¡Ni se acerquen! Hidalgo pide permiso para entrar… aunque el Centro Histórico
ya esté desierto

Desde el 1 de julio de 2025, Hidalgo decidió ponerse moderno —o burocrático,
según a quién se le pregunte— y hacer obligatorio el famoso pase turístico para
cualquier vehículo que ose entrar al estado con placas que no sean
hidalguenses. La medida, cortesía de la Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales de Hidalgo (Semarnath), busca regular la circulación
vehicular y, de paso, averiguar por qué la gente visita Hidalgo: turismo, trabajo
o simple mala suerte.
La secretaria de Turismo, Elizabeth Quintanar Gómez, aseguró que este permiso
es una “herramienta favorable”, lo cual siempre es sospechoso cuando viene de
alguien que no tiene que formarse para obtenerlo. Pero tranquilos: los vehículos
de la Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Puebla, Querétaro y
Tlaxcala están exentos, siempre y cuando tengan su verificación vigente.
Porque, claro, nada dice “bienvenido” como una lista de excepciones digna de
un rompecabezas burocrático.

Quintanar explicó que el pase ayudará a identificar la llegada de vehículos de
lugares lejanos como Sonora, Nayarit o Chihuahua, para saber qué hacen por
aquí, cuánto se quedarán y, probablemente, si traerán asientos calientes o
snacks interesantes. Según la funcionaria, esta información permitirá tomar
decisiones estratégicas en turismo. Uno solo puede imaginar esas reuniones:
“Llegaron tres coches de Chihuahua este mes, señores. Activemos el protocolo
de estadísticas.”
El trámite es completamente digital, gratuito y —prometen— “amigable”. Se
realiza en la plataforma oficial: https://paseturistico.hidalgo.semarnath.gob.mx,
donde el usuario puede elegir hasta 14 días de circulación por semestre,
siempre que no haya contingencia ambiental, lluvia de peces o cualquier otro
fenómeno atmosférico que invalide el pase. En esos casos, mejor quedarse en
casa.
Desde julio, se han emitido más de 450 pases. Si eso no demuestra lo sencillo
que es el trámite, por lo menos demuestra lo insistentes que pueden ser los
elementos de seguridad cuando detectan placas foráneas. Y es que aquellos
valientes que se atrevan a entrar a Hidalgo sin su pase pueden enfrentar multas
o incluso la retención de su vehículo, lo cual básicamente convierte el viaje en
un episodio de “¿Dónde está mi coche?”
Las autoridades aseguran que la finalidad no es espantar al turismo, sino
mejorar la movilidad y obtener datos útiles para el Observatorio Turístico.
Porque nada atrae más a un visitante que saber que alguien está analizando sus
movimientos en nombre de la ciencia… o de la estadística.
La medida no es única. Otros estados, como Puebla, ya tienen mecanismos
similares. La moda gubernamental parece moverse hacia pedir permisos para
cosas tan sencillas como conducir, visitar o simplemente existir dentro de sus
límites territoriales. Hidalgo, siempre a la vanguardia, no quiso quedarse atrás.
Al final, el mensaje es claro: si planeas visitar Hidalgo, trae tu pase turístico, tu
verificación vigente y, por si acaso, tu sentido del humor. Vas a necesitarlo.

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