La Banda Sinfónica del Estado de Hidalgo cumple 125 años y se consolida como
una de las instituciones culturales más emblemáticas del estado. Su origen se
remonta a 1901, cuando el gobernador Pedro L. Rodríguez impulsó la formación
de la entonces Banda de los Rurales de Pachuca, cuyo debut el 20 de enero de
ese año fue recibido como un acontecimiento histórico. La Plaza Independencia
se convirtió en escenario de una celebración multitudinaria que marcó el
nacimiento de una tradición musical que perdura más de un siglo después.
En una época en la que Pachuca ya contaba con diversas agrupaciones
musicales, el gobierno estatal apostó por un proyecto que diera identidad
cultural al estado: una banda sinfónica permanente. Con el paso de los años,
este propósito fue reforzado por el trabajo de directores visionarios como Juan
Herrero Moro y especialmente Candelario Rivas, quien elevó el nivel artístico de
la agrupación y dejó un legado invaluable con composiciones como Fantasía
Heroica 1910, reconocida a nivel nacional.
A pesar de enfrentar cierres y reestructuraciones —incluida la disolución de la
banda en 1911 y la desaparición de la banda de infantería en 1913—, la tradición
musical hidalguense siempre encontró forma de resurgir. A partir de 1915,
surgieron nuevas organizaciones musicales, y para 1928 el sindicato de
músicos integró nuevamente una orquesta sinfónica. En estas etapas, la banda
participó en concursos nacionales donde compitió con agrupaciones militares
de alto nivel, destacando por su disciplina y calidad interpretativa.
La historia de la Banda Sinfónica del Estado de Hidalgo también está marcada
por la presencia de figuras de gran relevancia en la música nacional. Entre los
directores y compositores que la han conducido se encuentran nombres como
Julián Carrillo, Manuel M. Ponce, Silvestre Revueltas, Rafael Ordoñez y Juan
León Mariscal, quienes contribuyeron al posicionamiento de la banda como
referencia de excelencia.
Durante las décadas de 1970 y 1980, la agrupación vivió una de sus épocas más
recordadas por el público. Los conciertos dominicales en el kiosco de la Plaza
Constitución se convirtieron en una tradición familiar. Ahí, bajo batutas como
las de Gonzalo Domínguez y Roberto “El Güero” Gómez, la banda interpretaba
repertorios ambiciosos que incluían obras de Beethoven, Holst, Wagner, Verdi,
Ponce y Abundio Martínez. Para muchos, fueron años que acercaron por primera
vez la música clásica a la ciudadanía.
Hoy, la Banda Sinfónica del Estado de Hidalgo está integrada por 70 músicos
distribuidos en familias instrumentales de cuerdas, alientos y percusión.
Actualmente, la agrupación es dirigida por el maestro Héctor Javier Reyes
Bonilla, bajo cuya gestión la banda se ha convertido en un pilar de la política
cultural estatal, llevando música a ferias, festividades patronales, desfiles,
ceremonias cívicas y conciertos en zonas urbanas y comunidades rurales.
Entre sus integrantes destacan talentos como la violinista Fernanda Badillo
Calva, quien desde temprana edad se formó en la música huasteca y hoy cuenta
con presentaciones en Europa y América; y el flautista Roberto Adrián Vázquez,
egresado del Conservatorio Nacional y con experiencia en orquestas de
Aguascalientes y Monterrey. El maestro Marco Antonio Orozco, referente dentro
de la institución, resume la labor de la agrupación como “un trabajo complejo
con múltiples personalidades, pero unido por un objetivo común: la música”.
Como atletas de alto rendimiento, los músicos hidalguenses requieren años de
estudio y disciplina para enfrentar los retos del repertorio sinfónico. Su
compromiso ha permitido que la banda mantenga presencia constante en
escenarios como la Plaza Independencia, el Lienzo Charro, la Plaza Vicente
Suárez y el Auditorio Gota de Plata. Tras la pandemia, el Teatro Bartolomé de
Medina funge como sede de ensayos y centro creativo de la agrupación.
A 125 años de su fundación, la Banda Sinfónica del Estado de Hidalgo no solo
representa una tradición artística: es un símbolo de identidad y resistencia
cultural que sigue resonando en cada rincón del estado.

