Uno de los nombres más temidos del narcotráfico en México vuelve a sacudir el
panorama de seguridad.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, confirmó que el cuerpo
localizado y sepultado en un cementerio privado de Zapopan, Jalisco,
corresponde a Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”, líder
del Cártel Jalisco Nueva Generación.
La revelación marca un punto crucial en la historia reciente del combate al
narcotráfico en el país, ya que el CJNG ha sido considerado durante años una
de las organizaciones criminales más poderosas y violentas del continente.
El hallazgo del cuerpo ocurrió en medio de una investigación que también
incluye el análisis de las llamadas “narconóminas”, documentos que
presuntamente registran pagos a funcionarios o autoridades vinculados con
grupos criminales.
Sobre este tema, García Harfuch explicó que cada denuncia o indicio de posible
colusión con el crimen organizado debe seguir un proceso formal de
investigación.
Esto implica la apertura de carpetas de investigación y la revisión de posibles
vínculos entre estructuras criminales y autoridades de distintos niveles de
gobierno.

El caso vuelve a poner bajo los reflectores un fenómeno que ha marcado la
historia reciente de México: la infiltración del crimen organizado en
instituciones públicas.
Las autoridades han señalado que las investigaciones seguirán su curso para
determinar responsabilidades y confirmar todos los elementos relacionados con
el hallazgo.
Mientras tanto, la noticia sobre la presunta muerte del líder del CJNG genera
repercusiones dentro y fuera del país.
Porque cuando cae una figura central del narcotráfico, el mapa criminal rara vez
permanece igual.
Y muchas veces, lo que sigue es una reconfiguración del poder dentro del
mundo del crimen.

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