Mientras algunos apenas están desempolvando el arbolito y otros ya están
calculando cuántos tamales caben en una sola noche, la Secretaría de Turismo
(Sectur) ya hizo cuentas alegres: cinco millones de turistas llegarán a México
durante la temporada navideña. Sí, cinco millones de personas listas para
recorrer playas, pueblos mágicos, ciudades coloniales… y, por supuesto,
aeropuertos saturados.
De acuerdo con las estimaciones oficiales, la Navidad y el fin de año volverán a
confirmar lo que ya parece tradición: México sigue siendo uno de los destinos
favoritos para vacacionar, tanto para turistas nacionales como internacionales.
Sol, gastronomía, cultura y hospitalidad siguen siendo el combo ganador,
incluso cuando el tráfico, las filas y los precios “de temporada” también se
hacen presentes.
Los principales destinos turísticos —como Cancún, Riviera Maya, Los Cabos,
Puerto Vallarta y la Ciudad de México— se alistan para recibir a miles de
visitantes que buscan cerrar el año lejos de la rutina. Hoteles, restaurantes y
prestadores de servicios afinan detalles para aprovechar uno de los periodos
más fuertes del calendario turístico, donde cada selfie cuenta como promoción
gratuita.
Sectur destaca que esta afluencia no solo representa descanso y diversión, sino
también una importante derrama económica que beneficia a miles de familias
que dependen del turismo. Desde grandes cadenas hoteleras hasta vendedores
ambulantes, todos esperan que diciembre vuelva a ser sinónimo de buenos
ingresos… y propinas decentes.
Eso sí, no todo es postal perfecta. La llegada masiva de turistas también pone a prueba la infraestructura, los servicios y la paciencia de quienes viven en
destinos turísticos. Aeropuertos llenos, carreteras saturadas y playas
abarrotadas forman parte del paquete navideño, aunque nadie lo anuncie en los
folletos.
Aun así, las autoridades confían en que la temporada cierre con saldo positivo y confirman que México sigue en el radar mundial como un destino atractivo,
incluso en tiempos de incertidumbre económica global. Porque si algo ha
quedado claro, es que cuando se trata de viajar en Navidad, muchos prefieren
cambiar el frío por el sol… y el recalentado por mariscos.
Así, mientras unos piden posada, otros piden reservación. México, una vez más,
abre la puerta y dice: “pásenle, hay lugar… aunque sea en camastro”.

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