Este 18 de marzo se conmemora el 88 aniversario de la Expropiación Petrolera
en México, uno de los episodios más significativos en la historia económica y
política del país, que marcó el rumbo del sector energético nacional.
El hecho tuvo lugar en 1938, cuando el entonces presidente Lázaro Cárdenas
del Río decretó la nacionalización de la industria petrolera, que hasta ese
momento estaba en manos de 17 compañías extranjeras. A través de esta
decisión, el Estado mexicano tomó el control total de los recursos petroleros,
convirtiéndolos en propiedad de la nación.
La medida respondió, en gran parte, a la negativa de las empresas petroleras de
mejorar las condiciones laborales y salariales de los trabajadores mexicanos.
Este conflicto derivó en una decisión histórica que no solo transformó la
relación del país con sus recursos naturales, sino que también consolidó la
soberanía económica en un sector estratégico.
El decreto incluyó la expropiación de infraestructura clave como maquinaria,
refinerías, oleoductos, embarcaciones, estaciones de distribución y otros
bienes pertenecientes a diversas compañías extranjeras. Con ello, el gobierno
asumió el control integral de la producción, refinación y comercialización del
petróleo.
Meses después, el 7 de junio de 1938, se creó Petróleos Mexicanos (Pemex),
empresa estatal encargada de operar toda la cadena productiva del sector
energético. Desde entonces, la petrolera se ha mantenido como un pilar de la
economía nacional.
La actividad petrolera continúa siendo una de las más relevantes para México.
Actualmente, se desarrolla en al menos nueve entidades federativas, entre ellas
Campeche, Tabasco y Veracruz, donde se concentra la mayor parte de la
producción. De hecho, cerca del 90% de la extracción nacional se realiza en
municipios ubicados en estos estados, lo que refleja la importancia regional del
sector.
A lo largo de las décadas, la Expropiación Petrolera ha sido vista como un
símbolo de soberanía y un referente en la defensa de los recursos naturales. Sin
embargo, también ha estado acompañada de retos, como la modernización del
sector, la transición energética y la necesidad de mantener la competitividad.
A 88 años de este acontecimiento, el legado de la expropiación sigue vigente,
recordando el momento en que México decidió tomar el control de su petróleo…
y con ello, redefinir su futuro económico.