesario fortalecer políticas públicas que atiendan las brechas de desigualdad y violencia que afectan a estas mujeres en distintos ámbitos. Entre las propuestas destacan programas de empoderamiento económico, acceso a la justicia y preservación de la cultura y las lenguas originarias.
El Día de la Mujer Indígena coincide con el aniversario de la muerte de Bartolina Sisa, líder aymara que se convirtió en un símbolo de resistencia y lucha por los derechos de los pueblos originarios en América Latina. La fecha busca inspirar un reconocimiento permanente de la participación femenina indígena en la vida política, cultural y social del país.
La conmemoración se suma a los esfuerzos internacionales por visibilizar a las mujeres de pueblos originarios, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, y busca generar conciencia sobre la necesidad de construir sociedades más inclusivas, respetuosas y equitativas.
Con esta primera celebración, México da un paso importante hacia el reconocimiento formal de las mujeres indígenas, destacando su legado, su capacidad de liderazgo y su contribución al desarrollo cultural y social del país.

