El conflicto estalló en el corazón de Ciudad Universitaria. Elementos de
seguridad interna de la UNAM se manifestaron luego de ser señalados por la
muerte de un aficionado de Cruz Azul, quien perdió la vida tras un altercado
ocurrido dentro del campus. Con pancartas y consignas, los trabajadores
exigieron lo que pocas veces piden los acusados: “justicia para nosotros”.
El caso generó indignación después de que circularon videos del enfrentamiento
entre personal de vigilancia y aficionados que ingresaron al recinto universitario
tras un partido. Las imágenes mostraron momentos de tensión y forcejeos, pero
los guardias aseguran que no hubo uso excesivo de fuerza, y que la tragedia fue
consecuencia de un accidente, no de brutalidad.
“Nosotros no somos asesinos, somos trabajadores”, gritaron durante la protesta
frente a Rectoría. También denunciaron que la universidad los dejó solos, sin
respaldo legal ni mediático, mientras las redes sociales los condenaban sin
juicio ni defensa.
La UNAM emitió un comunicado en el que lamentó los hechos y aseguró que la
investigación sigue en curso, en coordinación con la Fiscalía capitalina. Sin
embargo, evitó pronunciarse sobre la protesta del personal de seguridad, lo que
avivó las críticas sobre la falta de apoyo institucional.

En redes, el caso dividió opiniones: unos piden cárcel para los guardias, otros
exigen una investigación imparcial. “Si hubiera sido un policía, ya habría
culpables; pero como es en la UNAM, todos callan”, escribió un usuario.
El hecho vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre la capacitación y
condiciones laborales del personal de seguridad en las universidades públicas,
donde suelen trabajar con bajos salarios y sin respaldo legal ante conflictos.
Mientras tanto, la comunidad universitaria sigue en tensión. La UNAM busca
cuidar su imagen, los guardias su libertad, y la justicia… bueno, la justicia sigue
en trámite.

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