Hallan 78 cuerpos en fosas clandestinas de Zapopan; autoridades reconocen “uno de los hallazgos más graves del año”
El estado de Jalisco volvió a colocarse en el centro de la crisis de
desapariciones en México tras el hallazgo de 78 cuerpos en una serie de fosas
clandestinas ubicadas en Zapopan, uno de los municipios más afectados por la
actividad del crimen organizado. El descubrimiento, confirmado por autoridades
estatales, generó conmoción por la magnitud del sitio y por el nivel de violencia
asociado a las víctimas.
Los trabajos se realizaron durante varios días en una zona semirural donde
habitantes reportaron olores fétidos y movimientos sospechosos en terrenos
abandonados. Tras una serie de inspecciones, peritos localizaron múltiples
puntos de inhumación que, al avanzar las excavaciones, revelaron cuerpos
enterrados en distintos estados de descomposición.
Fuentes oficiales señalaron que el número final podría aumentar conforme
continúen los análisis y se procesen restos encontrados en segmentos
fragmentados. El fiscal estatal admitió que se trata de “uno de los hallazgos
más graves del año”, un comentario que refleja la persistente emergencia
forense que vive la entidad.
Las autoridades no descartan que las fosas estén vinculadas a disputas entre
células delictivas que operan en el Área Metropolitana de Guadalajara. Sin
embargo, colectivos de familiares de desaparecidos criticaron que, a pesar de
la magnitud del caso, el gobierno estatal continúe sin ofrecer avances claros en
la identificación de responsables.
Para las familias de personas desaparecidas en Jalisco —más de 14 mil en
registros oficiales— el hallazgo es una mezcla amarga: esperanza de
respuestas, pero también miedo de que uno de esos cuerpos pertenezca a sus
seres queridos. Colectivos señalaron que, como ocurre en otros casos, se
enteraron de los avances por la prensa y no por la Fiscalía.
Organismos de derechos humanos advirtieron que el hallazgo de 78 cuerpos en
un solo punto evidencia fallas estructurales: falta de coordinación entre
autoridades, crisis forense, lentitud en los procesos de identificación y una
escalada de violencia que no se ha podido contener.
El sitio permanecerá bajo resguardo mientras continúan los trabajos periciales
y se realizan pruebas genéticas que podrían tardar semanas o incluso meses.
Por ahora, Zapopan vuelve a ser un recordatorio doloroso de la magnitud de la
tragedia nacional: fosas que siguen apareciendo, familias que no dejan de
buscar y un sistema que avanza más lento que la realidad.
