Minneapolis se prepara para una jornada de movilización intensa luego de que
organizaciones comunitarias y activistas convocaran a una protesta masiva
contra las redadas de ICE. La consigna es clara y contundente: no trabajar, no ir
a la escuela y no comprar nada durante el día de la manifestación, como medida
de presión para exigir el fin de operativos considerados “inhumanos y
desproporcionados”.
Las organizaciones acusan que las recientes redadas han sembrado miedo
entre comunidades migrantes, provocando ausentismo escolar, abandono de
empleos y ruptura de la vida cotidiana. Según activistas, ICE estaría enfocando
sus operativos en vecindarios con alta población latina y somalí, generando un
ambiente de vigilancia constante que dificulta incluso actividades tan simples
como ir al supermercado.
La protesta convoca no solo a migrantes, sino también a trabajadores,
estudiantes, sindicatos y sectores progresistas que buscan enviar un mensaje
contundente al gobierno federal: las políticas migratorias actuales afectan la
estabilidad social de ciudades enteras, no solo a quienes no tienen documentos.
Autoridades locales han expresado su preocupación por el clima de tensión y
han pedido que la protesta se realice de forma pacífica, aunque reconocen que
la frustración acumulada es grande. Minneapolis, marcada históricamente por
movimientos sociales, parece lista para otro capítulo de resistencia cívica.
