Casinos apagados: Grupo Salinas se queda sin juego mientras las autoridades
reparten cartas de investigación por lavado.
Los casinos de Grupo Salinas —sí, los mismos que hace unos años prometían
experiencias “premium” y entretenimiento “de clase mundial”— hoy están más
silenciosos que un billete de lotería no premiado. Las autoridades intervinieron
varias de estas casas de apuestas, dejándolas inactivas y bajo investigación
por presunto lavado de dinero. Nada dice “bienvenidos al entretenimiento” como
una orden oficial cerrando las puertas.
Las pesquisas, que se han acumulado como fichas en una mesa de póker,
apuntan a irregularidades que podrían ir desde operaciones sospechosas hasta
flujos de dinero que no cuadran ni con la mejor calculadora del SAT. Eso, por
supuesto, en un país donde los casos de lavado ya no sorprenden a nadie, pero
siguen generando titulares jugosos.
El cierre de las operaciones genera varias preguntas: ¿qué tanto sabían los
administradores? ¿Qué tanto no querían saber? Y la más importante: ¿cuánto
dinero pasó por ahí como para llamar la atención de autoridades que a veces
tardan meses en reaccionar, pero cuando reaccionan, reaccionan con todo?
Mientras tanto, la empresa ha preferido la prudencia pública: silencio absoluto o
declaraciones tan anodinas que podrían aplicarse igual a un casino, una pizzería
o una tienda de electrónicos. Nada nuevo, considerando que, en momentos de
crisis, algunos grupos empresariales optan por el elegante “no tengo
comentarios”.
Detrás del cierre, también queda un golpe para la industria del juego en México,
que siempre ha navegado entre regulaciones estrictas, polémicas constantes y
operaciones que parecen necesitar más auditorías que una campaña electoral.
El sector nuevamente queda bajo la lupa, y no precisamente la del crupier.
Por ahora, los casinos de Grupo Salinas permanecen apagados, las máquinas
sin sonido y las mesas sin fichas. Una escena casi poética si no fuera porque
detrás hay acusaciones graves que podrían desembocar en sanciones, multas o
incluso cancelación de permisos.
Lo que está claro es que, en este juego, el gobierno ya repartió cartas… y Grupo
Salinas no parece llevar la mano ganadora.

