Porque en México nunca faltan las historias donde lo bello necesita protección
armada, la Guardia Nacional desplegó 300 elementos en los santuarios de la
mariposa monarca en Michoacán y el Estado de México. ¿El objetivo? Garantizar
la seguridad de visitantes, guías, comunidades… y claro, de las propias
mariposas que cada año llegan desde Canadá solo para encontrarse con un país
donde hasta la biosfera debe ser vigilada.
El operativo incluye patrullajes en brechas, vigilancia en accesos, presencia en
puntos turísticos y recorridos constantes en las zonas de mayor afluencia. De
acuerdo con autoridades federales, esta medida es necesaria para evitar delitos
como tala ilegal, invasiones, cobro de piso y agresiones contra guías
ambientales, problemas que lamentablemente han marcado estos santuarios en
años recientes.
La llegada de la monarca es uno de los fenómenos naturales más
impresionantes del continente, pero también es una temporada donde el flujo de
visitantes deja dinero… y ya sabemos que donde hay dinero, aparecen manos
que quieren llevárselo todo.
Las comunidades locales celebraron el despliegue, aunque con cierto
escepticismo. Algunos comuneros señalaron que estos operativos suelen durar
“lo que dura la temporada” y que, pasada la foto oficial, los problemas regresan.
Otros afirmaron que la presencia de la GN sí disuade a grupos que operan en la
zona, pero que la protección real debería incluir políticas ambientales de largo
plazo, no solo tropas.
Por su parte, turistas y guías han comenzado a compartir fotos y videos del
operativo: camionetas blancas, uniformados rodeados de árboles sagrados y
mariposas que vuelan como si nada —quizá porque no saben que hay 300
personas armadas cuidándolas—.
El gobierno federal insistió en que el objetivo es garantizar una visita segura
para las miles de personas que recorrerán los santuarios durante los próximos
meses. También señalaron que habrá coordinación con autoridades estatales y
comunales para evitar conflictos y reforzar la vigilancia ambiental.
Mientras tanto, la llegada de millones de mariposas continúa maravillando a
propios y extraños. El contraste entre su fragilidad y el operativo militar que las
rodea es una imagen que, irónicamente, resume muy bien al país: aquí hasta la
naturaleza necesita escolta.

