La presidenta Claudia Sheinbaum decidió mover una pieza clave en el tablero
aduanero. Fue removido el director de Investigación Aduanera de la Agencia
Nacional de Aduanas de México (ANAM), una decisión que, aunque anunciada
sin estridencias, no pasó desapercibida. Porque cuando se trata de aduanas,
nada es menor.
Sheinbaum confirmó la remoción como parte de los ajustes internos en la
administración federal, en un área históricamente señalada por prácticas
irregulares, contrabando y corrupción. La Dirección de Investigación Aduanera
es, en teoría, una de las más sensibles del sistema, encargada de detectar
anomalías, investigar redes ilícitas y cerrar el paso a mercancías ilegales. En la
práctica, también es una de las más observadas.
Aunque no se dieron a conocer detalles específicos sobre las causas de la
salida del funcionario, el mensaje político es claro: el nuevo gobierno busca
marcar distancia y enviar señales de control en uno de los puntos más
vulnerables del Estado. Aduanas no solo recauda impuestos; también define qué
entra y qué sale del país… legal o no.
La ANAM ha estado en el centro del debate en los últimos años, con cambios
constantes de mandos, operativos militares y promesas de limpieza
institucional. La remoción del director de Investigación Aduanera se suma a esa
lista de intentos por demostrar que ahora sí habrá orden.
Desde Palacio Nacional se insistió en que las decisiones responden a
evaluaciones internas y a la necesidad de fortalecer los mecanismos de
supervisión. Una explicación breve, sin nombres ni acusaciones públicas, pero
con suficiente peso político para generar lectura entre líneas.
Analistas señalan que este tipo de movimientos buscan enviar mensajes tanto
al interior del gobierno como hacia afuera: cero tolerancia a irregularidades… al
menos en el discurso. La efectividad, como siempre, se medirá con resultados y
no con boletines.
Por ahora, la vacante queda abierta y el relevo deberá enfrentar un reto
mayúsculo: investigar sin tocar intereses incómodos, en una institución donde
históricamente esos intereses abundan.
Sheinbaum mueve fichas. Aduanas observa. Y el país espera que esta vez los
cambios no se queden solo en el organigrama.

