ADIÓS A 1,126 CONCESIONES: SHEINBAUM RECUPERA MINAS Y BLINDA 249 MIL HECTÁREAS
En un país donde durante décadas las concesiones mineras se entregaron como
si fueran boletos de cortesía, el gobierno federal decidió apretar el freno.
La presidenta Claudia Sheinbaum informó la recuperación de 1,126 concesiones
mineras y la protección de 249 mil hectáreas de áreas naturales, en lo que
calificó como una acción clave para reforzar la soberanía nacional y la defensa
del medio ambiente.
No es un ajuste menor. Es un golpe directo a un modelo que durante años
permitió la explotación extensiva del territorio bajo esquemas ampliamente
cuestionados por comunidades y ambientalistas.
Las concesiones recuperadas, según el gobierno, no cumplían con los requisitos
establecidos o permanecían inactivas, mientras vastas extensiones del país
estaban comprometidas legalmente sin desarrollo productivo claro.
El mensaje político es contundente: los recursos naturales no son mercancía
automática.
Sheinbaum enmarca la medida como parte de una política que busca equilibrar
desarrollo económico con protección ambiental. En otras palabras, menos
permisos automáticos y más control estratégico del territorio.
Para sus críticos, la decisión podría generar tensiones con el sector empresarial
y frenar inversiones. Para sus simpatizantes, es una corrección histórica frente
a lo que consideran “privilegios excesivos” otorgados en el pasado.
El dato que pesa es el territorio: 249 mil hectáreas protegidas no son una cifra
decorativa. Representan ecosistemas, comunidades y reservas estratégicas.
La discusión apenas comienza.
¿Es una defensa firme del patrimonio nacional o una señal de mayor
intervención estatal?
Lo cierto es que el subsuelo mexicano volvió al centro del debate.
Y esta vez, el mensaje es claro: primero el territorio.
